viernes, 8 de julio de 2022

EL ARTE POR EL ARTE

Después de una victoria, tres segundos puestos y un día en la oficina, van Aert se levantó ayer juguetón. Parecía querer imitar a su gran rival Mathieu van der Poel en aquello de atacar de salida, sin grandes objetivos más allá de un maximalista deseo de poner todo patas arriba. Pero como ya le ha sucedido tantas veces a su rival, su apuesta por el espectáculo en detrimento de la acción racional tuvo como resultado no solo la derrota, sino también la pérdida del maillot amarillo. Seguramente esto segundo le da bastante igual a van Aert, que prefirió plantear su particular reto al pelotón, a la manera de Hugo Koblet entre Brive y Agen, en una de esas batallitas del ciclismo clásico regadas de anfetaminas. La fuga de van Aert fue un gesto inútil aunque peleado, una acción que dotó de contenido a una etapa que de otra forma habría sido insulsa, pero un ataque que planteaba muchas dudas a nivel estratégico. El final en Longwy era bastante apto para sus cualidades, pero como le sucede muchas veces a Mathieu van der Poel, pensó de forma equivocada que un ataque de salida sería mejor opción de victoria. La mejor opción incluso de defender un maillot que no debería haber perdido en un día así. Van Aert simplemente se inmoló. O si se prefiere, optó por la vía del arte por el arte, en un gesto completamente inútil pero bello, como el arte que defendían los artistas bohemios del París de finales del XIX. 

"🎵Allá van con el balón en los pies, y ninguno los podrá detener...🎵"

 

Van Aert estuvo en todos los palos iniciales, hasta que finalmente se consolidó una fuga de tres cuando faltaban más de 140 kilómetros para meta. Sus acompañantes finales fueron Jakob Fuglsang, que no estuvo a la altura del reto planteado, y Quinn Simmons, que dio muestras de ser un corredor rocoso y testarudo, al que le va la marcha. Por detrás UAE inició la persecución, con paciencia pero sin querer permitir que van Aert cogiese una minutada. Tampoco se fiaban. Además, no contaban con muchas fuerzas, al haber perdido ya a algún corredor (Hirschi y Bennett quedaron descolgados de primeras, conectado el neozelandés con un trascoche que fue sancionado). El equipo de Matxín contó con la ayuda de Education First y Alpecin (con el potente Van Keirsbulck, al que se echaba de menos). Los intereses de estos equipos eran un tanto más vagos, aunque podría decirse que Education First quería mantener sus opciones de maillot amarillo y Alpecin luchar por la etapa (Philipsen al final fue el mejor de los sprinters puros, sin contar a Matthews).  

A 65 kilómetros de meta, Fuglsang decidió parar. La distancia había bajado a un minuto y medio y en vez de guardar, o de escaquearse en algún relevo, decidió, sin ningún tipo de tacto, parar a mear. Un acto que podría considerarse racional, dadas las escasas opciones de victoria, pero que por las formas fue completamente indigno de un corredor de su clase. Si estás en una fuga, pelea hasta el final. Simmons decidió continuar, sufriendo finalmente el empuje del belga, que lo descolgó por pura y simple fuerza bruta. Con la escapada condenada al fracaso, van Aert decidió llevarla hasta sus últimas consecuencias: lo que toca cuando uno se embarca en una locura así. Le faltaron 11 kilómetros, los mismos que rodó en solitario en la etapa de Calais. 

"El que se escapa es para ir hasta el final, escaparse para dejarse coger es de parguelas", aprende Fuglsang.

 
Llegó hasta donde pudo.

A partir de ese momento comenzó otra etapa, nerviosa y más dura de lo previsto dado el machaque planteado por van Aert de salida. Vuillermoz lo intentó en la penúltima cota, la cota de Pulventeux, una rampa de 800 metros con fuerte desnivel. Algunos consideraron su ataque peligroso: en concreto Pogačar, que ya olía las posibilidades de victoria. En la meta de Longwy no tuvo rival. Roglič saltó demasiado pronto, haciendo el papel involuntario de lanzador de su compatriota. Pogačar en pocas pedaladas ganó muchos metros, distanciando a su vecino Matthews, que hizo segundo. Sin quererlo aparentemente, Pogačar se hacía con el maillot amarillo, puesto que la bonificación le permitía superar a Powless, ya con van Aert fuera de juego. 

 

La he liao parda

He's playing with our balls, isn't it?, la versión de Leeds de los del eclipse.

 

La etapa de hoy ha sido bastante disputada en su fase inicial, con más de cincuenta kilómetros iniciales de tira y afloja hasta que se ha formado la escapada definitiva. En esa lucha por formar el grupo selecto se han visto momentos esperpénticos, muy cosa nostra, como cuando a Ganna le han pedido parar desde el coche. La fuga se ha conformado gracias al empuje de Bora y Trek, que habían colocado por delante a Schachmann y Kämna por un lado, y a Pedersen y Ciccone por otro. Pero los Trek se han descolgado en los puertecillos de aproximación, mostrando un estado lamentable de forma, sobre todo Ciccone. Problemas estomacales, ha dicho Juanpe en rtve. Geschke y Teuns también eran integrantes peligrosos de la fuga, mientras que Erviti permanecía delante con el cometido de perro guardián, no se sabe muy bien de qué.

A la hora de la verdad, al llegar al muro hiperexplotado en los últimos años por el Tour de Prudhomme, Kämna ha sido el que ha planteado más problemas al pelotón. Por detrás UAE sí ha trabajado a destajo hoy: estaba la familia y la novia de Pogačar en meta, han dicho. El chico quería ganar, no quería decepcionar a su gente. La diferencia de la fuga ha ido rondando más o menos los dos minutos durante toda la etapa, siendo el trabajo de Soler el que ha propiciado una aproximación más peligrosa. De todas formas, los movimientos de los diferentes equipos para ganar la posición antes de la entrada a la subida han provocado paradójicamente una cierta ralentización, que ha dado alas a Kämna.

Al alemán lagunar lo han cazado finalmente en el último kilómetro, en el repecho de tierra. La subida ha sido francamente anodina, con un goteo de ciclistas en la parte trasera del grupo, siendo el perjudicado más destacado Vlasov (ha perdido 1'39''). En definitiva, la subida se ha afrontado à la purito, aunque Pogačar se ha quejado de que Majka le dejase demasiado pronto delante. Pogačar ha dudado si lanzar su ataque, siendo sorprendido por Vingegaard. El ataque del danés ha sido seco y contundente, tanto que a Pogačar le ha costado bastante seguirle la rueda. Ha tenido que sacar fuerzas de flaqueza de no se sabe dónde para poderle rebasar en los últimos metros. Por su parte, Vingegaard ha llegado muerto. La expresión de Pogačar era de alivio ante la victoria, pero no se ha mostrado tan relajado ni tan seguro de sí mismo después del triunfo: el danés le ha hecho sudar más de lo esperado, aun a pesar de haberse llevado el triunfo. 

 

"🎵Tu mirá se me clava en los ojos como una espá...🎵"

Esta etapa no ha sido síntoma de nada, en realidad. Pocas veces ha sido decisiva esta meta, salvo en la crontarreloj que todos recordamos. En una llegada en línea se presta a cálculos, a tacticismos, dado el final agónico que propicia siempre. Podría pensarse que la cosa está bastante empatada: Vingegaard se ha mostrado fuerte, Pogačar no ha sentenciado, tan solo les separa medio minuto. A pesar de su segundo triunfo consecutivo, Pogačar ha dado una imagen externa de más humanidad, de más vulnerabilidad. Su equipo ha dado todo lo que podía dar, pero no parece para muchos trotes más. En el lado contrario tampoco parace que vayan a plantear grandes alternativas: en Jumbo cada uno va a la suya. Está todo por decidir, aunque uno de los dos rivales ya lleva ventaja.

"...sentí un amplio abanico de emociones. Primero me sentí nerviosa, luego ansiosa, luego recelosa, aprensiva, luego casi soñolienta, luego preocupada y atribulada después..."

 

2 comentarios:

  1. La pregunta es: ¿tenemos Tour? El danés parece estar muy fuerte, tiene el mejor equipo, pero no parecen los más inteligentes para jugar a otra cosa que no sea ganar por fuerza bruta.

    Al menos, como indicas en la entrada anterior, se están viendo etapas de verdad. Es un placer verlos rodar a unos 50 km/h durante bastante rato para firmar fugas. Lo que siempre debió de ser esto, por otro lado.

    Saludos?

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    1. El Tour lo tiene Pogačar en sus manos, pero hoy se ha visto que Vingegaard es el único que puede estar a su nivel, más o menos. La apuesta en Jumbo ya debe ser clara, porque además a Roglič se le ve dolorido. Me da la impresión de que este año Pogačar va a tener que sufrir más.
      Saludos y gracias por tu comentario.

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