La organización había propuesto la segunda etapa del Macizo Central para el día después de la jornada de descanso, una reedición casi idéntica de la fabulosa etapa de 2024, con el encadenado final de Pas de Peyrol, Pertus y Font de Cère, y meta en falso llano en Le Lioran. Como únicos cambios en el tramo final con respecto a la etapa de 2024, no se había incluido el col de Neronne y la subida a Pas de Peyrol era por una vertiente algo más suave. Esta etapa podía interpretarse como una invitación a que Pogačar se tomase su particular venganza de aquel día de 2024, en el que atacó en Pas de Peyrol, fue cazado por Vingegaard en Pertus, para finalmente ser derrotado en el sprint por su archienemigo. De esta manera, se podía intuir sin muchas cábalas quién iba a ser el ganador. No es difícil hacer apuestas en estos tiempos.