lunes, 21 de septiembre de 2026

EVENEPOEL SE LLEVA SU CUARTA CRONO MUNDIAL, A LA ESPERA DEL DÍA D

Sin ningún atisbo de sorpresa, Evenepoel ha conseguido su cuarto título mundial contra el crono de forma consecutiva. Las calles de Montréal fueron el escenario de su demostración, con idas y venidas a lo largo de los puentes interminables que cruzan el río San Lorenzo e incluso un paso breve por el circuito automovilístico. Evenepoel, con una apariencia más maciza que en otras ocasiones, acoplado a la perfección, rodó a una velocidad media de 52,4 km/h. Exhibiciones así desaniman a cualquier adversario. Filippo Ganna, su opositor más habitual en esto de las cronos, volvió a hacer segundo, con una crono de menos a más. En tercer lugar quedó Paul Seixas, favorecido por la caída del sueco Jakob Söderqvist, que llevaba durante todo su ejercicio mejorando los cronos del francés. Pese a verse beneficiado por el azar, a lo que se añade su físico tan disímil en relación a sus otros compañeros de pódium, el delgaducho francés ya había dado buenas muestras previas de su capacidad contra el crono: ganador del campeonato mundial júnior contra el crono de 2024, este año ganó la crono de la Itzulia e hizo cuarto en la crono del Tour. En la espera para acceder al pódium, no podía separarse del móvil: es rehén de su generación. 

En posición de armadillo.

Sin caída, Söderqvist hubiera acabado tercero.


Extraña cara de Seixas en el pódium. 


En cuanto a otras carreras de estas semanas, ha llamado la atención la exhibición innecesaria y por completo gratuita de Mathieu van der Poel en el Tour de Luxemburgo. Las dos victorias de etapa de van der Poel en Luxemburgo, el primer y el último día, restaron algo de protagonismo al triunfo final de Piganzoli. En realidad, Mathieu van der Poel se tomó la carrera de Luxemburgo como un campo de pruebas o como un recordatorio para sus rivales de cara a Montréal. En la última etapa, después de haber perdido tiempo en los días previos, van der Poel decidió marcharse a falta de 175 kilómetros para meta, para rodarse un poco de cara al mundial. Por detrás tampoco hubo un empeño excesivo por cazarle y mucho menos por secundar su aventura. La carrera la tenía ganada ya Davide Piganzoli, después de una extraordinaria exhibición en la tercera etapa, en la que realizó una bonita remontada. Aunque no obtuvo la victoria parcial (fue para Pepijn Reinderink, del Soudal), sí le valió para conseguir el liderato. Al día siguiente lo defendió bien en la crono: ante Gachignard y Vercher, ambos del Totalenergies; tampoco ciclistas de primerísimo nivel, todo hay que decirlo. 

Tendría frío, como aquella vez. 


Por lo demás, está habiendo alguna que otra sorpresa en estas carreras de final de temporada. Septiembre y la primera mitad de octubre son tiempos en los que cada vez se acumulan más carreras, lo que debería hacer pensar a la UCI si no sería conveniente alargar un poco la temporada europea hasta finales de octubre o principios de noviembre, para evitar solapamientos excesivos. Si algo positivo puede traer el cambio climático al menos es la dulcificación de las temperaturas en otoños cada vez más suaves. Así pues, ha habido días con tres o cuatro carreras de un día al mismo tiempo, algo imposible de seguir si se desea tener algo de vida más allá del sofá y el televisor. Entre las victorias interesantes de estos días, cabría señalar la de Aubin Sparfel en el Grand Prix de Valonia, en el habitual final de la ciudadela de Namur: un francés aniñado del Decahtlon, uno más, con un prometedor futuro. O las victorias del Uno-X, con Løland en el Matteotti y Henrik Pedersen en la Flandrien 0.0, anteriormente conocida como Super 8, Grand Premio Impanis o Gran Premio Van Petegem. El sprint de este danés (uno más también) fue cuanto menos espectacular, remontando desde atrás con mucho poderío a la decena de corredores que conformaba la selección de la jornada, en la que él también se encontraba. También fue portentoso el sprint de Merlier en el Campeonato de Flandes de Koolskamp, prueba que se remonta a principios de siglo XX y en la que en esta edición estaban presentes también Philipsen, Wærenskjold y Groenewegen. El sprint de Merlier fue de nuevo digno de ver desde el aire, colocándose en solitario con mucha astucia y aprovechando el lado correcto de la carretera (el más corto) para su habitual demarraje. En fin, carreritas con las que entretenerse en este final de temporada, a la espera de la gran cita del domingo, el día más vibrante del año ciclista. 

Desconocimiento absoluto sobre este corredor. Por delante de Pithie y Florian Vermeersch.

Otro francés de 2006. En este caso, llegado del ciclocrós. 




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