En esta Vuelta de 2026, Enric Mas ha sido el mejor de entre los que se han mantenido en pie. Su auténtica Vuelta comenzó en Simat, o en el Bartolo quizá, y en ella se ha impuesto con notable superioridad, acabando con una doble sequía, la del ciclismo español y la del equipo de Echavarri-Unzúe. Tenía ya la sartén por el mango desde que superó la crono de Jerez, su día menos propicio sobre el papel, con tan solo 33 segundos de pérdida con Roglič. Mas, un corredor discreto y humilde, se resarce de esta manera de años en los que ha sido convertido en foco principal de críticas e incluso blanco de actitudes propias de abusón escolar, llevadas a cabo por simios armados con smartphones. Su carácter poco respondón hizo que más de uno se cebara más de lo debido. Las críticas, más que contra él, deberían haber ido dirigidas a sus jefes, pero siempre es más fácil atacar al peón que a la reina. Esta vez les ha salido bien la estrategia en general, sacando tiempo en los momentos necesarios y jugando, en el resto de la carrera, a la contención que tan bien se les da. Mas ha encontrado en García Pierna uno de sus mejores gregarios. Y tampoco puede decirse que haya tenido unos rivales muy feroces. Roglič y Gall, así como sus equipos, se han conformado con el pódium sin ejercer mucha presión.
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| El final de la sequía. |
La única oposición, tenaz a la par que infructuosa, la ha ejercido Carapaz, finalmente cuarto. En la penúltima etapa atacó innumerables veces, tanto en el Purche como en el Duque, pero sin poder marcharse. Otro que lo intentó fue Kuss, que consiguió una gran remontada de puestos en la etapa de montaña granadina. En ella, su equipo intentó de nuevo la táctica exitosa del Colle delle Finestre, filtrando a van Aert en la fuga del día y haciendo saltar más tarde a Kuss. Pero se encontraba demasiado alejado de la general como para resultar inquietante: quizá por ello la espantosa realización televisiva nos privó de la mayor parte de las imágenes de su aventura.
De todas maneras, la carrera ha estado bastante amordazada desde la última crono. En ella, Mas se defendió muy bien, con ayudita incluida de las motos. Por contra, Roglič no ofreció su mejor versión, en parte por la edad, en parte por la accidentada preparación. De todas maneras, el esloveno fue el único corredor de la general que acabó entre los diez primeros de la etapa. La realización se demoró con reiteración en tomas aéreas de la plaza de toros del Puerto de Santa María, desde la que salían los ciclistas, sin ofrecer apenas imágenes de la meta ni del recorrido. La crono de Felix Gall fue algo desastrosa, en su línea, perdiendo como era lógico la segunda posición con Roglič.
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| En peores plazas hemos toreado |
A partir de entonces, llegaron etapas regaladas para la fuga. Aunque previamente ya había llegado la fuga en la Sierra de la Pandera, con triunfo de Brenner sobre Buitrago, en aquella etapa aun hubo alguna que otra diferencia entre los hombres de la general. Las últimas etapas, sin embargo, se han caracterizado por una situación de carrera bastante peculiar: los líderes dejaban marchar por delante fugas tan numerosas que, sin darse cuenta, ellos mismos acababan en la grupeta, de tanto vigilarse. De esta manera, en Peñas Blancas se impuso Dunbar, de nuevo sobre Buitrago, y en Collado del Alguacil, la penúltima etapa, el renacido Mikel Landa. La etapa daba vueltas en torno a las montañas cercanas Güejar Sierra y el embalse de Canales, un paisaje árido digno de un spaghetti western. La construcción del embalse se llevó por delante el trazado de un tranvía que pretendía unir Granada con Sierra Nevada, pero que quedó inconcluso, y del que parecían verse vestigios, en forma de túneles, en el inicio del Puerto del Duque. Más allá de curiosidades de este tipo, la etapa tuvo como verdaderos protagonistas a Landa, con lágrimas en los ojos en meta, a Carapaz y a Kuss. Los tres primeros de la general apenas se movieron, mostrando ya pocas ambiciones: de hecho, los Decathlon se limitaron a controlar todos los ataques de Carapaz, facilitando la faena a los Movistar.
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| Landa, Ramses Debruyne y Tobias Johannessen. Landa no ganaba en una gran vuelta desde 2017. Y en la Vuelta, desde 2015. |
En realidad, el gran protagonista de la última semana ha sido Wout van Aert. Ha sido el salvador de muchas jornadas intrascendentes. Su rendimiento en la etapa de Córdoba fue excepcional. Se trató de una etapa recortada por el calor sofocante, en la que se atravesó Sierra Morena por Villaviciosa de Córdoba y Trassierra. En las anchas avenidas de Córdoba se jugó la victoria un quinteto bastante selecto para lo que es la Vuelta, con van Aert, Leknessund, Ramses Debruyne, Thibau Nys y Romele, una de las revelaciones de la carrera. Nys se precipitó, lanzando el sprint a trescientos metros, ofreciendo de esta forma todo un lanzamiento a van Aert, que le supero a 150 metros con gran facilidad, obteniendo de esa manera su segundo triunfo cordobés. La última etapa también podría haber sido interesante si se hubiese disputado de verdad, no dando la impresión de ser el enésimo critérium de fin de Vuelta. De todas formas, tuvo su interés ver a Tobias Johannessen y Romele rodar hasta meta, intentando escapar del grupo en el que marchaba Brennan, que había sido capaz de pasar delante el alto de la Alhambra. La gran diferencia con el Tour fue que, en esta ocasión, el líder no disputó la etapa. Las etapas finales, disputadas en un ambiente soso de resignación y algo de hastío, han contribuido a dejar un poso agridulce en este final de Vuelta.
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| Wout van Aert, el gran animador de la carrera, premio súpercombativo. |
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Más interesante que las últimas jornadas de la Vuelta fue el ensayo general del mundial que se vivió en las dos carreras canadienses. En Québec se impuso Evenepoel, permitiéndose todo un festín de rodar con gente a rueda. Fueron Ciccone y Charmig los que le aguantaron el ritmo, pasando incluso a los relevos, el danés de Uno-X con entusiasmo. En el último paso por la Côte de la Montagne, Ciccone y Evenepoel dejaron atrás a su acompañante, jugándose la victoria al sprint. La punta de velocidad de Evenepoel ahora es poderosísima, pero, aun así, Ciccone le puso las cosas algo difíciles, aunque solo tímidamente.
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| Evenepoel con su poderoso sprint. Al fondo, les Plaines d'Abraham |
En Montréal, en el que será a grandes trazos el recorrido del mundial, se volvió a vivir una buena jornada de ciclismo. Evenepoel tenía los cables algo cruzados, quizá sorprendido por el ritmo de sus rivales más escaladores. Dio muestras de una de sus habituales salidas de tiesto, enfadándose desmedidamente con los Lidl-Trek (con carga incluida a Skujins), por bloquearle levemente al intentar salir a por un ataque de Simmons. Seixas lanzó un ataque demoledor en la côte de Camillien-Houde, un ataque que en realidad fueron tres enlazados, mientras los UAE que marchaban detrás parecían contemporizar. En especial Del Toro, un corredor siempre enigmático en estas circunstancias, pues nunca se sabe si va bien o va mal. En un primer momento no salió a por Seixas, dejando que tomara cierta ventaja, dando la impresión de que no podía seguir ese ritmo. Más tarde salió a por él y con insultante facilidad, como siempre, casi en dos zancadas, le dio alcance. Seguramente esta acción de menos a más comió la moral del joven francés, que pecó de inexperiencia en el sprint: primero tomando la delantera, y, después, despistándose en el momento preciso en el que Del Toro iniciaba su arrancada. En fin, un nuevo triunfo para Del Toro, que resarce a su equipo de la Vuelta tan anónima que han tenido desde la retirada de Pogačar.
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| El futuro. |
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| No estuvo espabilado Seixas en el sprint. |
Del Toro, Seixas y Evenepoel son los principales favoritos para Montréal, sin descontar a otros que podrían hacerlo muy bien, como van Aert, van der Poel (una incógnita su estado de forma, aunque seguro que está bien), Pidcock o incluso Healy, Finn (otra incógnita, pero el nivel lo tiene), Ciccone o Pellizzari, este último bastante activo en las semiclásicas italianas que se están disputando. El trazado es digno de los mejores mundiales. No en vano, en él ganó Merckx por delante de Poulidor en 1974.
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| En la carrera de los JJOO de Montréal 1976, entonces para amateurs, ganó el sueco Bernt Johansson. ¿Quizá sea el momento de Johannessen esta vez? |
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| Nos vemos en Canadá. |





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Pues más que merecida la victoria de Mas. Ha sido el mejor, y creo que mirado friamente, no es una victoria demasiado sorprendente porque ha estado cerca en otras ediciones. De hecho le había ganado anteriormente un gran Roglic (qué gran corredor), o Evenepoel, pero siempre había estado en la pelea. Y este año sin Pogacar, el resto que han competido no se puede decir que fueran mejores que él (a Roglic se le nota la edad, totalmente normal). Gall fue segundo en el Giro, sí, pero a un mundo de Vingegaard, seguramente lo mismo que un Mas en forma hubiera conseguido. Carapaz venía de vuelta de un Tour con mucho desgaste, y el resto, sencillamente no habían demostrado nada consistente, solo apariciones puntuales.
ResponderEliminarAdemás me alegro porque sin caerme especialmente Mas, lo cual es difícil porque tiene menos carismo que una piedra, me gustan los perfiles tranquilos, sin ego, casi rozando lo normal. Y porque lo ha conseguido haciendo las cosas realmente bien, siendo valiente cuando ha podido, y conservando cuando no. Y con un equipo que ha sido exprimido al máximo conociendo el nivel, haciendo que funcione muy bien para lo que tenían.
El único asterisco, como se suele decir, y muy entre comillas, no es por la participación. De hecho ponerlos porque en una edición falte uno u otro, siempre me ha parecido absurdo; las carreras las corren los que van, aunque sea de perogrullo recordarlo. Como decía, el asterisco vendría por lo mal que han corrido los dos equipos que parecían poder plantear lucha, Decathlon y Red Bull. Han hecho una carrera muy mal porque parecían tener potencial, pero han desarrollado tácticas tan conservadoras o previsibles que ellos mismos se han anulado.
Le queda mas repetir ese otoño espectacular del 2022, creo que fue, con victorias y con podios en las clásicas italianas. Con moral y piernas debería hacerlo muy bien.
De las clásicas canadienses no he podido ver nada más que resúmenes, pero parecen indicar que pocas sorpresas habrá en el Mundial. Dependiendo de detalles, creo que todo estará entre Del Toro, Seixas, Evenepoel y lo que puedan hacer Van Aert, Van der Poel y Pidcock, creo yo. Finn pinta muy bien pero supongo que es pronto, y como siguiendo la tónica de los últimos años, pocas sorpresas habrá en los primeros puestos.
Un saludo y gracias por las crónicas!
Sin duda Mas es digno ganador, alguien que lo merece plenamente, aunque sea tan solo por la constancia en su relación con la Vuelta. Coincido en lo que señalas sobre la actitud de Decathlon y Red Bull. Da la impresión de que, tras ver el nivel de Mas en la etapa de Aitana, han dado por bueno que se encontraban un escalón por debajo y nada podían hacer al respecto. Es más, Decathlon puso más empeño en evitar que Carapaz se aupase algún puesto que en poner en aprietos a Mas, y sobre todo a Movistar, quizá su talón de Aquiles. Seguramente el resultado hubiese acabado siendo el mismo, pero al menos se habría vivido algo más de movimiento en los últimos días. Por ello, es de alabar el empeño final propuesto tanto por Carapaz como por Kuss.
EliminarYo también espero que Mas haga un buen final de temporada. Si bien es muy difícil que gane el mundial (tendría que llegar solo, algo bastante difícil dado la concurrencia), no descarto que consiga una buena posición, como ya la obtuvo en Zürich. En Emilia podría hacerlo bastante bien, aunque los UAE tendrán preparado a Del Toro como sustituto. A día de hoy, el mexicano tiene días en los que parece letal (otros no tanto).
En cuanto al mundial, para mí hay cinco claros favoritos: Evenepoel, Del Toro, Seixas, van Aert y van der Poel. Los que has señalado. Evenepoel es, sobre el papel, el gran favorito, pero es fácil desestabilizarlo si a la mínima presiente que Del Toro, Seixas o algún otro es más fuerte que él en los repechos. El corazón me pide que sea van Aert el que gane este año, sería una victoria muy merecida, para coronar ya plenamente su carrera. Pero quizá el mundial sea demasiado duro para él, como también para van der Poel. Todo dependerá de lo que quieran arriesgar los favoritos: si no se lanzan a una aventura suicida, a lo Pogacar, las opciones de estos dos irán creciendo a medida que pasen las vueltas. No descarto una buena actuación de los italianos, pero no sé realmente con quién de ellos: Ciccone está en forma, Pellizzari también, Finn es un portento, e incluso hoy Piganzoli ha hecho una exhibición en el Tour de Luxemburgo. A Pidcock lo veo bien, pero quizá un escalón por debajo, junto con los norteamericanos, otra selección a vigilar, con McNulty, Simmons y Vermaerke en buena forma. También espero que Healy y Skujins se dejen ver, son habituales en los mundiales. Veremos si Ayuso está a un buen nivel, aunque dudo que pueda apuntar a la victoria: nunca ha hecho buenos resultados en pruebas de un día, al menos de momento. La verdad es que yo ya me he puesto en "modo mundial" y espero con ansia que empiecen las carreras, sobre todo las de ruta.
Un saludo y gracias por los comentarios.