La temporada de 2026 se aproxima a su final, con su habitual ciclo de carreras otoñales italianas. A la espera de la última gran cita del año, el Lombardía, se están disputando en estas fechas semi-clásicas con mucha historia tras de sí, y con algunos problemas perennes a resolver. Estas carreras, en manos de organizaciones pequeñas, familiares o locales, tienen ese punto artesanal que las liga con el ciclismo de antes, pero también con las deficiencias de seguridad que parecen congénitas a las carreteras italianas. Es bastante habitual que los ciclistas se topen con coches parados a última hora por los voluntarios o con coches mal aparcados. La UCI parece no estar todo lo pendiente que debería de estos asuntos, puesto que su interés oculto parece el de de sacar pasta exportando el ciclismo a otros países, y no tanto preservarlo allí donde lleva mucho tiempo enraizado.
El Giro dell'Emilia tuvo, como viene siendo habitual, una excelente participación, que se tradujo en un notable top-ten. Bien es cierto que no estaban aquellos corredores que iban a disputar al día siguiente el campeonato de Europa, pero con los ciclistas anglosajones, y algún europeo no seleccionado, hubo más que suficiente. McNulty estrenó su maillot arcoíris, una versión de unas tallas más grandes del que hasta hace poco había lucido su líder. Y, como este, intentó ser protagonista con un ataque lejano, aunque sin éxito en su caso. A decir verdad, McNulty está intentando dejar verse, para honrar el maillot y también para alejar las posibles críticas en torno a su escaso palmarés. La demanda popular para Montréal había sido que hubiera sorpresa, y él encarnó ese aspecto inesperado: pero, al no ser estrella, se volvieron a escuchar críticas, esta vez por su relativo anonimato (que restaría supuestamente valor a la prueba), a lo que se añade el rechazo que genera el equipo en el que milita. ¡Qué se le va a hacer! Fue un ganador digno (y los ha habido peores).
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| El maillot del jefe. |
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| Despedida de Naironman en Ferrara. |
Jorgenson también fue protagonista en Emilia, ejerciendo de nuevo funciones defensivas, en esta ocasión para beneficiar a Davide Piganzoli. El de Como lanzó un ataque en la última ascensión, desde la base, y en algún momento, sobre todo al llegar a la curva delle orfanelle, la de más pendiente, dio la impresión de que su posible triunfo podía zozobrar. Jorgenson había retenido a Pidcock, a modo de grillete con bola en el tobillo, y el de Leeds se estaba comenzando a desesperar. Finalmente pudo liberarse de su sombra y se marchó con Onley. De todas maneras, no pudieron dar caza a Piganzoli, que obtenía de ese modo su mejor triunfo hasta la fecha.
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| Después de ganar en Luxemburgo, segundo gran triunfo de Piganzoli esta temporada. |
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| Piga, Pidders y Onley, el pódium de este año en Bolonia. |
En las carreras del Tríptico Lombardo, las dos primeras pruebas han sido para corredores del Decathlon, la Coppa Agostoni para Paul Lapeira y la Coppa Bernocchi para Noa Isidore. En ambas la participación fue regulera, aunque la Coppa Agostoni contó con la presencia de McNulty, que llegó en el grupo reducido que se jugó la victoria al sprint. En la mejor tabla del tríptico, la Tre Valli Varesine, se produjo una llegada a tres, con Widar, Jorgenson y Pidcock. Dados los precedentes inmediatos, Pidcock estaba muy pendiente de Jorgenson, al que abroncó en repetidas ocasiones por no pasar al relevo, con gesticulaciones propias de Evenepoel. Al llegar el momento del sprint, Pidcock decidió especular, sin tener en cuenta que el sprint de Jarno Widar iba a ser sorprendentemente poderoso. Ya lo fue en la meta de Andorra la Vella de la Vuelta, en la lucha por la segunda posición. Pilló a Pidcock con la guardia baja, ya que quizá había minusvalorado las capacidades del joven belga. Este había declarado repetidas veces ante los medios, con su voz algo gangosa, que era más un corredor de clásicas que de generales, sin recibir demasiada atención. La llegada de Varese, ejecutada con picardía y la dosis de fuerza necesaria, había sido la demostración de que tenía algo de razón.
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| Widar dio la sorpresa (aunque a partir de ahora una victoria suya ya no lo sea). |
Y de esta manera llegamos a la gran polémica de la semana, el campeonato de Europa. Como suele suceder, el camino de Evenepoel hacia el éxito fue algo complicado. No hay gloria sin drama, podría decirse a propósito de él, y además esta vez hasta el final. Evenepoel atacó, se cayó subiendo al tomar una curva algo rápido, fue cazado y de nuevo volvió a marcharse. Giulio Ciccone fue el único que le pudo seguir la rueda, minando la moral del belga con escasos relevos, adoptando la misma actitud de Colbrelli en aquella ocasión en Trento. Ciccone se justificaba diciendo que venía por detrás Scaroni (al final tercero), aunque se encontrase bien lejos. De todas maneras, Evenepoel estuvo más comedido que en otras ocasiones. Aceptó su destino particular, el de ser la rueda a seguir y el corredor al que no se dan relevos. No se enzarzó en una de sus estériles discusiones, puesto que rodaba junto a un corredor parejo a él en cuanto a gesticulación y marrullerías. En la meta cometió un ligero error de cálculo, permitiendo que Ciccone tomase por dentro la última curva, ganando varios metros. Evenepoel tuvo que remontar, llegándose a un sprint muy ajustado en meta.

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| La photo-finish está para algo. |
En un inicio, las tomas de televisión no permitían dilucidar con claridad quién era el ganador. Parecía repetirse la misma situación de aquella Amstel Gold Race entre van Aert y Pidcock. Pero esta vez la chapuza no fue tal y sí hubo photo-finish. La realización la mostró, y aunque no estuviese indicada la línea que marcaba la diferencia entre ambos, colocando alguna regla o papel en la imagen en pausa podía verse que Evenepoel ganaba por unos milímetros. Una victoria ajustadísima, pero victoria. Si la tecnología permite, a día de hoy, demostrar quién es el ganador, hay que establecer un ganador, aunque sea por unos injustos milímetros. Como en una llegada de 110 metros vallas. Y las cámaras de la photo-finish estaban colocadas, en este caso, en su correcto emplazamiento. Más tarde se ofreció la misma imagen, pero con la indicación de la línea roja que permitía ver la diferencia. Era ínfima, tanto que el mero grosor de la línea parecía igualar la disposición de ambas ruedas. Pero la diferencia estaba ahí. Al igual que en otras disciplinas deportivas, la photo-finish es la herramienta imprescindible para determinar quién gana y quién queda segundo, y debe ser así, aunque no resulte del agrado de todos. Aunque inicialmente pareció aceptar el resultado, alguien habrá calentado la oreja de Ciccone para que haya cuestionado en las redes el resultado de la photo-finish, compartiendo una foto incorrecta. No tiene sentido continuar con ese culebrón. Evenepoel lucirá el maillot de campeón de Europa, aunque la carrera, en general, tampoco fuese para tirar cohetes.
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| Sorprendente triunfo de Roglič en el europeo contrarreloj. |
| GIRO DELL'EMILIA |
| Ferrara - Bologna | 197,9 km |
| 1 | Davide Piganzoli | TVL | 4h33'19'' |
| 2 | Tom Pidcock | PQT | 2'' |
| 3 | Oscar Onley | NCI | m.t. |
| TRE VALLI VARESINE |
| Busto Arsizio - Varese | 196,1 km |
| 1 | Jarno Widar | LOI | 4h34'25'' |
| 2 | Tom Pidcock | PQT | m.t. |
| 3 | Matteo Jorgenson | TVL | m.t. |
| CAMPEONATO DE EUROPA |
| Ljubljana - Sencur | 196,3 km |
| 1 | Remco Evenepoel | BEL | 4h16'37'' |
| 2 | Giulio Ciccone | ITA | m.t. |
| 3 | Christian Scaroni | ITA | 59'' |
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