Este mes de febrero ha estado marcado por la irrupción arrolladora de Paul Seixas. Si bien los medios franceses suelen prorrumpir en alabanzas tempranas en torno a sus futuras estrellas, esta vez parece que llevan razón. El joven francés de 19 años y apellido portugués sube, baja y rueda a la perfección. Su cuerpo parece hecho para la bicicleta. Después de un prometedor final de temporada pasada, obtuvo su primer triunfo profesional en el Alto da Fóia, allí donde triunfaron Pogačar en 2019, también en su caso su primera victoria profesional, y Evenepoel en 2020. Seixas aguantó la subida a Ayuso y Almeida, contando con la ayuda de Riccitello. En los metros finales supo domesticar a Ayuso, tomando la delantera en las curvas decisivas que conducen hasta la meta. Aunque Ayuso acabaría haciéndose con el triunfo en la general final, consiguiendo de esta manera su primera victoria con su nueva formación, la gran impresión la dio Seixas.
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| El Pravda ejerciendo su sutil presión. |
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| El aprendiz ya ha formalizado su solicitud para inscribirse en el club. |
Ayer consiguió su segundo triunfo con una impresionante cabalgada solitaria de 45 kilómetros en la Faun Ardèche Classic, uniéndose de esta forma a la tendencia, imperante en la actualidad, del ataque lejano. El recorrido de esta prueba francesa calcaba el del campeonato de Europa del año pasado, carrera en la que ya consiguió Seixas una tercera plaza, tras Pogačar y Evenepoel. En la subida a Saint-Romain-de-Lerps, iniciada con el Mur des Royes, Paul Seixas marcó un tren fuerte, que fue asfixiando a sus rivales, principalmente Lenny Martinez, Jan Christen y Matteo Jorgenson. Este último fue el que más aguantó a su rueda, pero al que Seixas dejó tras un ligero incremento del ritmo ya estrangulador, parejo al de Pogačar. Desde ahí hasta meta fue toda una exhibición de rodar (y de agresividad en los descensos), en la que Seixas amplió su ventaja hasta los 1:48, sostenido por los ánimos de los aficionados franceses, que bien pronto han encontrado un sustituto para sus allez Thibaud y allez Romain. La presión sobre Seixas va a ser enorme, empujándolo seguramente a que este año dispute el Tour. Pero parece que Seixas es un corredor con tanta fortaleza mental como acero pa' los barcos en las piernas.
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| El momento en el que cede Jorgenson. Lenny Martinez y Jan Christen en la lontananza. |
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| Su segundo triunfo profesional. |
En otro orden de cosas, también se ha disputado en estos días el llamado el opening weekend, según la nomenclatura anglo-cursi que impera. Es decir, la antigua Het Volk y la Kuurne - Bruselas - Kuurne. En la primera, la clásica de apertura del calendario flamenco, la incertidumbre era limitada, dada la inscripción de Mathieu van der Poel en la partida. Iba a ser su primera carrera del año - y ha sido su primera victoria. La carrera tuvo, aun así, sus alicientes. Fue un día sombrío, con frío y ligera llovizna, de esos que ya no abundan en las clásicas flamencas. En el Molenberg, a falta de 45 kilómetros, Florian Vermeersch aceleró el ritmo. Detrás suyo, Rick Pluimers resbaló y dio de morros contra los adoquines, dejándose parte de la dentadura. Tras él, Mathieu van der Poel demostró sus dotes de equilibrista, esquivando la caída con la misma pericia que mostró Sagan saltando a Cancellara en una antigua Roubaix.
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| Vermeersch ataca y van der Poel casi guillotina a Pluimers. |
Se formó de esta manera un terceto, con Mathieu van der Poel, Florian Vermeersch y Tim van Dijcke, este último reaparecido tras un primer año en el Red Bull Bora bastante gris. Dieron alcance a los fugados del día en las calles de Geraardsbergen, pero no durarían demasiado tiempo juntos, puesto que Mathieu van der Poel ya había abierto hueco antes de iniciarse la parte más dura del Muur. Fue algo especial, el encuentro de dos mitos; uno ya algo arrumbado por la historia contemporánea, pero que todavía mantiene su encanto y su mitología intacta, y el otro, asumiendo el papel de Atila moderno en las clásicas, con el mullet asomando bajo el casco como la crin de un caballo. Ya no hubo historia, pero al menos el final tuvo algo de la magia de antaño, como un reflejo distorsionado de los antiguos Tour de Flandes de la infancia.
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| van der Poel y el Muur, un encuentro que se había hecho esperar. |
Por lo que respecta a la Kuurne, fue una edición de final algo anodino, en la que algunos de los sprinters participantes se quedaron bien pronto fuera de juego. Milan, Magnier, De Lie... Una de las sensaciones del día fue Héctor Álvarez, durante algún kilómetro escapado (el único del Lidl - Trek en el grupo principal). En el final, tras pasar por la caótica Kortrijk, no hubo mucha historia: Philipsen había gastado mucho en las cotas iniciales, también tras un pinchazo, de modo que el sprint fue para Matthew Brennan, ganado con insultante superioridad.
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| Su primera clásica flamenca, ha dicho. |
Poco más ha sucedido en esta segunda parte del mes de febrero. Quizá, a reseñar también, la tremenda petada de Evenepoel en los Emiratos, en la subida de Jebel Mobrah, bestial tanto en porcentajes como en destrozo del paisaje. Antonio Tiberi se impuso con una subida a ritmo, no pudiendo Del Toro darle alcance. El mejicano fue de menos a más, pero erró el cálculo. No dejaría pasar la oportunidad en Jebel Hafeet, la típica subida de los emiratos, en la que finalmente se haría con el liderato, salvando el honor de su equipo.
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| Tremendo destrozo el de Jebel Mobrah: de la carrera y de la montaña en sí. Quizá pase un tiempo hasta que veamos una nueva carrera en el Golfo. Los acontecimientos dirán... |
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