La Liège - Bastogne - Liège de 2026 ha concluido sin sorpresas en cuanto al ganador, de nuevo Tadej Pogačar. Ni siquiera ha habido sorpresas en cuanto al pódium: Pogačar, Seixas, Evenepoel, la sucesión de nombres esperada. Aun así ha sido una edición entretenida. Me atrevería a decir incluso que esta edición ha tenido cierto aroma a mito, puesto que un campeón como Pogačar ha encontrado al que quizá sea su sucesor. Una sustitución pospuesta para un posible futuro, en cierta medida porque Pogačar es todavía un corredor de veintisiete años, la mejor edad en toda carrera ciclista, y Seixas es fabulosamente joven. El tiempo pasa para todos, pero Seixas parece recordárnoslo con más fuerza. Los diecinueve años eran un anatema antes de Evenepoel, una precocidad a la que solo Anquetil o Saronni se acercaron. Parecía que fue ayer cuando Pogačar irrumpió con fuerza en aquel Tour desplazado de fechas, justo para dar un zarpazo insolente el penúltimo día; ahora ha encontrado una generación más joven esperando su turno. Aunque todavía tendrá que esperar.
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| Su sombra. |
Ha sido una carrera demencialmente rápida, finalizada con una media de 44,4 km/h, superando por un mundo al anterior récord (41,9 km/h), del año pasado. Vivimos tiempos de fuertes velocidades, sin freno en lo deportivo y en lo histórico. Este incremento tan drástico de la velocidad de un año para otro hay que buscarlo en causas concretas, extraordinarias sí, pero tangibles, teniendo mucho que ver el fuerte ritmo, impuesto desde el kilómetro 3, por los Red Bull - Bora de Remco Evenepoel. Un ritmo alentado por un fuerte viento trasero hasta el giro de Bastogne. Ese fuerte ritmo inicial, unido a sus propias limitaciones en la escalada pura, provocaron que Evenepoel, el tercer favorito, no estuviera presente en el momento clave.
Evenepoel partía como tercer posible favorito dados sus precedentes en la prueba (siempre sin Pogačar) y a su magnífico triunfo en la Amstel, una carrera que casi nunca suele defraudar. En la carrera cervecera, el movimiento clave se produjo a falta de 42 kilómetros a meta, con un ataque de Romain Grégoire en el Kruisberg, secundado rápidamente por Vauquelin, Evenepoel, Skjelmose y Jorgenson. Un kilómetro después, en una curva, Vauquelin se fue al suelo, cayendo a continuación Jorgenson, que no lo pudo esquivar, así como Huub Artz, superviviente de la fuga. De esa manera, el grupo delantero quedó reducido a tres: Evenepoel, Skjelmose y Grégoire. El francés de Groupama acabaría cediendo en el segundo paso por el Cauberg, a falta de 22 kilómetros.
Remco Evenepoel decidió esperar, confiando en su punta de velocidad. Esta vez Skjelmose no le iba a robar la cartera, como hizo en 2025, cuando, imbuido de la fortaleza de su equipo en la pasada temporada, fue capaz de derrotar de una tacada a Pogačar (algo cascado) y a Evenepoel. Los sprints en Amstel siempre son traicioneros, pero Evenepoel esperó, tuvo paciencia y no se precipitó, sacando a relucir su explosividad.
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| Revancha. |
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| Paula Blasi tras una gran victoria en la Amstel femenina. Duelo en el pódium con Niewiadoma. |
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| En la masculina, solo uno (Cosnefroy) apurará el vaso. |
El otro favorito para la Lieja, más allá de Pogačar y Remco, era Paul Seixas. También venía marcando territorio, en concreto en la Flecha Valona. Se impuso en el muro de Huy con la solvencia de un veterano, en un perfecto equilibrio de fuerza pogacarina y sangre fría valverdiana. Schmid y Tulett poco pudieron hacer. Es cierto sus rivales no eran corredores excepcionales, aunque por ahí andaban también Vauquelin o Skjelmose. Las comparaciones con la Flecha de 2025 no se hicieron esperar, ya que el muro de Huy, dada su repetición, se ha convertido en el foco de atención de los amantes de las subidas cronometradas. El tiempo de Seixas (2:43) fue más rápido que el de Pogačar (2:55, en mojado y con ligero parón final), pero todavía ligeramente más lento que el de Alaphilippe en 2021 y el de Valverde en 2014 (2:41 en ambos casos).
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| Bueno también en los muritos. |
Ese era el panorama antes de iniciar la Lieja: un ciclista con cuatro días de competición, tres de ellos acabados en victoria y el restante como pódium, más la sensación del año, aureolada por su impactante juventud, a los que añadir a Evenepoel, siempre batallador en este escenario. El inicio de la carrera debió ser trepidante, marcado por una caída inicial de Ion Izagirre y Andrea Vendrame que fraccionó el grupo, dejando por delante a un pequeño pelotón, con Evenepoel y su compañero Nico Denz. También se había colado delante Bernal, protagonista reciente de un buen Tour of the Alps (ganado por Pellizzari). La ventaja del pelotón delantero, rodando a toda máquina, llegó a los tres minutos, mientras por detrás los UAE se lo tomaban con cierta calma. De todo esto no hubo imágenes, de manera que tenemos que imaginarlo a partir de referencias. En la segunda cota del día, la de Haussire, ya con televisión, Denz se descolgó, siendo De Plus el que marcó el ritmo por delante para su líder Bernal, mientras Wellens se encargaba de limitar daños desde el pelotón principal. Se vivió un bonito duelo entre los dos veteranos belgas, De Plus por delante, Wellens por detrás.
La labor de Wellens, sumada a la indecisión del grupo delantero tras descolgarse De Plus, dejó la carrera en manos del pelotón trasero, que cazó a los últimos fugados en la cota de Wanne. Posteriormente llegó la sucesión de Stockeu y Haute-Levée, en las cercanías de Stavelot, un lugar en el que en época de Merckx era crucial en la carrera (y en estos tiempos de ataques lejanos, ojalá lo vuelva a ser algún día). En esta pintoresca localidad, hoy dominada por el turismo del motor de la cercana Spa, pueden verse los restos de una abadía, derruida en los años de la Revolución Francesa, y algún vehículo de la Batalla de las Ardenas. En lo que respecta al ciclismo, y en concreto a la jornada de ayer, no hubo movimientos, sino más bien una monótona dominación de UAE, con Sivakov y Novak a la cabeza, que se extendió hasta coronar la cota de Desnié.
En el descenso de esta cota hasta Remouchamps, en el inicio de la cota de la Redoute, se vivió la habitual toma de posiciones, muy peligrosa. Los UAE consiguieron iniciar la Redoute en cabeza, con Benoît Cosnefroy en primera posición. La ascensión fue trepidante, más rápida incluso que la de 2025 (3:45 de este año, por 3:58 del pasado). Tal velocidad extra se debió a dos factores. En primer lugar a que los UAE encabezaron desde la base el ascenso, cosa que no sucedió el año pasado, en el que los EF de Healy tomaron la delantera. En segundo, al esfuerzo suplementario que le supuso ayer a Pogačar la ascensión, comprobando que no lograba despegar a Seixas de su rueda. Pogačar hizo la ascensión a hincones, con varias arrancadas de pie, cuando el año pasado se marchó con insultante facilidad, sentado. Seixas pudo aguantar su rueda, con notables esfuerzos, pero con una frialdad mental como para enseñarle la rueda al coronar. La ventaja que obtuvieron ambos sobre Skjelmose, el primero de los no-aliens, fue algo de ver para creer. Aquí ha dejado constancia ammattipyöräily del hecho.
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| Pogačar fuerza en La Redoute, Seixas aguanta. |
Entonces se vivieron 21 kilómetros de folie à deux, en los que Seixas no se arrugó y entró al relevo a Pogačar, sin tacticismos. Esta vez Pogačar jugaba en casa, no como en Roubaix, pero ese pequeño grano en el culo, en forma de pequeño genio, un mozart o un rimbaud con dientes de draculín y silueta espigada, le iba obligar a exprimirse al máximo. La indumentaria total white de Pogačar solo estaba alterada por un brazalete negro, medio despegado y ondeando al viento, dada la velocidad. Era un recordatorio a Cristian Camilo Muñoz, corredor colombiado recientemente fallecido, debido a una septicemia tras una caída en el Tour du Jura. Este corredor había sido compañero en el UAE desde el 2019 al 2021.
Se llegaba de esta manera la cota de Roche-aux-Faucons, la ascensión decisiva, en la que se iba a asistir a una reanudación de la tensión entre Pogačar y Seixas. ¿Quién iba a aplanar la cima, la bomba del zar o la de Mururoa? El campeón del mundo forzó el ritmo desde la base, pero, cuando quedaban 600 metros para coronar, Seixas dulcificó el desarrollo y dijo basta. Pogačar se distanció de él sin levantarse del sillín, ampliando la ventaja con gran rapidez, sobre todo en el repecho posterior a la coronación (Boncelles). Ya no iba a haber carrera, ni siquiera apenas imágenes de los dos primeros, puesto que la realización se centró a partir de entonces en el tira y afloja del tercer grupo, en el que Evenepoel no encontraba colaboración.
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| Seixas claudica en la Roche-aux-Faucons. Pogačar se marcha. |
Pogačar tuvo tiempo de disfrutar del último kilómetro, distanciando a Seixas finalmente en 45 segundos. Conseguía así su cuarto triunfo en Lieja, una clásica en la que tiene fácil igualar el récord de Merckx. La tercera posición se dirimió en un sprint bastante numeroso, como ya ha sucedido otras veces (recuérdese que van der Poel se llevó el sprint del grupo en 2024 y en 2022 se vivió un bonito golpe de riñón entre Quinten Hermans y van Aert). Esta vez Evenepoel iba a conseguir la tercera posición con un formidable sprint, muy largo, en el que se impuso a Emiel Verstrynge. Este corredor, habitual del ciclocross, había esperado su momento arropado a rueda.
En el pódium se podía ver a Pogačar, liberado ya de esas indecentes mechas que le había acompañado desde la Strade Bianche, dotándole de una retirada a lo Ellen DeGeneres difícil de ocultar, flaqueado por uno de sus grandes rivales generacionales y aquel que quizá un día ponga fin a su tiranía. No son habituales estas coexistencias, entre dominador presente y futuro. Me vienen a la mente Hinault y LeMond, o Merckx y Maertens, en ambos casos con siete años de por medio. Pero ambos fueron falsos sucesores. También me viene a la mente la imagen de Induráin y Armstrong, compartiendo pódium en el mundial de Oslo, también con siete años entre ambos. Pero entonces Armstrong parecía ser un buen corredor de clásicas, y poco más. Esta vez son ocho años los que separan a ambos, asumiendo de golpe Pogačar cierta madurez que hasta el momento no le parecía consustancial. El público francés no tendrá motivos de crítica a partir de ahora de los ritmos demenciales ni las velocidades infernales, puesto que es Seixas el que en parte las inflige. Hace tiempo que no leo al delirante Vayer (razonablemente silenciado), así que no sé muy bien por dónde irán los tiros con la nueva criatura. Seixas no parece un adorable perdedor, ese modelo tan querido por el público francés, sino otra cosa más letal.
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| Se ha quedado a esto de hacer una fechoría. |
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| Mismo pódium que en el pasado Campeonato de Europa, pero con Seixas y Evenepoel cambiando los puestos, y un oso gigante, digno de feria. |
En fin, ya para terminar, una breve nota a la Lieja femenina, marcada por un ataque de Demi Vollering desde la Redoute, a falta de 34 kilómetros para meta.
RESULTADOS:
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