lunes, 16 de febrero de 2026

DÉJÀ VU

Las imágenes dispersas de un sueño que se repite una y otra vez, en modo bucle, justo antes de despertar, así está siendo este inicio de temporada. Después de la promesa de otra cosa, materializada en la figura de Evenepoel, marchando en solitario hacia la victoria en Mallorca y València, los UAE han vuelto a las andadas. El objetivo delirante de las 100 victorias, espoleado por la ambición desmedida de Matxín, Gianetti y compañía, parece cada día más probable. El año pasado llevaban siete victorias a estas alturas: este año llevan once, nada menos, mientras el jefe todavía sigue de entrenos. 

Copiando la táctica del jefe.  


En esta entrada me voy a contentar con un simple bosquejo de la situación, no merece mucho más. En Mallorca apareció Evenepoel con su nuevo maillot y con ganas de victorias, llevándose dos trofeos, más una crono por equipos, después de echarse el equipo a las espaldas. En la Volta a la Comunitat Valenciana continuó su show, ofreciendo un bonito día de ciclismo en el final de Teulada, con exhibición desde el Alt de Puig Llorença (Cumbres del Sol), dejando sentados a Almeida y Tiberi. Al día siguiente, de nuevo llegó la fuga a València, con victoria de García Pierna, en el grupo cabecero desde el Garbí. Entonces todavía no habían comenzado las exhibiciones de los UAE, los ejercicios de copia a su maestro, todavía descansando y entrenando. 


Evenepoel ganando en el Mirador de Es Colomer y en Teulada, con una buena labor de equipo. 


Desde entonces la sucesión ha sido imparable. El alocado Jan Christen ganaba en la subida de AlUla, aquella en la que se trepa hasta una plataforma, desde la que quizá saltar a lo Thelma & Louise. Era la primera exhibición de la lista, ya que el nervioso suizo se batió contra el viento y recuperó el tiempo perdido hasta el momento (en parte, inferior al que debería haber encajado, ya que no fue sancionado oportunamente tras un descarado tras-coche). A continuación, en Murcia, llegó una de las mayores bestialidades de este inicio de temporada: Soler y Johansen, este último hasta el momento casi inédito (una fusión de Cort Nielsen y Simmons), lucharon en solitario contra un vendaval, camino de Yecla. El día era digno del El mago de Oz y sus tornados de Kansas, pero los impedimentos meteorológicos parecían pocos para un Johansen a lo Riis, con la mandíbula desencajada, a modo de rompeolas contra el viento, y bava alla bocca. De este modo, enlazando victorias, se llegaba al triunfo de Morgado en la Figueira Classic, una victoria más modesta, más trabajada, en la que el joven portugués, de semblante adusto y mostacho a lo Zapata, se deshacía en el sprint de Aranburu, esta vez sin rotondas acortadas que le beneficiasen. 

Soler solo en las calles de Yecla, después de que un unchained Johansen hubiese hecho el trabajo contra el vendaval. 

Un clásico: Morgado en la Figueira Classic. 

Finalmente hoy, en la clásica de Jaén, la de los olivos y los caminos pedregosos, se ha visto la última muestra del poderío del equipo de los petromortadelos. Emulando a su líder ausente (el ogro con rostro humano), Wellens se ha lanzado a la aventura a falta de 64 kilómetros para meta. Era evidente que iba a llegar a meta. Un elemental, querido Watson sonaba en la cabeza de muchos espectadores, al unir la línea de puntos entre el ataque lejano de un UAE y la victoria que se iba a producir. El empeño de Pidcock y los Pinarello - Q.36 ha sido vano, mientras que los demás se contentaban con las migajas de los puestecitos.

Después de Lutsenko, Pogačar, Lazkano y Kwiatkowski, Wellens se añade a un palmarés bastante apañado. 


Es verdad que Wellens siempre ha sido un infatigable trotón, pero ahora, con treinta y cuatro años, está teniendo una madurez divina, obra y gracia del embrujo oriental. Por si fuera poco, también hoy ha ganado Del Toro en su estreno en los Emiratos: en el mismo final, picando hacia arriba, en el que Pogačar fue superando por Milan el año pasado, esta vez Del Toro ha prevalecido. También es cierto que Milan no estaba, debido a una caída, pero el talento mexicano se ha impuesto por delante de los sprinters restantes, entre ellos Cees Bol. La única nota discordante de estos últimos días ha sido el Tour de la Provence, sin los UAE en liza, que se dirimió entre Riccitello y Carlos Rodríguez en la Montagne de Lure, en un paisaje completamente nevado y un ambiente de pequeña París - Niza. 

Riccitello fue más zorro y más veloz que Carlos Rodríguez, reaparecido después de mucho tiempo. 

Mientras los UAE pisotean a la competencia con fuertes zapatazos y sonoras carcajadas, induciendo al aficionado a la perplejidad y al bostezo, los Visma, los hasta el momento grandes rivales, siguen sin estrenarse, pensando en futuros objetivos, ofreciendo la sensación de que su fortaleza empieza a resquebrajarse y los cimientos de su castillo a hundirse. Solo los Red Bull, y en menor medida los Decathlon, los Ineos y ligeramente los Bahrain, han ofrecido una imagen salvable en este inicio de temporada, más allá del dominio aplastante de los de siempre. 

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