El pelotón está siendo acompañado por una lluvia constante durante las últimas semanas, que solo remite en momentos puntuales. Así se planteaba el Giro dell'Emilia, con unas condiciones de frío y lluvia muy propicias para que Tadej Pogačar estrenase su nuevo maillot por todo lo alto. En la salida en Vignola estaba acompañado por Primož Roglič y Remco Evenepoel como principales rivales, pero a la hora de la verdad poco pudieron oponer a la abrumadora superioridad del campeón esloveno. Hizo lo que quiso, para sorpresa de nadie. Evenepoel y Roglič asomaron tímidamente la nariz en la parte delantera del pelotón en la primera ascensión a San Luca y, sin tiempo para la respuesta, Pogačar lanzó su ataque. Faltaban 37 kilómetros para meta, una minucia en comparación con los 100 del otro día. Solo Jorgenson intentó seguirle en vano. El esloveno se merendó San Luca cinco veces, con sus subidas y bajadas, marcando en la primera ascensión el segundo mejor tiempo histórico, solo superado por su propio registro en el pasado Tour, acompañado de Vingegaard. Evenepoel y Roglič acabaron retirándose y las plazas del pódium quedaron para Pidcock y el prometedor Piganzoli, a casi dos minutos del ganador.