viernes, 21 de agosto de 2026

LA RETIRADA DE JULIAN ALAPHILIPPE

No voy a engañar al lector: nunca fui un gran seguidor de Julian Alaphilippe, Loulou para la afición francesa. Sin embargo, con el paso del tiempo hay que reconocer la grandeza allí donde se encuentra, siendo Alaphilippe, de forma destacada, el mejor ciclista francés de lo que llevamos de siglo XXI. Además, hay que reconocerle el mérito de ser el iniciador, con su estilo agresivo, del ciclismo actual. De hecho, su estilo puede considerarse un puente entre las tácticas dilatorias de Valverde, a la espera de un despiadado sprint, y el ataque lejano que tanto caracteriza a van der Poel, van Aert, Pogačar y Evenepoel. 

Alaphilippe se dio a conocer al gran público en una Lieja pasada por agua, resuelta en un sprint de una veintena de hombres, en Ans. Eran otros tiempos y otros finales, en los que Valverde imponía su ley. Otro gran destello de calidad se dio en la Milán - Sanremo de 2017, en la que se marchó junto a Sagan y Kwiatkowski en el Poggio, consiguiendo romper un maleficio de veinte años en el que la carrera no se decidía en las subidas. Su sprint a tres, con un extraño lanzamiento de bicicletas (las tres convergieron casi en el centro) dio la victoria finalmente a Kwiatkowski, entonces el coco particular de Sagan. 

Poco a poco Alaphilippe iba dejando notas de su particular estilo sobre la bicicleta: sus nerviosos zigzagueos, su tendencia a relajar las piernas en las bajadas, o sus tics antes del sprint. El más italiano de los ciclistas franceses, era un digno sucesor de Voeckler en lo que respectaba a expresividad y agresividad gestual. No en vano, Alaphilippe encontraría la horma de su zapato en Voeckler, en el papel de seleccionador nacional.

El periodo de esplendor de Alaphilippe abarcó apenas cuatro años, de 2018 a 2021, en paralelo al crecimiento de su equipo, la manada de Lefevere. Coincidiendo con la despedida de Boonen, el equipo belga comenzó entonces una acumulación constante de éxitos, siendo su cima los 73 triunfos de 2018. Registros, de todas formas, alejados de las barbaridades actuales, pero precedentes de las mismas. Los corredores que recalaban en el equipo se tornaban intratables o descubrían nuevas juventudes (Gilbert, Cavendish...). Aquellos que lo abandonaban experimentaban un fenómeno inverso: años de oscuridad se cernían sobre ellos. 

Esos años de transición entre décadas son difícilmente comprensibles sin la presencia constante de Alaphilippe. En 2019 consiguió su primer gran triunfo, una Milán - Sanremo ganada en un sprint reducido, por delante de un corredor que parece de otra era, Oliver Naesen, aunque todavía esté en activo. En aquel grupo selecto se encontraban también Valverde y Sagan. En concreto, fue el mejor resultado del murciano en la prueba en toda su carrera profesional. 

En ese 2019 ya sufriría en carne propia el azote de los nuevos tiempos, en forma de una de sus más sonadas derrotas, en muchos casos más recordadas que sus victorias. Marchaba en cabeza de la Amstel Gold Race con uno de sus rivales habituales de aquellos tiempos, Jakob Fuglsang. Con pocos kilómetros para meta, comenzaron a examinarse. En otra época hubiese valido para llegar, pero no contaban con que por detrás un vendaval, personificado en Mathieu van der Poel, en modo de heraldo del nuevo ciclismo antiahorrativo y desprendido, les iba pasar por encima. Fue, de todas maneras, su primer gran año, ejemplificado en un Tour, sin apenas dureza, en el que consiguió el maillot amarillo en Épernay, con un bello ataque entre viñedos, lo defendió en una prodigiosa contrarreloj (para mí, una de sus mayores exhibiciones atléticas), lo aguantó en el Tourmalet, y lo acabó perdiendo finalmente cuando quedaban tres días para llegar a París. Fue un Tour que los franceses recuerdan con mucha estima, como una aura aetas desaparecida, al estar tanto Alaphilippe como Pinot implicados hasta casi el final. Pero el sueño se derrumbó como un castillo de naipes ante las montañas alpinas. Fue un Tour raro, para qué engañarnos.

Dos líderes más populares que el presidente de la República. 


Entonces llegó la pandemia, y Alaphilippe volvió de ella con nuevo ímpetu, aunque ya la nueva generación estuviese reclamando su espacio. Perdió ante Wout van Aert en el sprint de via Roma, en aquella Milán - Sanremo veraniega, en la que no se pasó apenas por la via Aurelia. Consiguió de nuevo el maillot amarillo en Niza, el día que se estrenó la subida de Quatre Chemins, la vertiente del Col d'Èze entre urbanizaciones. Y una vez acabado ese Tour, Alaphilippe completó su gran obra maestra: el campeonato del mundo de Imola. Pogačar, reciente ganador por sorpresa del Tour, se inmoló a falta de dos vueltas, en un experimento del ataque lejano que luego le daría (y le sigue dando) tantos frutos. De ese modo, el triunfo se jugó en la última ascensión a la Cima Galisterna. Con un formidable ataque, Alaphilippe pudo dejar atrás al grupito formado por Hirschi, van Aert, Roglič, Kwiatkowski y Fuglsang, ganando en un final muy emocionante. 

No sería su última presencia en ese 2020 con el calendario del revés. Echó por la borda su gran oportunidad de ganar la Lieja, con un desastroso sprint en el que obstaculizó primero a Hirschi y a Pogačar, y en el que, para colmo, celebró demasiado pronto, permitiendo que Roglič le robara la cartera en los últimos metros. Aquello fue una payasada. No fue su última aparición en aquel año. En el Tour de Flandes, tras seleccionar la carrera en el Stationweg, marchándose solo con van der Poel y van Aert a rueda, se estrelló contra una moto, dejando el camino expedito para que se la jugasen al sprint los dos rivales del ciclocrós. Aquel año no dejó de sorprendernos. 

2021 fue su segundo gran año, y también su último. Si bien en la Flecha logró imponerse sobre Roglič, dominando bien los tiempos, en la Lieja quedó segundo tras el otro esloveno. Llegó a meta un grupo reducido, siendo la última vez que se ha producido tal hecho. En el sprint se impuso Pogačar, con un sprint memorable, sobre Alaphilippe, Gaudu, Valverde y Woods. En julio Alaphilippe reconduciría las cosas, vistiendo por tercera vez el amarillo, concluyendo el año a lo grande con el mundial de Lovaina, uno en el que, por primera vez en mucho tiempo, se llegó con un ataque lejano. Alaphilippe atacó en Sint Antoniusberg, a falta de dos vueltas. A esas alturas de carrera, el grupo ya estaba muy seleccionado por el ritmo demencial de los belgas. Nadie pudo seguirlo, después de haberlo intentado en casi todas las subidas precedentes. Desde Alaphilippe siempre se llega en solitario a la meta del mundial, fue un pionero en eso.  

A partir de entonces comenzó el lento declive de Loulou, acelerado por las caídas (en la Strade Bianche y en la Lieja de 2022), y sazonado por la presión constante de su jefe, Patrick Lefevere, que llegó incluso a comentar que a Alaphilippe y a Marion Rousse les gustaba demasiado el vino. Alaphilippe tuvo un breve destello en las colinas de las Marcas, al igual que lo tuvo Sagan, consiguiendo su penúltimo gran triunfo en Fano, en el Giro de 2024. Estos dos últimos años se había liberado de las cadenas de Lefevere, pero su nivel había bajado ya. Apenas era una sombra del corredor que fue. El último triunfo lo obtuvo el año pasado, en Québec: un buena conclusión a su carrera. 

La escalofriante caída de la Strade Bianche de 2022. 



En resumen, Alaphilippe será recordado como un corredor de grandes contrastes, capaz de conseguir una victoria excelsa y, al día siguiente, ser derrotado por sus propios errores de cálculo o por sobrestimar sus capacidades. Ha sido por ello un ciclista a la antigua usanza, de altos y bajos, siempre al ataque, pero también calculador cuando hacía falta. En parte pionero, en parte romántico, extrovertido, a veces en demasía. Un corredor del pueblo, puro nervio. Cuanto menos será recordado como el redescubridor para el aficionado de la brillantez del ataque lejano. 


Todas sus victorias:

2014 Omega Pharma - Quick Step (1): 4ª et. Tour de l'Ain (Arbent).

2015 Etixx - Quick Step (1): 7ª et. Tour of California (Mt. Baldy).

2016 Etixx - Quick Step (2): 3ª et. Tour of California (Santa Barbara County), Tour of California.

2017 Quick Step floors (2): 4ª et. Paris - Nice ITT (Mount Broully), 8ª et. Vuelta a España (Xorret de Catí).

Primera victoria en una Gran Vuelta, en la etapa Hellín - Xorret de Catí, por delante de Jan Polanc y Rafal Majka. 


2018 Quick Step floors (12): 4ª et. Colombia Oro y Paz (Alto del Boquerón), 1ª et. Itzulia (Zarautz),  2ª et. Itzulia (Bermeo), La Flèche Wallonne, 4ª et. Critérium du Dauphiné (Lans-en-Vercors), 10ª et. Tour de France (Le Grand-Bornand), 17ª et. Tour de France (Bagnères-de-Luchon), Clásica de San Sebastián, 3ª et. Tour of Britain (Bristol), Tour of Britain, 1ª et. Okolo Slovenska (Strbske Pleso), Okolo Slovenska/Tour de Slovaquie. 

Alaphilippe bate a Valverde en su primera Flecha Valona. Tercero, Jelle Vanendert.


Victoria en la Dauphiné, en Lans-en-Vercors, por delante de Daniel Martin y Geraint Thomas. 



Victoria en San Sebastián, por delante de Bauke Mollema. 


2019 Deceuninck - Quick Step (12): 2ª et. Vuelta a San Juan (Lago Punta Negra), 3ª et. Vuelta a San Juan ITT (Pocito), 5ª et. Vuelta a Colombia (La Unión), Strade Bianche, 2ª et. Tirreno - Adriatico (Pomarance), 6ª et. Tirreno - Adriatico (Jesi), MILANO - SANREMO, 2ª et. Itzulia (Gorriaz), La Flèche Wallonne, 6ª et. Critérium du Dauphiné (Saint-Michel-de-Maurienne), 3ª et. Tour de France (Épernay), 13ª et. Tour de France ITT (Pau)

Victoria en Siena, en la Piazza del Campo, por delante de Jakob Fuglsang. 

Sprint preparatorio de la Milán - Sanremo en la Tirreno - Adriático, en la etapa Camaiore - Pomarance. Por delante de Greg Van Avermaet y Alberto Bettiol.  


Su primer gran triunfo, en la Milán - Sanremo, en un sprint a diez. Oliver Naesen y Michal Kwiatkowski completan el pódium. 

Segundo triunfo en Huy, por delante de Fuglsang, uno de sus grandes rivales en ese 2019.

La crono de Pau, una de sus mayores exhibiciones. 


2020 Deceuninck - Quick Step (3): 2ª et. Tour de France (Nice), CAMPEONATO DEL MUNDO RUTA (Imola), Brabantse Pijl. DQ Liège - Bastogne - Liège

En el año de la pandemia, su primer mundial, en Imola. Wout van Aert y Marc Hirschi encabezan el grupo, que llegará a 24 segundos. 


Primer triunfo de arcoíris, en la Flecha Brabanzona, por delante de Mathieu van der Poel y Benoît Cosnefroy.

2021 Deceuninck - Quick Step (4): 2ª et. Tirreno - Adriatico (Chiusdino), La Flèche Wallonne, 1ª et. Tour de France (Landerneau), CAMPEONATO DEL MUNDO RUTA (Leuven).

Sprint imperial en la Tirreno - Adriático, en Chiusdino. Alaphilippe bate a Mathieu van der Poel, Wout van Aert y Tadej Pogačar, ahí es nada. 

Tercer triunfo en Huy, remontando a Primož Roglič.

Primera etapa y maillot amarillo en Landerneau.

Segundo mundial consecutivo, en Flandes, con un ataque a falta de dos vueltas. Van Baarle y Valgren completaron el pódium, a 32 segundos. 


2022 Quick Step - Alpha Vinyl (2): 2ª et. Itzulia (Viana), 1ª et. Tour de Wallonie (Huy).

Victoria en la Itzulia, en Viana, tras un lanzamiento de Evenepoel. 


2023 Soudal - Quick Step (2): Ardèche Classic, 2ª et. Critérium du Dauphiné (La Chaise Dieu).

2024 Soudal - Quick Step (3): 12ª et. Giro d'Italia (Fano), 3ª et. Okolo Slovenska (Dubnica nad Váhom), 4ª et. Czech Tour (Šternbek).

Completa las victorias de etapa en tres grandes con su triunfo en Fano, en solitario. 


2025 Tudor (1): Grand Prix du Québec

Su última victoria, en Canadá. 


TOTAL: 45 victorias. 

Puestos de honor:

2º Liège - Bastogne - Liège (2015, 2021), 3º Milano - Sanremo (2017), 2º Il Lombardia (2017), 5º Tour de France (2019), 2º Milano - Sanremo (2020). 

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El viernes de la semana pasada una nueva triste noticia sacudía el mundo del ciclismo. Un nuevo fallecimiento en carrera, el del jovencísimo Finlay Tarling en la Volta a Portugal, causado por una furgoneta que circulaba en sentido contrario. Todo apunta a que, más allá del despiste homicida del conductor, la organización contribuyó lo suyo, no cerrando de forma correcta todos los accesos a la carretera en la que se disputaba la prueba. La mala suerte también se sumó, al tratarse de una zona revirada y en bajada. En fin, otra muerte más. En este caso más dolorosa si cabe, al ser completamente evitable si hubiera habido una organización a la altura y conductores menos impacientes y temerarios. Son muchas muertes ya, y no ruedan cabezas. El ciclismo se ha acostumbrado a este goteo continuo, sin ánimo de decrecer. Gino Mäder en 2023, André Drege y Muriel Furrer en 2024, Samuele Previtiera en 2025. Este suma y sigue parece no tener fin.  


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