miércoles, 26 de agosto de 2026

CARRERA SENTENCIADA AL CUARTO DÍA

Como era previsible, la Vuelta va a entrar en España prácticamente sentenciada. Es lo que sucede cuando hay que atravesar los Pirineos en los primeros días, lo mismo que ya se dio en el Tour, sin ir más lejos. De todas maneras, no es ninguna sorpresa que la Vuelta esté ya vista para sentencia. Lo estaba desde el mismo día en que Pogačar anunció su participación en ella. A día de hoy, Pogačar cuenta con una ventaja de 03'21'' sobre el eterno Primož Roglič. A Pogačar ya solo le quedan los récords: ganar de principio a fin, como hiciera Tony Rominger en 1994, o el más difícil todavía, el récord de victorias de etapa en una única edición, 13 nada menos, logrado por Freddy Maertens en 1977. 

Un paseo por Andorra. Foto de Tim De Waelle. 


La carrera partió de Mónaco, con una contrarreloj individual, trazada en parte sobre las calles que conforman el circuito automovilístico. Al igual que este, era un recorrido revirado y estrecho, con la zona del puerto deportivo y la piscina como la única en la que poder rodar. El trazado pasaba también por túneles, de ida y vuelta, bajo el promontorio en el que se encuentra el núcleo antiguo de Mónaco y el palacio de los Grimaldi. Roglič y Pogačar, dorsales 1 y 11 de la prueba, ejercían de anfitriones, tanto que podían hacer la contrarreloj comidos y cagados en casa, e incluso podrían pasar esa misma noche en sus propias sábanas, puesto que la carrera partiría al día siguiente del microestado. 

La jornada estuvo marcada por los continuos cambios de liderato. Algunos de los que pasaron por la silla caliente eran jóvenes de prometedor futuro, como Chamberlain o Thornley. El momento más esperado, no sin cierto morbo por parte de las cámaras, era la salida de Joshua Tarling. Se hizo con el mejor tiempo, pero le duró poco, puesto que su compatriota Ethan Hayter le arrebató la primera posición. Una vez sin Tarling en primera posición, Pogačar se sintió legitimado para sprintar a fondo e igualar el tiempo de Hayter. Al igual que sucedió en la Vuelta a Suiza con van der Poel, el desempate se hizo por centésimas y cayó del lado de Pogačar, primer maillot rojo

Ethan Hayter ante la gran oportunidad de su vida...

...aparcada por centésimas de diferencia con Pogačar.


La segunda etapa planteaba un recorrido de continuo sube y baja por la Provenza, con final en Manosque. Con poco más de 200 kilómetros, era la etapa más larga de la edición. Varios corredores tenían a tiro el liderato de Pogačar: Hayter, Tarling, van Aert. Ethan Hayter decidió optar por la opción más difícil para conseguir el liderato: marcharse en la fuga de salida para coger la bonificación que se encontraba a 30 kilómetros de meta. De hecho, lo consiguió, tras un agotador pulso en solitario contra el pelotón. Si hubiese tenido el apoyo de su equipo en el tramo final, quizá la táctica le hubiese salido bien, pero en el final revirado y ondulado de Manosque se quedó cortado, echando al traste todo su esfuerzo previo. En el final, fueron los Visma los que lograron hacerle una pinza exitosa a Pogačar. Van Aert atacó a falta de 3 kilómetros y Pogačar entró al trapo. No se aclararon después, favoreciendo finalmente el triunfo de Matthew Brennan en una meta que recordaba, con su larga recta ascendente, a la de Sant Feliu de Guíxols de la Volta. Pogačar sprintó también, cómo no, pero fue superado por Pau Miquel en la lucha por la segunda posición. 

Brennan obtiene su primera etapa en una gran vuelta. No será la última. 

Apaño casero para que las piernas respiren. La organización no ofreció a Hayter un buzo de su talla. 


En el tercer día de carrera estaba previsto el primer final en alto, en Font-Romeu. La etapa partía de Griussan, junto a Narbona, y se adentraba en los Pirineos, subiendo el puerto de Mont-Louis y posteriormente el ascenso hasta Font-Romeu, estación conocida por las primeras concentraciones en altura del olimpismo francés. Se preveían lluvias, incluso fuertes tormentas, y los pronósticos acertaron. En general fue un día de mucha inestabilidad al norte y al sur de los Pirineos, con tornados en la zona de Aude y tremendas granizadas en Tarragona. En plena ascensión a la localidad fortificada de Mont-Louis se perdieron las imágenes televisivas, cuando el luxemburgués Wenzel y Fortunato iban en cabeza de carrera. Cuando se recuperaron las imágenes, una cortina de granizo caía sobre los ciclistas. Al frente del pelotón rodaba Pogačar, junto con Hirschi y Pedersen. Comenzaron a hacer indicaciones para que el resto del grupo bajase el ritmo y tomar un desvío a la izquierda. Algunos ya se habían refugiado bajo los paraguas del público. El primer grupo, y poco a poco el resto del pelotón, salieron de la carretera y tomaron un hotel de la zona como refugio. Fueron imágenes que mostraron, una vez más, al pelotón ciclista en toda su vulnerabilidad ante los elementos, tiritando de frío unos, otros sorprendidos ante lo repentino del fenómeno, todos ellos apretados junto a la puerta o bajo los aleros, desvalidos como pollos o gatos mojados. La carretera se tornó blanca de pronto, impracticable. La etapa fue anulada, con toda lógica.  

Buscando refugio con desesperación. Algunos se abrazan como los amantes de Pompeya.

Pogačar ejerciendo de capo.

Haig observa el apocalipsis. Riccitello prefiere no verlo.


Saltada la primera etapa pirenaica, en Andorra se iba a sentenciar la carrera. Se trataba de la típica etapa andorrana, muy corta pero con gran concentración de dureza. En apenas 100 kilómetros (2 horas 40 de carrera...) se subían Envalira, el techo de esta Vuelta, más Beixalis, Ordino y la Comella, para finalizar en Andorra la Vella. La etapa se resume pronto. Décahtlon marcó un ritmo muy fuerte tanto en Envalira como en Beixalis, haciendo la carrera dura. Pogačar se quedó tan solo con Vine y Torres como gregarios, decidiendo pasar a la acción a falta de 50 kilómetros de meta. Se marchó solo, cómo no. Por detrás se formó un grupo perseguidor, con continuos tiras y aflojas. Lo componían Mas, Roglič, Onley, Gall, Kuss, Carapaz, Skjelmose, Widar y Mühlberger. El resultado finalmente fue de 02'39'' sobre Widar, ganador del sprint en el grupo trasero, y 03'21'' sobre Roglič en la general. Dentro del historial de Pogačar, se había tratado de su ataque victorioso más lejano de meta en lo que respecta a etapas de grandes vueltas (no así de etapas en general, puesto que el ataque de la etapa de Sondrio, en la Vuelta a Suiza de este año, fue todavía más lejano). Lo que no se comenta es que se ha tratado de la segunda etapa en línea más corta de todas las ganadas por Pogačar, solo superada por la de Cortals d'Encamp de 2019, aquella tan solo de 94,4 kilómetros. Cosas de la Vuelta y cosas de las etapas puríticas andorranas. 

Widar obtiene la segunda posición.

Como una rosa. 


La diferencia de Pogačar se gestó en dos momentos: en Beixalis, subido a plato grande, y en el falso llano descendente posterior a la coronación. A partir de ahí, con sus rivales también aislados, puso su velocidad de crucero, mientras por detrás crecían los típicos recelos, unidos a la desmoralización habitual que surge ante estos ataques lejanos del esloveno. La táctica de Pogačar, siempre por delante, obliga a los demás a exponerse más tiempo en solitario, sin equipos. Es un estilo absolutamente opuesto al existente cuando se crearon estas microetapas andorranas. En situaciones así caen los minutos, aunque en algún tramo dio la impresión de que los perseguidores podían haber perdido más tiempo. La llegada de Mühlberger al grupo perseguidor en la Comella, añadida a cierto aflojamiento del ritmo por parte de Pogačar, hicieron que la diferencia de 03'10'' antes de empezar el último puerto, quedase finalmente en meta en 2'39''. 

¿Y ahora, qué? Resta un tremendo paseo de Pogačar por tierras mediterráneas y andaluzas, soportando calor, dándose baños de multitudes, ganando y quizá dejando ganar alguna etapita. Como los antiguos viajeros decimonónicos, hará su tour por España, llevándose postales de Córdoba, Sevilla, Granada, y preparándose al mismo tiempo para el mundial. Aprovechará la ocasión, porque seguramente no volverá más a la Vuelta. Vivirá en carne propia la intensidad del público, pues el organizador lo ha querido así. Ha diseñado una Vuelta para que quedase sentenciada desde el principio, propiciando momentos de idolatría como los que ya se han profesado en otros deportes. ¿Y los demás, qué? Queda una interesante lucha por el pódium entre corredores clásicos, como Mas, Kuss, Roglič y Carapaz, corredores en su mejor momento, como Skjelmose, Onley o Gall, y nuevas esperanzas, como Widar. Todos ellos anestesiados y desmoralizados para luchar por lo grande. 


VUELTA A ESPAÑA
ETAPAS
1ª et.Mónaco - Mónaco (ITT)9,4 km
1Tadej PogačarUEX10'57''
2Ethan HayterSOQm.t.
3Joshua TarlingNCT04''
2ª etMónaco - Manosque202,1 km
1Matthew BrennanTVL4h47'47''
2Pau MiquelTBV"
3Tadej PogačarUEX"
3ª etGruissan - Font-Romeu174 km
Etapa anulada por condiciones meteorológicas extremas
4ª et.Andorra la Vella - Andorra la Vella104,8 km
1Tadej PogačarUEX2h40'35''
2Jarno WidarLOI02'39''
3Felix GallDCTm.t.

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