No siempre es posible ganar con ataques lejanos, esa es la enseñanza que debe extraer Tadej Pogačar de un día del que no se esperaba gran cosa. También sus rivales pueden obtener una lección de lo visto hoy: Pogačar, en contadas ocasiones, es humano. Y todavía más: Pogačar, en las insólitas veces en las que las fuerzas parecen haberlo abandonado, se pone bastante nervioso y actúa sin claridad. La gran sorpresa del día la ha protagonizado Enric Mas, capaz de recortar la ventaja que tenía Pogačar en la última ascensión, después de su ataque a 24,5 kilómetros. Ataque que se preveía definitivo, pero que ha sido abortado por la acción de Mas, que incluso se ha permitido el lujo de ganarle el sprint de la cima, con la consecuente bonificación.
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| Lo más inesperado, sucedió. |
La etapa planteaba un recorrido interesante por el interior de Castelló, ascendiendo y descendiendo sus diferentes sierras, alineadas en paralelo a la costa, siguiendo la orientación suroeste - noreste de la Cordillera Costero Catalana. Una zona de campos de almendros, bosques excesivamente crecidos y un característico tono rojizo del suelo, dado el material predominante, el rodeno. En primer lugar se atravesaba de ida y vuelta la Serra d'en Galceran, con los puertos de la Serratella y la Bandereta, para pasar al Pla de l'Arc, donde se sitúa Cabanes. A continuación se atravesaba la Sierra de Oropesa, con un alto no puntuable (el Alt de Cabanes), para desembocar, tras un revirado y bello descenso, en la costa. Una vez en Benicàssim, se ascendía en dos ocasiones el Alt del Desert de les Palmes, en la Serra de les Agulles de Santa Àgueda. Es este un interesante paraje natural, caracterizado por el suelo de rodeno, la vegetación de palmito y el antiguo convento carmelitano, que da nombre al lugar ("desierto" como sinónimo de lugar apartado). La segunda ascensión al Alt del Desert de les Palmes contaba con una prolongación de tierra hasta la cima del monte Bartolo, que domina la localidad de Benicàssim, situada a sus pies. El tramo de tierra se presentaba de forma impecable, aplanado, sin apenas piedras. Sin embargo, el gran punto negro de la jornada ha sido la bajada desde la cima hasta la conexión con la carretera del Alt del Desert de les Palmes, realizada por una carretera estrecha de cemento, sin curvas peraltadas ni quitamiedos. Una bajada indigna, que hace replantearse si es necesario volver a afrontarla alguna vez.
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| Vistas desde el parque natural, con las ruinas del monasterio en primer término. |
Todo marchaba según el guion previsto. Se había formado una fuga, pero el insaciable UAE no parecía dispuesto a dejarles mucho margen. Da la impresión de que el UAE (y Pogačar en particular) solo permite la fuga si le demuestran que son capaces de merecer llegar. En la segunda ascensión, todavía por la carretera habitual del puerto, se veía a las claras que el único superviviente de la fuga, Ramses Debruyne, atípico joven escalador del Alpecin, iba a ser cazado. Pogačar lanzó su ataque y todo parecía seguir la inercia consuetudinaria. Ese terreno de strade bianche, aquí más strade rosse por la coloración del terreno, parecía amoldarse a la perfección a un corredor habituado a esa superficie. Por detrás la realización televisiva era incapaz de captar adecuadamente la situación. Mas rodaba un poco por delante del grupito de Roglič y Gall, que habían alcanzado a Debruyne; Onley de pronto desapareció de la cabeza de carrera. Una toma aérea mostró, a falta de 2 kilómetros para la cima, a Mas muy cerca de Pogačar, más de lo esperado. Con las motos detrás de Pogačar para no levantar polvo, la llegada de Mas parecía inminente. ¿Era eso posible?
Y tanto que lo era. Una versión de Mas pletórica, la propia de las contadas ocasiones en las que ha tuteado a Pogačar, le iba a dar alcance, de la misma manera que Vingegaard cazó a su rival en la excursión por los volcanes de Auvernia en 2024. Pogačar se estaba desinflando. En meta diría que su equipo no le había informado de la llegada de Mas y que estaba algo deshidratado. Mas incluso le rebasó y le tomó los puntos de la montaña y la bonificación, algo que no debió sentar muy bien a Pogačar, que había pecado de un exceso de confianza. Había vuelto el Mas de los altos porcentajes, el que pudo vencer a Pogačar en San Luca, allá por 2022.
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| Retomando viejos duelos. |
Mas inició la bajada en cabeza y pronto indicó a Pogačar, con un gesto de la mano, que venían curvas difíciles y había que tomar precauciones. Pogačar pareció molesto con el ritmo flojo de Mas en la bajada y decidió adelantarlo, con ánimo de distanciarlo. Pero, como aquella otra vez en Spandelles, en 2022, en la que Pogačar se puso nervioso por no poder soltar a Vingegaard, esta vez también pecó de nerviosismo y se salió en una curva. Afortunadamente no llegó a caer, encontrando una escapatoria y librando el golpe con pericia. Si hubiese decidido pasar delante en alguna de las curvas previas, más abiertas al vacío, la cosa no hubiese quedado en una anécdota. En realidad no necesitaba arriesgar, lidera la clasificación holgadamente, puede limitarse a observar cómo los demás se pelean por un segundo puesto. Pero esa actitud pasiva no entra en sus planes y estaba arriesgando innecesariamente, cegado por su carácter. Después del susto, se adaptó un poco mejor a una bajada traicionera y, a relevos, tomaron el llano de camino a Castelló de la Plana.
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| "Aspaiet, xaval" |
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| No fue despacio. |
Por detrás, en el llano, el terceto de Roglič, Gall y Debruyne fue alcanzado por Tejada y Carapaz. Onley y Skjelmose marchaban más retrasados, y todavía más Widar. En la meta no hubo historia. A diferencia de aquella ocasión en Le Lioran, o de la Amstel de 2025, Pogačar consiguió una victoria pírrica al sprint, por delante de Mas. Las patitas varicosas y finas del mallorquín poco podían hacer ante el esloveno, y ni siquiera pudo enseñarle la rueda, como sí hizo en aquella Lombardía en la que llegaron solos, hace tanto tiempo que parece un mundo (cuando tan solo han pasado cuatro años).
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| Victoria pírrica. |
Si corriera con cabeza, en los próximos días Pogačar se limitaría a controlar. Seguramente sucederá así, al menos mañana, puesto que no puede ir a exhibición diaria, a no ser que quiera arriesgarse a llegar tostado a Montreal, o a quedarse sin equipo por el camino. Mas, en cambio, tiene motivos para estar contento. Ha afianzado su segunda posición y ha dado una gran imagen. Después de un año pasado nefasto y para olvidar, con su tromboflebitis, y un Giro sin pena ni gloria, el de Artà parece con ánimos renovados. No en vano es el mejor ciclista español nacido en los noventa y, a día de hoy, el único punto de enganche para la afición española. Suceda lo que suceda, la etapa de Castellón ha sido, junto con la París - Roubaix, la etapa de Potenza y la de París, de los momentos más emocionantes de lo que llevamos de año.
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| Brennan ganó en la etapa previa, en les Terres de l'Ebre, tras un prodigioso lanzamiento de van Aert y Laporte. ¡Así cualquiera, con todo el equipo a su servicio! |







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