sábado, 8 de junio de 2019

MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES

Podría comenzar esta crónica del Giro de 2019, que me ha costado tanto abordar, con una referencia a la película de Jorgen Leth Estrellas y aguadores. En ella, a propósito del Giro de 1973, el narrador comenzaba hojeando la guía del Giro, repasando el palmarés y las etapas. La película mostraba directamente el plano de una mano pasando las hojas de una manoseada guía, de hojas despuntadas, mientras una monótona voz en inglés iba repasando favoritos y lugares comunes. Delante mío tengo en estos momentos la guía del Giro de una revista española sobre ciclismo y en ella, en la portada, aparecen las fotografías de los posibles favoritos antes de la salida: Bernal, Nibali, Valverde, Dumoulin, Simon Yates, Landa y Miguel Ángel López. Dos ni siquiera tomaron la salida. Uno se fue a casa tras la cuarta etapa. El ganador final no aparece en la lista. 



La historia de las grandes vueltas ciclistas está plagada de fogonazos, de destellos que se desvanecen con gran rapidez, de reinados que se prometían largos y fecundos y que luego no llegaron ni siquiera a la ceremonia de coronación. Podemos ir a los ejemplos más bizarros, aquellos de los que la Vuelta ha ofrecido un buen número en los últimos tiempos: Aitor González, Cobo, Horner. Pero también, por qué no, a Berzin, incluso Ullrich...¿Richard Carapaz será uno de ellos? El ecuatoriano ha pasado de un cuarto puesto el año pasado a un primero, mostrándose como un gran escalador que al mismo tiempo es capaz de rodar en los momentos oportunos moviendo grandes desarrollos (una muestra fue la forma cómo neutralizó a Nibali tras el descenso del Civiglio). Su equipo, Movistar, ha pasado de ser el hazmerreír del calendario español, habituado a perder carreras ante cajasrurales y murias, a ser un equipo dominador, hábil suplantador del Sky. Pedrero, Carretero, Amador y Rojas han hecho el papel de Poels, Kwiatkowski, Thomas y demás en los años de la tiranía del alquitrán negro. Y para colmo, en Movistar parecen haber descubierto de golpe la clarividencia táctica, con Sciandri a los mandos. Un desarrollo casi perfecto, que por poco se desbarata con el aterrizaje en Italia del cardenal Unzúe.

Kasparov y sus dos caballos

El Giro se prometía como una edición espectacular. Después de años sorprendentes, con blancazos, galopadas y colpi di scena, este Giro ha sido un tanto ramplón. No ha sido una buena pieza de teatro. El rey no ha caído escaleras abajo en el último momento, no ha habido envenenamientos de última hora, ha sido una carrera normal. Y en realidad quizá haya algo positivo en todo ello, porque ni las resurrecciones de última hora ni los blancazos inesperados deben tomarse como síntomas de buena salud del ciclismo. Se ha visto una carrera en la que el desgaste de etapas de amplio kilometraje, aunque poco desnivel, ha acabado pasando factura a corredores como Simon Yates. Se ha visto a un Primoz Roglič que ha ido de más a menos, completamente solo en los momentos cruciales, teniendo que echar mano de la racanería para poder subsistir en ambientes hostiles. Se ha visto a un Nibali cuyas fuerzas no iban a la par que su ambición, lo que podría interpretarse como un síntoma evidente de que se ha hecho mayor. Lo único que ha desentonado ha sido precisamente el rendimiento de Movistar en conjunto, la solvencia de Carapaz, su forma de machacar los pedales en las pendientes de San Carlo, las tácticas de pizarra que salían bien porque los peones no desfallecían...

La carrera empezó en Bolonia, en San Luca, con la emoción con la que siempre comienza el Giro. La luz del sol incidía sobre los monumentos y los edificios de color almendra, resbalaba sobre el asfalto sucio y remendado, sobre las copas de los árboles: es Italia, es primavera. No hubo sorpresas, Roglič se apuntó la crono por delante de Simon Yates. La cuarta etapa de Frascati vio ya cambios importantes. Un bandazo de Salvatore Puccio, del desapercibido Ineos, provocó una caída sobre la carretera resbaladiza en la que se vieron involucrados muchos ciclistas, entre ellos el cada vez más desafortunado Tom Dumoulin, que se vería forzado al abandono. Posteriormente, también Mikel Landa se iría al suelo, aunque las cámaras no lo mostrarían. Según el vitoriano, la culpa fue del "puto Yates". Sin embargo, esta etapa iba a dejar otros detalles importantes: se vio a Richard Carapaz muy atento, a la rueda de Rojas, tanto que pudo llevarse la etapa con una fucilata digna de Saronni o Bettini, aguantando el envite de todo un sprinter como Caleb Ewan. Nadie se dio cuenta pero ahí ya estaba el ganador del Giro de Italia, como si Ulissi en aquel Giro que deslumbró hubiese acabado llevándose el pastel rosa a la cama. 

Los días se sucedieron con cambios en el liderato. Valerio Conti pareció salvar el honor de Italia en una llegada que se llevó Fausto Masnada, l'anguilla di Brembilla. La llegada a l'Aquila vio la primera victoria de Pello Bilbao y Primoz Roglič ampliaba su diferencia en más de dos minutos en la crono de San Marino. El Giro estaba teniendo un desarrollo moser-saronniano, o al menos recordaba remotamente a aquellos Giros de los noventa, en los que la montaña se concentraba al final, con inesperada brutalidad. 

En la décimo segunda etapa llegó el primer puerto y en la décimo tercera la primera etapa realmente seria, quizá la mejor de toda la edición del Giro, la que llegaba al inédito Lago Serrú, en el Gran Paradiso. En la subida final se vio el renacimiento de un gran Ilnur Zakarin, al mismo tiempo que el landismo cobraba de nuevo forma, en torno la imagen, más bella que efectiva, del lenguaraz escalador alavés cogido de abajo. Landani una vez más. Pero los detalles estaban en otra parte. De nuevo era Carapaz el más fuerte, el que sin casi atención de las cámaras se marchaba detrás de su compañero de equipo, al que casi alcanza en una remontada espectacular, mientras Nibali, más pendiente de la carrera en los periódicos que en las cuestas, se quedaba marcando a Roglič. Siempre quedará la duda de cuánto hubo de falta de fuerzas y cuánto de error de cálculo en la actitud de lo squalo. Un squalo que en esta edición ha sido más aleta en la espalda del bromista que criatura sanguinaria de Spielberg.

Otro año más, FreeLanda, el mejor gregario.

Zakarin anuncia camisetas interiores y tirantes.

Entonces nadie sabía que en la etapa siguiente iba a acabar el Giro. Porque de hecho, el Giro acabó en Courmayeur, el resto fue una prolongación inútil, un anticlímax desilusionante. Allí Carapaz se impuso con gran solvencia, machacando los pedales, adquiriendo a cada metro una fisonomía más semejante a Chiappucci, mientras que las declaraciones de Nibali a la prensa se iban disolviendo como azucarillos en el café a cada segundo que el siciliano pasaba hombro con hombro con Roglič. El saltador estaba claro que iba a aguantar lo que pudiera sin dar la cara, intentando conjurar con maestría la maldición que rodea a su equipo, dirigido como siempre por directores que, por desidia, acaban convirtiéndose en enemigos internos. Y el siciliano picó. Por eso ni siquiera le dio la mano en el podium.

En Courmayeur se dedició el Giro.

¿Fallo de cálculo o fallo de piernas?

Como digo, el resto fue añadido. En la etapa de Como, siempre nerviosa, Nibali pareció darse cuenta de pronto de haber errado hasta el momento de enemigo. El esloveno había quedado desamparado por su equipo, como era de preveer, corriendo a la contra en un descenso en el que se fue al suelo, como si en una curva se le hubiera aparecido el fantasma de Kruijswijk en rosa. Por su parte, Carapaz se mostró solvente, un hueso duro de roer. El Mortirolo no fue decisivo y en el úlitmo díptico de montaña apenas hubo movimientos, más allá de los sopapos de Miguel Ángel López a un espectador imprudente que lo derribó. La contrarreloj final ya no fue decisiva e incluso ofreció la imagen de un Roglič desinflado, falto de fuerzas, como le sucediera igualmente en la última crono del pasado Tour. Carapaz se permitió el lujo de perder tiempo. Nibali remontó con su orgullo de campeón, pues ni su boca ni sus piernas le habían acompañado hasta el momento.

En medio de este epílogo anodino llegó la segunda mejor etapa del Giro, o quizá la primera: la victoria de Damiano Cima, uno de esos días en los que la fuga llega y los voluntariosos escapan de la voracidad del pelotón. A falta de 20 km se cumplía esa ley casi universal que enunciase el comentarista Robert Chapatte y que señala que 1 minuto de diferencia cuesta 10 kilómetros en reducirse. Cima, Maestri y Denz eran los aventureros del día. Relevaban sin respiro, frente a un pelotón ciertamente apático, en el que el Groupama-FDJ se inhibió de toda tarea, en una táctica conservadora y contemporizadora que les costó caro. Al final el empuje de Bora acercó mucho al terceto de escapados, cuya ventaja exigua peligró cuando Nico Denz, en una actitud muy alemana, decidió que debía atacar porque sus compañeros meridionales le estaban racaneando relevos. Era  una vez más el típico cuento de la cigarra y la hormiga en el que siempre el alemán asume como propio el papel de la hormiga. Al alcanzarle, los dos italianos todavía le racaneron más, hasta tal punto de que el pelotón parecía que los iba a engullir poco después de cruzar el banderín rojo del último kilómetro. Engulló a dos, pero Cima, el más listo, el más rápido, sprintó como nunca en su vida para llevarse una gran victoria en Santa Maria di Sala. En Italia, en el cuento de la cigarra y la hormiga, gana la cigarra. La victoria de Cima fue doblemente importante por tratarse de la humillación de un equipo humilde a los equipos World Tour, entre los que ha habido algunos que han pasado por completo desapercibidos (Dimension Data, CCC y los propios Quick Step e Ineos).

Un día grande de ciclismo.

Este fue quizá el mejor momento de un Giro que fue enterrado mucho antes de llegar a Verona, la ciudad del sobreexplotado mito de ficción de Romeo y Julieta. Sin salir de las coordenadas shakesperianas, podría decirse que este Giro ha sido "mucho ruido y pocas nueces". Sin ser un mal Giro (el Giro casi nunca lo es, y me temo que será de nuevo la mejor gran vuelta del año), ha dejado una sensación agridulce, de modorra final, porque el Giro nos tiene muy malacostumbrados. Somos caprichosos y hubiésemos deseado traiciones de Landa y respuestas contundentes de Carapaz, ataques desesperados de Nibali, ofensivas en subidas tendidas por parte de Roglič y algún que otro desfallecimiento monumental. En resumen, más movimiento, más salsa. Se ha visto en cambio el ascenso al triunfo del primer ciclista ecuatoriano, un corredor rocoso que ha ofrecido a lo largo de este Giro una imagen apabullante que muy pocos esperaban. Quedémonos con la sorpresa de su triunfo: quizá haya sido ese el gran golpe de teatro esperado.

viernes, 10 de mayo de 2019

MOMENTOS ESTELARES DEL CICLISMO

Estrellas, satélites, platillos volantes, cohetes espaciales: en los momentos estelares del ciclismo que habéis elegido hay de todo. Lo viejo se une con lo nuevo, como en aquella canción de Battiato. Nelle chiese abbandonate si preparano rifugi e nuove astronavi per viaggi interstelari. La mirada reverencial dirigida hacia el recuerdo nostálgico y hacia aquellos otros no vividos, pero sí conocidos como leyendas contadas de generación en generación al calor de una hoguera, se mezcla con la mirada escéptica de la edad adulta, acostumbrada a marcianadas de pura droga.  

El motivo de inspiración para embarcaros en todo este tinglado fue precisamente un recuerdo infantil y una perplejidad reciente. Las alabanzas ante la brutalidad de van der Poel se unieron a mi admiración por aquella lista de la que ya hablé a propósito del artículo vuestros diez mejores, en las que en una macroencuesta realizada por Vélo Magazine en 1994 se eligieron las hazañas más épicas. Allí estaba Anquetil y su demencial doblete de 1965, Merckx y su innecesaria exhibición de fuerza en los Pirineos en 1969, el día de la revolución de Ocaña en 1971, la cabalgada alpina de Chiappucci en 1992 y aquella otra de Koblet en una etapa llana contra todo un pelotón de figuras, en el Tour de 1951. Y, cómo no, la Lieja de Hinault con su nevada. Algunas de ellas aparecerán de nuevo en vuestra elección.  

La lista resultante evidencia dos cosas: en primer lugar, muestra que twitter es una red social de gente que ronda entre los 35 y los 45 años, por la cronología de los momentos escogidos; en segundo lugar, que se tiene una gran añoranza del periodo comprendido entre 1985 y 1995, el periodo de Delgado e Indurain. Me dejo de preámbulos y os dejo con los fríos datos. Disfruten lo votado.
 
Total de listas computadas: 71. 

1. Merano - Aprica, Giro d'Italia 1994, 188 km. Marco Pantani, Miguel Indurain y Evgueni Berzin se juegan el Giro en el encadenado de Mortirolo, Aprica y Valico di Santa Cristina, previo paso por el Stelvio. Aparece en 15 listas (Alberto, Alex albulapass, Andrés García, Andrés MM, Cobra murciano, El Quero, Fernando García, Ge, Igor Otaegi, Jon Lekue, Juanfran de la Cruz, Kapo, Luis M., Miguel Garciamartín, Raffaelle Filipetti) . 5% de los votos. 




2. Saint-Gervais - Sestriere, Tour de France 1992, 254,5 km. Cabalgada alpina de Claudio Chiappucci de 125 km, ascendiendo Iseran, Mont Cenis y Sestriere, que pone en riesgo el maillot amarillo de Miguel Indurain. Aparece en 13 listas (Alberto, Alberto García, Alex albulapass, Alfonso Gentil, Andres MM, Asier, Carles Sal, Carlos Cobo Corrales, Kapo, Luis M., Mikaelsilva99, Rober, Zuhaitz Elejalde). 4,3% de los votos. 




3. San Lorenzo de El Escorial - Ávila, Vuelta a España 1999, 184,6 km.  Frank Vandenbroucke hace una demostración de fuerza en Navalmoral y vence con solvencia en un ataque en el empedrado de la muralla de Ávila. Aparece en 11 listas (Alberto García, Borf, Cdd, D, Daniel Monfort, Fernando García, Gonzalo Vicente, JLG Pallero, Igor Iturbe, Mikaelsilva99, Salvò Carvalho). 3,6% de los votos. 




3. Venaria Reale - Bardonecchia / Jafferau, Giro d'Italia 2018, 184 km. Chris Froome dinamita el Giro en el Colle delle Finestre a falta de 80 km para meta, consiguiendo la maglia rosa ante la impotencia de Tom Dumoulin. El líder Simon Yates se hunde en las rampas de sterrato de Finestre. Aparece en 11 listas (Asier, Cdd, Eduginestal, Eugenio, FCQ, Fernando García, Jajalo, Jon Lekue, Igor Irtube, Pablo Contreras, Pedro). 3,6% de los votos.




5. Versailles - París, Tour de France 1989, 24,5 km (CRI). Greg LeMond arrebata el maillot amarillo a Laurent Fignon en la contrarreloj de la etapa final, superándole en la clasificación general tan sólo por 8 segundos, empleando para ello una bicicleta con manillar de triatleta. Aparece en 10 listas (Alfonso Gentil, Carles Sal, Carlos Cobo Corrales, Diego, Iñaki Fernández, Mauro Rosales, Pablo Contreras, Robermf, Sergio Alcarria C., Triatlón Camargo). 3,3% de los votos




5. Grenoble - Les Deux Alpes, Tour de France 1998, 189 km. Marco Pantani da un vuelco al Tour con un ataque en el Galibier, que distancia a Jan Ullrich y le permite hacerse con un triunfo total en un Tour marcado por el dopaje generalizado. Aparece en 10 listas (Alberto, Bielalibre, Borf, Eduginestal, Igor Iturbe, Igor Otaegi, Iñaki Fernández, JLG Pallero, Luis M., Mauro Rosales) . 3,3% de los votos.




7. Charleroi - Liège, Tour de France 1995, 203 km,  Miguel Indurain lanza un ataque demoledor e inesperado en el Mont Theux, llevándose a Johan Bruyneel a rueda, sentando así las bases de su quinto Tour. Ganará la etapa el belga de la ONCE, futuro director de Lance Armstrong. Aparece en 9 listas (Alberto García, Andrés MM, Carles Sal, Carlos Cobo Corrales, El Quero, Fernando García, Kapo, Rafael Rodríguez, Rotapunctatis). 3% de los votos.





8. Saint-Jean-de-Maurienne - Morzine, Tour de France 2006, 200,5 km. En un Tour alocado, marcado por el tsunami de la Operación Puerto, Floyd Landis recupera el maillot amarillo ante Óscar Pereiro en una cabalgada alpina por Saisies, Aravis, La Colombiere y el Joux Plane, distanciando a otros candidatos como Klöden o Sastre. El menonita dará positivo por testosterona una vez terminado el Tour, siendo eliminado tanto del triunfo parcial como de la clasificación general.  Aparece en 8 listas (Alberto, Andrés MM, Asier, Cobra murciano, El Visconti de Hacendado, Eugenio, Igor Iturbe, Raffaelle Filipetti). 2,6% de los votos. 



9. Luxemburgo - Luxemburgo, Tour de France 1992, 65 km (CRI). Miguel Indurain relega al segundo clasificado, Armand De las Cuevas, a 3 minutos, y a Gianni Bugno y a Greg LeMond a más de 3. Aparece en 7 listas (Carlos Cobo Corrales, El Quero, FCQ, Jon Lekue, Joseph von Flusstal, Igor Iturbe, Mauro Rosales). 2,3 % de los votos.  




9. Campeonato del mundo 1995, Duitama, 265,5 km. Abraham Olano gana uno de los mundiales más duros de la historia, entrando en meta con la rueda trasera pinchada. Miguel Indurain controla en el grupo trasero a Marco Pantani y a Mauro Gianetti. Aparece en 7 listas (Cdd, FCV, JaviATG, JLG Pallero, Joseph von Flusstal, Pablo Contreras, Pedro). 2,3 % de los votos.






11. Luchon - Mourenx, Tour de France 1969, 214,5 km. Merckx lanza un ataque tan innecesario como suicida en los últimos metros del Tourmalet, lanzándose de este modo a una cabalgada solitaria a falta de 140 km para meta. Restaba Aubisque y un largo llano hasta Mourenx, en el que Merckx logrará distanciar a sus rivales, liderados por Gimondi, a casi 15 minutos. Aparece en 6 listas (David Guénel, FCQ, Javigoros, Luis M., Marcos Pereda, Raffaelle Filipetti). 2% de los votos.






11. Campeonato del mundo 1999, Verona, 259,98 km. El prácticamente desconocido Óscar Freire sorprende a sus rivales del grupo de escogidos, entre los que figuraban Ullrich, Casagrande, Vandenbroucke, Robin o Markus Zberg, con un ataque al entrar en la larga línea de meta. Aparece en 6 listas (Antonio J. Cano, FCV, Gonzalo Vicente, Joseph von Flusstal, Robermf, Weatherman). 2% de los votos.




13. Amstel Gold Race 2019, 266 km. Mathieu van der Poel protagoniza una "remontada" espectacular en los dos últimos kilómetros de carrera, comandando un grupo que da caza en los últimos metros a Alaphilippe y Fuglsang que marchaban escapados. Aparece en 5 listas (Andrés García, Carles Sal, Eduginestal, Gonzalo Vicente, Isaacarriacense). 1,7 % de los votos.



13.  Doblete Dauphiné Liberé - Bordeaux - París (557 km), 1965. Jacques Anquetil enlaza con menos de 24 horas de diferencia la victoria en dos carreras muy dispares, el Critérium de Dauphiné Liberé, que terminaban en Avignon, con la Burdeos-París, el maratón de la ruta. Aparece en 4 listas (Bielalibre, Daniel Monfort, Javigoros, Zuhaitz Elejalde). 1,3% de los votos.



13. Liège - Bastogne - Liège 1980, 244 km. Bernard Hinault vence en una edición de la Lieja marcada por el frío intenso y la fuerte nevada padecida en la zona de Stockeu y Haute-Levée. El segundo clasificado, Hennie Kuiper, llegará a más de 9 minutos. Aparece en 4 listas (Deadmen, FCQ, Javigoros, Marcos Pereda). 1,3% de los votos.



13. Chiesa in Valmalenco - Gavia, Giro d'Italia 1988, 120 km. Los ciclistas del Giro padecen una jornada apocalíptica en el tránsito del Gavia, tanto en su ascenso como sobre todo en su descenso. Johan van der Velde corona en cabeza el puerto, Erik Breukink se llevará la etapa y Andrew Hampsten la maglia rosa. Aparece en 4 listas (Joseph von Flusstal, Rober, Sergio Alcarria C., Xevi Diez Pons).  1,3% de los votos.



13. Jaca - Val Louron, Tour de France 1991, 232 km. El nacimiento de la "era Indurain".  Indurain ataca en el descenso del Tourmalet aprovechando la debilidad de Greg LeMond. Será alcanzado por Claudio Chiappucci y juntos marcharán, el italiano a por el triunfo de etapa y el navarro a por la general. Aparece en 4 listas (Antonio J. Cano, Edu, El Quero, Rafael Rodríguez). 1,3% de los votos.



13. Périgueux - Bergerac, Tour de France 1994, 64 km (CRI). Gran demostración contra el crono de Miguel Indurain, que logra distanciar a 2 minutos a Tony Rominger y a más de 4 minutos al resto de adversarios. En su transcurso, dobla a Lance Armstrong, campeón del mundo. Aparece en 4 listas (Asier, Eugenio, JLG Pallero, Zuhaitz Elejalde) 1,3% de los votos.



Con el 1% de los votos (aparición en 3 listas), respectivamente:

Alcalá de Henares - Palazuelos de Eresma (Destilerías Dyc), Vuelta a España 1985, 200 km. José Recio y Pedro Delgado. (Joseph von Flusstal, Robermf, Sergio Alcarria C.)


Montpellier - Carpentras, Tour de France 1994, 231 km., Eros Poli. (Andrés García, Bizikleta.com, César García)
 

León - Alto del Angliru, Vuelta a España 1999, 175,6 km., José María Jiménez. (Andrés MM, Diego, P.J.)


París - Tours 2001, Richard Virenque. (Mikaelsilva99, Rober, Robermf)


Conegliano - Gardeccia/Val di Fassa, Giro d'Italia 2011, 229 km. Mikel Nieve. (Carles Sal, Rober, Rotapunctatis)

Santander - Fuente Dé, Vuelta a España 2012, 177 km., Alberto Contador. (Alberto, Jajalo, Mikaelsilva99)

Ronde van Vlaanderen 2017, Philippe Gilbert. (Edu, Futbolmanía, Pedro)



Campeonato del mundo 2017, Bergen, Peter Sagan. (Eugenio, Fernando García, Zuhaitz Elejalde)


Milán - Sanremo 2018, Vincenzo Nibali. (Alfonso Gentil, Cdd, Kapo)
        


Aparecen 2 veces mencionadas: 
 
Milán - Sanremo 1910 (Eugène Christophe); Cuneo - Pinerolo, Giro d'Italia 1949 (Fausto Coppi); Brive - Agen, Tour de France 1951 (Hugo Koblet); Merano - Monte Bondone, Giro d'Italia 1956 (Charly Gaul); Grenoble - Orcières-Merlette, Tour de France 1971 (Luis Ocaña); Toulouse - Luz Ardiden, Tour de France 1985 (Pedro Delgado); Lievin - Evreux, Tour de France 1986 (Peio Ruiz-Cabestany); Milán - Sanremo 1992 (Sean Kelly); Gijón - Alto del Naranco, Vuelta a España 1993 descenso de La Cobertoria (Tony Rominger, Alex Zülle); Le Grand-Bornand - La Plagne, Tour de France 1995, Alex Zülle, Miguel Indurain; Marostica - Passo Pordoi, Giro d'Italia 1996 (Enrico Zaina, Abraham Olano); Racconiggi - Oropa, Giro d'Italia 1999 (Marco Pantani); Dax - Hautacam, Tour de France 2000 (Javier Otxoa, Lance Armstrong); Béziers - Montélimar, Tour de France 2006 (Jens Voigt, Óscar Pereiro); Ronde van Vlaanderen 2010 (Fabian Cancellara); Pinerolo - Col du Galibier, Tour de France 2011 (Andy Schleck); Avilés - Alto del Angliru, Vuelta a España 2011 (Juan José Cobo); Caldes - Passo dello Stelvio, Giro d'Italia 2012 (Thomas De Gendt); Ypres - Wallers, Tour de France 2014 (Lars Boom, Vincenzo Nibali); Gent - Wevelgem 2015 (Luca Paolini); Campeonato del mundo 2018, Innsbruck (Alejandro Valverde). 

1 mención:

6 días de Nueva York, 1891 (William Martin); Tour de Francia 1906 (René Pottier); Milano - Cuneo, Giro d'Italia 1914 (Angelo Gremo); Bayona - Luchon, Tour de France 1926 (Lucien Buysse); Milano - Sanremo 1946 (Fausto Coppi); Bourg d'Oisans - Sestriere, Tour de France 1952 (Fausto Coppi); Campeonato del mundo 1953, Lugano (Fausto Coppi); Bologna - Santuario di San Luca, crono, Giro d'Italia 1956 (Charly Gaul, Fiorenzo Magni); Briançon - Aix-les-Bains, Tour de France 1958 (Charly Gaul); Gorizia - Tre Cime di Lavaredo, Giro d'Italia 1968 (Eddy Merckx); Paris - Roubaix 1970 (Eddy Merckx); Orcières-Merlette - Marseille, Tour de France 1971 (Luciano Armani, Eddy Merckx & Molteni), Môutiers - Les Orres, Tour de France 1973 (Luis Ocaña, José Manuel Fuente); Ronde van Vlaanderen 1975 (Eddy Merckx, Frans Verbeeck); Paris - Roubaix 1975 (Roger De Vlaeminck, Eddy Merckx); Montgenevre - Manosque, Tour de France 1976 (José Luis Viejo); Campeonato del mundo 1980, Sallanches (Bernard Hinault); Milano - Sanremo 1982 (Marc Gomez); Salamanca - Ávila, Vuelta a España 1983 (Bernard Hinault, Marino Lejarreta, Vicente Belda); Morzine - Lans-en-Vercors, Tour de France 1985 (Lucho Herrera); Campeonato del mundo 1985, Giavera del Montello (Joop Zoetemelk); Pau - Superbagnères, Tour de France 1986 (Greg LeMond, Bernard Hinault); Gap - Le Granon, Tour de France 1986 (Eduardo Chozas); El Barco de Ávila - Ávila, Vuelta a España 1987 (Laurent Fignon); Carpentras - Mont Ventoux, crono, Tour de France 1987 (Jean-François Bernard); Bourg d'Oisans - La Plagne, Tour de France 1987 (Laurent Fignon, Anselmo Fuerte, Pedro Delgado); Jaca - Cerler, Vuelta a España 1988 (Fabio Parra); Pau - Cauterets, Tour de France 1989 ascensión al Aubisque (Miguel Indurain); Cala d'Or - Cala d'Or, crono, Vuelta a España 1991 (Melcior Mauri); Arras - Le Havre, Tour de France 1991 (Thierry Marie); Ronde van Vlaanderen 1992 (Jacky Durand); Vigevano - Milano, crono, Giro d'Italia 1992 (Miguel Indurain); Dole - Saint-Gervais-Mont Blanc, Tour de France 1992 (Rolf Järmann, Pedro Delgado); Santo Domingo de la Calzada - Santander, Vuelta a España 1993 (Dag-Otto Lauritzen); ; Torino - Oropa, Giro d'Italia 1993 (Massimo Ghirotto, Piotr Ugrumov, Miguel Indurain); Tarbes - Pau, Tour de France 1993 descenso del Tourmalet (Miguel Indurain, Claudio Chiappucci); Milano - Sanremo 1994 (Giorgio Furlan); Paris - Roubaix 1994 (Andrei Tchmil); Flèche Wallonne 1994 (Moreno Argentin, Evgueni Berzin, Giorgio Furlan); Valladolid - Salamanca, Vuelta a España 1994 (Laurent Jalabert, Adriano Baffi, Mario Cipollini); Santander - Lagos de Covadonga, Vuelta a España 1994 (Laurent Jalabert); Cahors - Lourdes-Hautacam, Tour de France 1994 (Luc Leblanc, Miguel Indurain); Acquappesa - Monte Sirino, Giro d'Italia 1995 (Laudelino Cubino); Saint-Girons - Cauterets, Tour de France 1995 (fallecimiento de Fabio Castertelli); Montpon-Ménestérol - Limoges, Tour de France 1995 (Lance Armstrong); Predazzo - Falzes, Giro de Italia 1997 (José Luis Rubiera); Luchon - Ordino Arcalís, Tour de France 1997 (Jan Ullrich); Saint-Étienne - Alpe d'Huez 1997 (Marco Pantani); Eurodisney, crono, Tour de France 1997, Bjarne Riis lanza a la cuneta la bicicleta contra el crono; Paris - Roubaix 1998 (Franco Ballerini); Liège - Bastogne - Liège 1998 (Michele Bartoli); Villarreal - Villarreal, Volta a la Comunitat Valenciana 1999 (Manuel Sanroma, Mario Cipollini): Paris - Roubaix 1999 (Andrea Tafi); Bra - Borgo San Dalmazzo, Giro de Italia 1999 (Paolo Savoldelli); Ronde van Vlaanderen 2000 (Andrei Tchmil); Briançon - Courchevel, Tour de France 2000 (Marco Pantani); Paris - Roubaix 2001 (Servais Knaven); Paris - Roubaix 2002 (Johan Museeuw); Warner Bos Park - Madrid/Santiago Bernabéu, crono, Vuelta a España 2002 (Aitor González); Critérium du Dauphiné 2003 (Iban Mayo); Gaillac - Cap Découverte, crono, Tour de France 2003 (Jan Ullrich); Bagnères-de-Bigorre - Luz Ardiden, Tour de France 2003 (Lance Armstrong); Juegos Olímpicos ruta 2004, Atenas (Paolo Bettini, Sergio Paulinho); Campeonato del mundo 2004, Verona (Óscar Freire); Ponferrada - Lugo, Vuelta a España 2006 (Alexandre Vinokurov); London - London, prólogo, Tour de France 2007 (Fabian Cancellara); Campeonato del mundo 2007, Stuttgart (Paolo Bettini); Brest - Plumelec, Tour de France 2008 (Alejandro Valverde); Campeonato del mundo 2008, Varese (Alessandro Ballan); Annecy - Annecy, crono, Tour de France 2009 (Alberto Contador); Paris - Roubaix 2010 (Fabian Cancellara); Carrara - Montalcino, Giro d'Italia 2010 (Cadel Evans, Alexandre Vinokurov); E3 Harelbeke 2011 (Fabian Cancellara); Brig Gils - Grindewald, Tour de Suisse 2011 (Peter Sagan, Damiano Cunego); Pau - Lourdes, Tour de France 2011 (Thor Hushovd); Paris - Roubaix 2012 (Tom Boonen); Kusadasi - Izmir, Tour of Turkey 2012 (Iljo Keisse); Gap - Alpe d'Huez, Tour de France 2013, Adam Hansen asciende a Alpe d'Huez con una cerveza (Christophe Riblon); Campeonato del mundo 2013, Florencia (Rui Costa, Joaquim Rodríguez); Ponte di Legno - Val Martello, Giro d'Italia 2014, descenso "neutralizado" del Stelvio (Nairo Quintana); Paris - Tours 2014 (Jelle Wallays); Treviso - Valdobbiadene, crono, Giro d'Italia 2015 (Vasil Kiryienka, Alberto Contador); Pinzolo - Aprica 2015, ascensión al Mortirolo (Mikel Landa, Alberto Contador); Tarbes - Col de la Pierre de Saint-Martin, Tour de France 2015 (Chris Froome); Il Lombardia 2015 (Vincenzo Nibali); Rovetta - Bormio, Giro d'Italia 2016, para a cagar de Dumoulin (Vincenzo Nibali, Mikel Landa, Tom Dumoulin), Bukowina Resort - Bukowina Tatrzanska, Tour de Pologne 2016 (etapa anulada, Tim Wellens); Paris - Roubaix 2017 (Greg Van Avermaet); Gent - Wevelgem 2019 (Alexander Kristoff); Récord de la Hora 2019 (Victor Campenaerts)
 
Como datos curiosos para terminar, han sido escogidos 50 momentos del Tour de Francia, 22 del Giro de Italia, 15 de la Vuelta a España, 11 ediciones del campeonato del mundo, 10 de la París - Roubaix, 6 de la Milán - Sanremo y 5 de la Ronde van Vlaanderen. Los años preferidos de los participantes son 1994 (9 momentos), 1999 (7), 1992, 1995 y 2011 (6 respectivamente) y 2015 (5). Las ediciones de las grandes vueltas preferidas han sido el Tour de Francia de 1995 (4 momentos), seguido del Tour de 1986, Tour de 1992, Tour de 1994 y Tour de 1997 con 3 momentos respectivamente.



Muchas gracias a todos por participar. 





lunes, 29 de abril de 2019

AUNQUE LA MONA SE VISTA DE SEDA, MONA SE QUEDA

Hasta el año pasado, la Liège - Bastogne - Liège concluía en la rue Jean Jeaurès de Ans, inmediatamente después de la subida de la calle Walther Jamar. De existir una competición que determinase la llegada más fea y anodina del ciclismo, la rue Jean Jaurès la habría ganado durante mucho tiempo (ahora le ha salido una dura competidora en la larguísima recta de meta de Oudanaarde). Alejada del glamour de la via Roma o de la singuralidad del velódromo de Roubaix, la clásica más antigua del calendario se conformaba con una meta situada en una vulgar calle de extrarradio de gran ciudad, con su gasolinera, su paso elevado sobre las vías del tren y su enlace, una vez pasada la meta, con la autopista de turno. Un lugar que de noche daría pie a un atraco a punta de navaja o a una reedición del famoso videoclip zombi del pederasta de Neverland



Muchos no conocíamos otra cosa. La última vez que la carrera llegó a la ciudad que le da nombre se remonta a 1991, en la que un cuarteto formado por Moreno Argentin, Claude Criquielion, Rolf Sørensen y el gran Miguel Indurain se jugó la victoria. Ganó el italiano, cómo no. Así pues, ASO por fin había decidido para este año volver a situar la meta en el llano de Lieja, eliminando las cotas finales de Saint-Nicolas y Ans, que tanto ataban la carrera. Si bien en los noventa y principios del siglo XXI la carrera se jugaba en la cota de los italianos (con exhibiciones como la de Vandenbroucke, aquel adorado cretino que fue el ídolo de juventud de muchos, entre los que me encuentro), últimamente la carrera se jugaba en Ans o directamente al sprint en la apocalíptica rue Jean Jaurès, para beneficio de corredores explosivos como Alejandro Valverde.

1991: Argentin una vez más por delante de Criquielion. Miguel Indurain y su mejor resultado en monumentos. 


La Roche-aux-Faucons iba a ser este año la última asperidad, a falta de 15 kilómetros para completar los 250 que tiene la clásica. La carrera ha ganado con el cambio. Sin embargo, tampoco hay que echar las campanas al vuelo, no ha sido una edición memorable. Veníamos de una Amstel en la que el tsunami van der Poel se había llevado por delante en unos pocos segundos todo el desarrollo de una carrera. Después de ese subidón, vino la "bajona" de la Flecha, de la que la Lieja ha sido una continuación, ligeramente mejorada. La carrera ha llegado rota a Lieja, lo que sería sin duda un motivo para el optimismo, pero quizá el destrozo habría sido menor de no ser por el tiempo de perros que han tenido que padecer los ciclistas durante gran parte de la prueba.  Pero no nos engañemos: en realidad los ciclistas han esperado una vez más al último momento y este desenlace con ataque la Roche-aux-Faucons también se vivió en 2009 con Andy Schleck, en 2011 con Philippe Gilbert y los hermanos luxemburgueses y el año pasado con Bob Jungels.

Ha sido el tiempo de perros el que ha condicionado la carrera. En la zona de Stavelot es habitual ese microclima frío, con nevadas y días espantosos. Sólo hay que recordar las ediciones de 1957, 1980, 1981 o la más reciente de 2016. A Eddy Merckx con doble maillot atacando a lo loco en 1971. A Hinault con un pasamontañas bajo la chichonera, adentrándose en un túnel de nieve que nada tenía que envidiar al del laberinto nevado de El Resplandor. Este año no se ha llegado a ese nivel de exigencia pero sí que la lluvia y el frío han sido determinantes. Tanto es así que Valverde ponía pie a tierra, al igual que poco antes lo había hecho Daniel Martin. El murciano se retiraba. Marchaba mientras tanto una fuga, la que Julien Bernard se distanció en la  de Wanne. Por detrás, Deceuninck-Quick Step marcaba el ritmo, el compás eterno de esta primavera.

Fin de ciclo

Después del encadenado de Stockeu-Haute Levée las cosas empezaron a ponerse interesantes. Los chubasqueros negros, los guantes, las perneras, los rostros embozados, de párpados hinchados por la lluvia y "ese punto de fatiga" eran las notas predominantes. Pero después de Haute Levée se formó un grupo delantero, muy numeroso, en el que figuraban nombres importantes como Greg Van Avermaet, Philippe Gilbert, Enric Mas o Maximiliam Schachmann. También Carlos Verona, a la desesperada después de la retirada de Valverde. Dieron alcance al hijo de Jeff Bernard y después de la larga subida a Rosier, de este grupo se desgajó una avanzadilla de 10 corredores. Los demás fueron alcanzados. No se trataba de una pactofuga como en otros años, casi con heroicos resultados (recuérdese siempre a Anthony Perez y a Stephane Rossetto), sino un grupo verdaderamente peligroso: Tanel Kangert, Omar Fraile, Damiano Caruso, Carlos Verona, Winner Anacona, Benoît Cosnefroy, Bjorn Lambrecht, David De la Cruz, Alessandro De Marchi y Michael Albasini. Un grupo con cazadores de etapas como Fraile o De Marchi, con buenos escaladores como Kangert, Caruso, Anacona o De la Cruz, con jóvenes promesas como Cosnefroy y Lambrecht, y con un vejete y un youtuber.  Esta vez Deceuninck-Quick Step no había colado a nadie delante y tocaba tirar: por una vez parecía que la estrategia no funcionaba.

Esta fuga fue comiéndose subidas: Macquisard, La Redoute (ultrajada, como viene siendo habitual) y Forges. Al acabar estas cotas, los dos Movistar habían sido alcanzados al igual que Albasini, mientras que el estonio Kangert se marchaba por delante. En Forges del grupo trasero atacó Patrick Konrad y posteriormente Tim Wellens y Daryl Impey. El impetuoso belga, con su estilo de caballo loco, siempre ataca un poco a destiempo, puesto que su ataque acabó en las primeras rampas de La Roche-aux-Faucons. El grupo había estado esperando, una vez más, a su momento justo y fue Jakob Fuglsang el que lanzó el ataque. Era de suponer, puesto que lleva la mejor primavera de su vida, nada menos que con 34 años y con un TUE as needed. Cosas del ciclismo que cambia, que diría aquel. Tras él sólo le pudieron seguir Michael Woods y Davide Formolo. Un Education First y un Bora, siempre los mismos equipos. Pero esta vez faltaba Quick Step: Alaphilippe comenzó a perder puestos delanteros, en una caída al vacío paralela a aquella de Innsbruck. 

El trío de cabeza se distanciaba, por detrás se formaba una pareja con David Gaudu, el prometedor escalador francés, y Dylan Teuns. En la segunda parte de la subida, el ritmo machacón de Fuglsang logró descolgar a Woods (que no había podido quitarse una de las perneras) y posteriormente a Formolo. El danés se quedó solo en la situación ideal para lanzarse hacia la victoria. Una victoria que pondría muy contento a Vinokurov. Lo que quedaba hasta Lieja era una bajada pedaleable, con el incoveniente de que estaba algo mojada en las zonas de sombra. Por detrás de él todavía marchaba Formolo y tras éste se configuró un grupo de siete corredores, con David Gaudu, Dylan Teuns, Vincenzo Nibali, Mikel Landa, Adam Yates, Michael Woods y Maximilian Schachmann. Después de que a Fuglsang se le apareciera la virgen y todo el santoral belga en una de las curvas, con una librada digna de Valentino Rossi, ya no había más inconvenientes hasta la meta. Fuglsang primero, Formolo segundo y Schachmann gana el sprint del grupo.

Fuglsang, Woods y Formolo en la Roche-aux-Faucons.


A Fuglsang se le apareció "la chica de la curva"



Tercera victoria de los kazajos en Lieja, aparentemente la más limpia de todas. La de 2010 tiene un asterisco del tamaño de Júpiter al lado del nombre de su ganador: recuérdese el infame billeteo que rodeó la victoria del Jefe Absoluto. En 2012 fue Maxim Iglinskiy el gran protagonista, dándole un sorpasso a Nibali en la misma cuesta de Ans. Finalmente la de ayer, ganada por Fuglsang. El danés ha sido siempre un habitual de los puestos de honor al que le ha costado ganar. Pero un habitual, todo sea dicho, de las vueltas de una semana, no de las clásicas. Pero este año, con 34 añazos, está cosechando su mejor temporada: Vuelta a Andalucía, 2º en Strade Bianche, 3º en Tirreno - Adriatico con una etapa, 4º en País Vasco (que podría haber sido tercero) y la traca final, 3º en Amstel, 2º en Flecha y 1º en Lieja. Para poner estos datos en valor, sólo ocho ciclistas habían conseguido terminar entre los tres primeros en las tres carreras del tríptico de las Ardenas en un mismo año. Otro dato sintomático es el rendimiento de los Bora: si algunos parecen situados en el plato que se eleva de la balanza (Formolo, Schachmann, Konrad), otros han tocado fondo (Sagan). Lo que a unos les siente muy bien...(completen ustedes la frase).

El grupo perseguidor: Gaudu, Adam Yates, Landa, Nibali...



Así llegamos al final de las clásicas, como siempre con un punto melancólico. Gran parte de lo mejor de la temporada se ha esfumado, una percepción que ya se empieza a notar en la ceremonia final en el velódromo de Roubaix, pero que este año había tenido una prolongación de la euforia tras el triunfo de Mars Attacks de van der Poel. Se avecina el Giro y aparecerán nuevos actores, algunos de ellos ya han ido plantando sus migitas de pan a lo largo de la temporada. Esperemos que en la ronda italiana el abanico de equipos dominadores (Astana, Deceuninck, EF y Bora) se amplie un poco más.

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Para aderezar la espera hasta el inicio del Giro, he propuesto vía Twitter una encuesta acerca de los mejores momentos de la historia del ciclismo. Es muy simple: cada uno tiene que elegir los cinco momentos más interesantes, más emocionantes, más sorprendentes, más épicos, más "lo que quiera", de la historia del ciclismo, vividos como espectador o no. Vale cualquier cosa. La idea es realizar una entrada con los resultados. Si alguien no tiene twitter, puede señalar sus cinco momentos en los comentarios de esta entrada.