domingo, 19 de julio de 2026

DEPRISA, DEPRISA

El Tour ha superado su giro de boya y se encuentra en su segundo fin de semana. La tónica predominante de estos días ha sido la alta velocidad, una constante de los tiempos que corren. En ese sentido, el pasado miércoles, en la etapa entre Vichy y Nevers, se batió el récord histórico de velocidad en una etapa en línea del Tour, con 50,91 km/h. Hasta el momento el récord databa de 1999, conseguido en la etapa disputada entre Laval y Blois, ganada por Cipollini. La velocidad trepidante continúo en los días siguientes, con un segundo día al sprint en Chalon-sur-Saône a 49,09. La etapa del Ballon d'Alsace, con final en Belfort, fue todavía más rápida: 49,99 km/h, entre las más rápidas de la historia del Tour (y con un puerto de primera categoría de por medio). Para rematar, ayer se disputó en los Vosgos el aperitivo montañoso de la tercera semana, con una nueva victoria de Tadej Pogačar, a modo de día de la marmota. 

El Grand Ballon.


La undécima etapa, la más veloz, partió de Vichy, la famosa ciudad balneario. Una ciudad también conocida por otras circunstancias: por ser la sede del infame gobierno colaboracionista, existente entre 1940 y 1944. ¿Por qué las fuerzas colaboradoras con los nazis eligieron esta ciudad balneario como capital oficiosa, cuando en la zona no ocupada había otras ciudades más importantes, como Lyon o Marsella? Precisamente se decidió escoger una ciudad poco popular, copada por la burguesía veraneante, con muchos hoteles para alojar al gobierno fascista y cercana a la línea de demarcación. La primera y última vez que el Tour pisó Vichy fue en 1952, como final de una contrarreloj, ganada por Fiorenzo Magni. Al día siguiente, la ciudad acogió el inicio de la última etapa, con final en París, a la que se llegó tras la monstruosidad de 354 kilómetros de etapa. Quizá por la cabeza de Jacques Goddet, director del Tour de Francia en aquella época, pasó la idea de unir las dos capitales de Francia, en un intento de reconciliación en la Francia de la posguerra. La intentona no debió tener buena acogida, como era lógico, por otra parte. De hecho, no se había vuelto más a la ciudad de las aguas hasta este año.

Vichy. Sus famosas aguas tienen origen volcánico, de la zona de Auvernia.

Vayamos con el tema de la velocidad. Hubo fuga de cuatro corredores, pero no pareció ese el factor determinante de la velocidad. Había viento favorable, pero tampoco fue, ni mucho menos, un vendaval. El recorrido era llano, pero como en tantas otras ocasiones. Incluso en el primer tramo de la etapa los corredores charlaban de forma distendida. Simplemente se fue rapidísimo, casi de forma inexplicable. Quizá solamente quisieran salir huyendo de la ciudad de Laval y Pétain. De todas maneras, la velocidad de 50,91 km/h es superada por otras de la Vuelta o el Giro. El récord en las grandes vueltas lo sigue teniendo aquella etapa entre Logroño y Zaragoza, de 2001, con un cierzo fortísimo, que acabó ganando Igor González de Galdeano escapado. Se rodó a...¡55,17 km/h! Este año, sin ir más lejos, en la etapa de Milán del Giro se llegó a los 51 km/h. También es cierto que es más fácil mantener una velocidad alta sostenida en 150 - 160 kilómetros, que en 190-200, hecho que favorece a los tiempos que corren. En cuanto a la resolución de la etapa, la victoria fue para Søren Wærenskjold, que supo aprovechar un movimiento extraño de Cees Bol. Bol inició con tanta fuerza el lanzamiento de su líder, Olav Kooij, que se quedó solo en cabeza, hueco que aprovechó a la perfección Wærenskjold para iniciar, con una fuerte aceleración, su propio sprint, o más bien ataque, a la manera del mejor Gaviria. 

Los Uno-X, siempre implicados en los días rápidos. Foto de Luca Bettini. 


En la etapa siguiente, con meta en Chalon-sur-Saône, se impuso Tim Merlier con aparente facilidad. En la estrecha meta junto al Saona, río que se une al Ródano en Lyon, se vivió la primera caída multitudinaria en el sprint, siendo los peores parados Fernando Gaviria, Jenno Berckmoes y Frits Biesterbos. La etapa siguiente, con meta en Belfort, previo paso por el histórico Ballon d'Alsace, fue más movida e interesante. Por fin se formó una fuga muy numerosa, con el beneplácito de los UAE. En ella figuraba Pidcock, con tres compañeros (Wright, Meurisse y Quinten Hermans). La labor de estos tres permitió que la diferencia fuese aumentando hasta los ocho minutos, de manera que Pidcock iba a lograr escalar varios puestos en la general. El grupo se seleccionó en la ascensión a la primera cima del Tour (en aquella época, territorio alemán desde 1871). La selección que se iba a jugar el triunfo estaba formada por Luke Plapp y Mauro Schmid, de Jayco, Brandon McNulty y Tim Wellens, de UAE, Clément Braz Afonso, de Groupama, Tom Pidcock, de Pinarello, Harold Tejada, de Astana, Maxim Van Gils, de Red Bull, Kévin Vaquelin, de Ineos, y Jordan Jegat, de Totalenergies. A falta de 16 kilómetros, del grupo partieron, como quien no quiere la cosa, Schmid y Tejada, y la escasa diferencia obtenida les sirvió, dado que Plapp se dedicó a estorbar en los relevos, beneficiando a su compañero. El sprint a dos fue para Schmid, un corredor con pocas victorias para el olfato de cazaetapas que tiene. 

Tercer triunfo de Merlier. Todos ellos ganados con aparente facilidad.

Mauro Schmid contaba con tres compañeros de equipo en la fuga grande (O'Connor, Plapp y Matthews). Tenían marcado el día.


La etapa de ayer fue de nuevo para Tadej Pogačar, siendo su cuarto triunfo en esta edición y su vigésimo quinto en todas sus participaciones. La etapa era un bucle por el macizo de los Vosgos, con sus montes redondeados, de laderas cubiertas de frondosos bosques de hayas y coníferas. Se ascendía en un inicio el Grand Ballon, la montaña más alta del macizo, caracterizada por su cima desprovista de vegetación (por acción humana) y más tarde el Ballon d'Alsace. La última ascensión, el col du Haag, es una pista ciclista que asciende el Gran Ballon por otra vertiente. Una vez coronado, quedaban unos seis kilómetros de llano descendente para acabar en Le Markstein, la estación de esquí de la zona. La característica del macizo hace que las pendientes más inclinadas y duras sean las que se afrontan desde la llanura alsaciana, al este, mientras que las vertientes que dan hacia la meseta de Lorena son más suaves. 

Las imágenes de tv dejaban intuir la belleza de los bosques cercanos. 

En cuanto al desarrollo de la etapa, podría decirse que se asemejó como un calco a la etapa de Le Lioran, también en aquel caso con Richard Caparaz dándolo todo por delante. Para Pogačar era un terreno familiar: en 2023 ganó en el mismo final, pero ascendiendo Platserwasel en vez de Haag como puerto final. Además, La Planche des Belles Filles está prácticamente al lado. A pesar de ello, optó por una estrategia más calculadora que en otras ocasiones, pero el resultado fue el mismo. La última ascensión, el Col du Haag, se caracterizaba por su trazado estrecho, que el numeroso público acabó convirtiendo en un pasillo. Cuando los equipos se quedaron sin gregarios, Vingegaard asumió personalmente la tarea de marcar el ritmo, seguramente pensando, no ya en desbancar a Pogačar, al que solo puede derrotarlo un melocotonazo como aquel de la Loze, sino en afianzar su segundo puesto. Vio a Evenepoel en dificultad e intentó abrir hueco, pensando en lo que perderá en relación con el belga en la crono. Después de la preparación del terreno facilitada por Vingegaard, Pogačar lanzó su ataque a falta de 1,4 de la cima, quedando luego un llano descendente hasta Le Markstein. En ese tramo favorable, Pogačar amplió su ventaja. Del Toro, que alcanzó in extremis al dúo perseguidor de Seixas y Vingegaard, les birló la cartera en el sprint, privándoles de las bonificaciones. Vingegaard incluso llegó un poco descolgado, como en Le Lioran. Evenepoel, favorecido por ese tramo final en el que pudo expresarse plenamente, no perdió tanto: entró tan solo a cuatro segundos de Vingegaard. Con él entraron Ayuso y Lipowitz, a los que había cazado en el llano. Evenepoel posteriormente se quejó de que el coche de dirección de carrera le ralentizó durante la subida. Pidcock, por su parte, perdió casi todo lo ganado en la jornada anterior. 

El momento del ataque, por Bernard Papon.

Del Toro se ha especializado en fastidiar a baja intensidad a los rivales de su líder.


Hoy toca el Plateau de Solaison, subido recientemente en el Tour de AURA, con victoria de Del Toro sobre Ayuso. Se subió anteriormente en el entonces llamado Dauphiné, en 2022, con Vingegaard y Roglič entrando de la mano. No hay mucha dureza antes de esta subida, ya de por sí durísima. Tan solo el Col de la Croisette, de 4 kilómetros, pero al 11,2 %. Se encuentra a 47,9 kilómetros de meta... 

TOUR DE FRANCIA
ETAPAS
11ª et.
Vichy - Nevers161,3 km
Subidas: Billonnière (4ª cat), Billy-Chevannes (4ª cat)
1Søren WærenskjoldUXM3:10'06''
2Olav KooijDCTm.t.
3Jasper PhilipsenAPTm.t.
LíderTadej PogačarUEX
12ª et.
Circuit Nevers Magny - Cours - Chalons-sur-Saône179,1 km
Subidas: Lanty (4ª cat), Cuzy (4ª cat), Montagny-Lès-Buxy (4ª cat)
1Tim MerlierSOQ3:38'53''
2Olav KooijDCTm.t.
3Jasper PhilipsenAPTm.t.
LíderTadej PogačarUEX
13ª et
Dole - Belfort205,8 km
Subidas: col des Croix (3ª cat), Ballon d'Alsace (1ª cat)
1Mauro SchmidJAY4:06'58''
2Harold TejadaXATm.t.
3Tom PidcockPQT02''
LíderTadej PogačarUEX
14ª et
Mulhouse - Le Markstein Felering155,3 km
Subidas: Gran Ballon (1ª cat), Page (2ª cat), Ballon d'Alsace (1ª cat), Haag (1ª cat)
1Tadej PogačarUEX4:00'07''
2Isaac Del ToroUEX38''
3Paul SeixasDCTm.t.
4Jonas VingegaardTVL44''
5Remco EvenepoelRBH48''
6Juan AyusoLTK50''
7Florian LipowitzTBHm.t.
8Richard CarapazEFE1'18''
9Tobias H. JohannessenUXM1'40''
10Mattias SkjelmoseLTKm.t.
LíderTadej PogačarUEX

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