miércoles, 15 de julio de 2026

EXCURSIÓN POR LOS VOLCANES DE AUVERNIA

La organización había propuesto la segunda etapa del Macizo Central para el día después de la jornada de descanso, una reedición casi idéntica de la fabulosa etapa de 2024, con el encadenado final de Pas de Peyrol, Pertus y Font de Cère, y meta en falso llano en Le Lioran. Como únicos cambios en el tramo final con respecto a la etapa de 2024, no se había incluido el col de Neronne y la subida a Pas de Peyrol era por una vertiente algo más suave. Esta etapa podía interpretarse como una invitación a que Pogačar se tomase su particular venganza de aquel día de 2024, en el que atacó en Pas de Peyrol, fue cazado por Vingegaard en Pertus, para finalmente ser derrotado en el sprint por su archienemigo. De esta manera, se podía intuir sin muchas cábalas quién iba a ser el ganador. No es difícil hacer apuestas en estos tiempos. 


Cavendish tiembla, que va a por ti. 


De todas formas, el encadenado de esos tres puertos cortos e intensos, Pas de Peyrol, Pertus y Font de Cère, ya aparecidos en forma de tripleta en la etapa de 2016 que ganó Van Avermaet, ha acabado constituyéndose en un patrimonio muy especial del Tour. No solo porque ahora son los grandes nombres los que deciden darse una excursión por los volcanes de la Auvernia, o del departamento de Cantal en este caso, sino también por su belleza intrínseca. El paisaje volcánico del Pas de Peyrol, con la cima del Puy Mary presidiéndolo, no tenía esta vez ese verdor islandés del 2024, pero sí que tiene, a pesar del público, la apariencia de ser un paisaje inhóspito, una especie de confín en el que el ser humano no es bienvenido. El descenso es aterrador y maravilloso a partes iguales, con la carretera en la cresta de la montaña en algunas ocasiones, y escalofriantes precipicios. El paisaje de Pertus es más arbolado, pero sus pendientes son muy inclementes. Tras su bajada, menos complicada, llega un falso llano pestoso, en carretera ancha, que también es otro de los iconos de este final. Font de Cère se sube con todo el desgaste previo y su bajada es estrecha y revirada, con un exceso de vegetación que crea confusión de luces y sombras. Finalmente, la recta de meta pica para arriba, creando diferencias y resoluciones sorprendentes. En resumidas cuentas, es un terreno creado para el ciclismo. 

Ayer el Puy Mary no lucía así, pero casi. 

La etapa comenzó con los denodados intentos de escapada de muchos corredores del pelotón, que tan solo obtuvieron por respuesta el yugo habitual de UAE. Wellens asumió en esta ocasión el papel de torturador jefe, marcando un ritmo que era el ejemplo de la ambición desmedida del equipo. Su ritmo fue tan asfixiante que no solo acabó con todos los fugados, sino que también causaría estragos entre sus propias filas. Großschartner aun pudo hacer su parte de trabajo, pero en Pertus Adam Yates estaba casi vacío, y McNulty acabó descolgándose sin llegar a entrar al relevo. Del Toro tuvo una mala jornada. Pogačar decidió sacrificar al completo a su equipo, exprimirlo al máximo, a fin de conseguir una victoria con intrahistoria personal. 

Sin embargo, esta vez Pogačar no atacó en Pas de Peyrol, quizá recordando lo que sucedió en 2024. El único que tuvo arrestos para atacar fue Carapaz, un corredor valiente y orgulloso, que no se deja intimidar. Su ataque fue duro, consiguiendo rápidamente una buena renta, que amplió en el descenso. En estas curvas tan complicadas, Pidcock y Jorgenson se fueron al suelo. En Pertus, el ritmo de UAE comenzó a flaquear. Tanto es así que Nicolas Prodhomme, compañero de Seixas, decidió meterles un poco la rueda, quizá con la intención de incordiar un poco. Cuando el ritmo estaba decayendo, e incluso Piganzoli se sentía también con fuerzas para estorbar en el ritmo decreciente de UAE, Pogačar lanzó su ataque. Quedaban 15,5 kilómetros para meta y apenas un kilómetro para la cima. Recortó en 840 metros los 44 segundos de ventaja que llevaba Carapaz. Por detrás no hubo reacción.

Carapaz coronando el Pas de Peyrol - Puy Mary. 

Pogačar rebasa a Carapaz al doble de velocidad en Pertus. 


Pogačar se encaminaba hacia su tercer triunfo de etapa en este Tour, su vigésimo cuarta etapa en conjunto y su sexagésimo día de líder. No dejaba de mirar para atrás, según sus palabras porque no escuchaba las indicaciones de la radio por el ruido del público. Por detrás se estaba viviendo la lucha por el pódium. Del Toro estalló, quedándose en un terceto más retrasado junto a Pidcock y Lenny Martinez. De esta manera, el grupo que perseguía a  Pogačar estaba conformado por Vingegaard, Ayuso, Skjelmose, Lipowitz, Evenepoel y Seixas. Evenepoel las pasó canutas en Pertus, descolgándose ligeramente, mientras Vingegaard comandaba la persecución de Pogačar. Lipowitz tenía alguna que otra duda de pasar al relevo, ya que seguramente no deseaba ser abroncado por su compañero de equipo al llegar al autobús, uno que bromeaba, durante el día de descanso, con despeñarlo para no tener competencia interna en el equipo. Ayuso y Skjelmose se mantenían a la expectativa, el de Xàbia sin aprovechar las circunstancias para descolgar definitivamente a Evenepoel y conseguir un momentáneo tercer puesto. 

Evenepoel flaquea, luego se repondrá. 

Absolutismo en el día de la Bastilla. Foto de Harry Talbot. 


En la bajada de Pertus, Evenepoel se recompuso y volvió a entrar, y en la meta les lanzó uno de sus explosivos sprints-ataques, dejándolos a todos de rueda. Se picaron segundos. Evenepoel entró a 32 segundos, Seixas y Lipowitz a 34, Ayuso y Skjelmose a 38, y Vingegaard a 44. El danés de Visma entró con la cara desencajada, después de haber sido el que más había puesto de su parte para limitar la hemorragia de tiempo con Pogačar. La recta final no le había sido tan propicia como en 2024, sino justo lo contrario. Ya a 1:31 entró Del Toro. ¿Había valido la pena tanto desgaste del equipo, un destrozo semejante, para conseguir una victoria más? Al parecer, sí. Había algo personal con esta meta. Hasta la jornada de ayer, Pogačar y Vingegaard compartían cuatro lugares en los que había resultado ganadores. El primero, Jebel Jais, en los Emiratos: Vingegaard ganó en 2021, consiguiendo su segunda victoria profesional, mientras que Pogačar lo hizo en 2022. Este año, Vingegaard ha ganado en el Santuari de Queralt, en la Volta, donde Pogačar había ganado en 2024. Los otros dos sitios restantes son en Francia y siguen un mismo patrón, victoria inicial de Vingegaard, con somanta de palos a Pogačar incluida, y un deseo posterior del esloveno de inscribir su nombre en estos lugares nefastos. Son lugares de sobra conocidos. El primero es Combloux, el lugar de la crono estratosférica de Vingegaard en 2023, con Pogačar a un minuto. Posteriormente Pogačar ganaría aquí una etapa en línea en la Dauphiné, intentando humillar a Vingegaard. El segundo es Hautacam, con la victoria de Vingegaard en 2022, siendo Pogačar descolgado a ritmo por van Aert. Todo el mundo recuerda la bestial victoria por aplastamiento de Pogačar en 2025, quedándose a muy poco del récord inhumano de Bjarne Riis. A estos lugares se une Le Lioran, el último episodio de esta historia de humillaciones y venganzas imbricadas. En resumen, la historia de los últimos cinco Tours de Francia.  

Recordando 2024. 


Hoy, etapa entre Vichy, la ciudad de las aguas y de los colaboracionistas, y Nevers, ciudad de Jeff Bernard e Hiroshima mon amour. 

TOUR DE FRANCIA
ETAPAS
10ª et.
Aurillac - Le Lioran166,6 km
Subidas: Pailherols (3ª cat), Griffoul (2ª cat), Prat de Bouc (3ª cat), Murat (3ª cat), Puy Mary - Pas de Peyrol (1ª cat), Pertus (1ª cat), Font de Cère (3ª cat)
1Tadej PogačarUEX3:58'02''
2Remco EvenepoelRBH32''
3Paul SeixasDCT34''
4Florian LipowitzRBHm.t.
5Juan AyusoLTK38''
6Mattias SkjelmoseLTKm.t.
7Jonas VingegaardTVL44''
8Isaac Del ToroUEX1:31''
9Tom PidcockPQT1:59''
10Lenny MartinezTBV2:03''
LíderTadej PogačarUEX

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