El último monumento del año podía considerarse la última oportunidad antes de que se reanude la tiranía en 2027, siendo Paul Seixas el que no la ha desaprovechado. Puede que Seixas no sea el sucesor designado, ya que ese papel recae más en Del Toro, pero quizá finalmente sea el sucesor real, dadas su naturaleza y precocidad. Con las mismas cartas que Pogačar, Seixas ha infligido una tortura lenta y calculada a sus adversarios en Civiglio, sin levantarse del sillín. Todos han ido estallando a su rueda, quedándose solo por delante, con terreno a meta para gozar rodando. El recorrido final planteaba un sandwich con dos pasos por San Fermo di Battaglia como pan, y el Civiglio como mezcla, una combinación que no se veía desde 2022, puesto que en la última llegada a Como, en 2024, la Colma di Sormano sustituyó al Civiglio y tan solo hubo una ascensión final a San Fermo di Battaglia, ya no decisiva dadas las circunstancias de carrera.
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| Cuidado con los dientes de leche. |
En aquella ocasión de 2022, que ya parece lejana, se vivió una bonita resolución, con un gran duelo entre Pogačar y Mas, en el que Landa hizo la goma, entrando y saliendo, para finalmente quedarse fuera de la lucha por la victoria. Esta vez no ha habido tanta igualdad, puesto que Seixas no la ha permitido. La carrera salió de Bérgamo en un ambiente brumoso y húmedo. Antes de tomar la salida, los ciclistas se plantaron durante cinco minutos, leyendo un comunicado relativo a la seguridad. En la primera ascensión, Selvino, con sus bellos tornanti, se formó la fuga, con doce corredores. En las siguientes ascensiones, Berbenno, Valpiana, y la novedosa Giovenzana, esta fuga fue ganando diferencia, situándose en torno a los dos minutos de ventaja. La carrera abandonó la Valle Seriana y la Valle Brembana, para llegar a las orillas del lago de Como, iniciándose en Bellagio la ascensión a la Madonna del Ghisallo. Al coronar el renombrado símbolo de la clásica, se produjo un interesante movimiento de los norteamericanos, encabezado por Jorgenson y secundado inmediatamente por Simmons y McNulty, como si respondiesen los tres a una confabulación previa. A ellos se unió Scaroni, pero por detrás el ritmo de los Red Bull, marcado por Pellizzari, acabó con la tentativa.
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| Preparando un nuevo Motorola o US Postal. |
Se llegó de esta manera a Como, con los fugados reducidos a seis: Ben O'Connor, Sylvain Moniquet, Michael Leonard, Julien Bernard, George Bennett y Louis Vervaeke, con una diferencia que rondaba entre el minuto y los cincuenta segundos. Pasaron todavía en cabeza por la primera ascensión a San Fermo di Battaglia, pero ya en Civiglio el grupo de favoritos acabó con los últimos supervivientes de la fuga. En concreto fue ya el ritmo impuesto por Seixas el que dio caza a Leonard, el último de los fugados. Faltaban 19 kilómetros y el ritmo de Seixas continuaba aumentado. Evenepoel y Del Toro fueron de los primeros en quedarse, a pesar de haber estado durante la mayor parte de la carrera asomados en las posiciones más delanteras del pelotón. Pidcock y Ciccone intentaron seguir durante unos metros a Seixas, hasta que estallaron, especialmente el británico. Mientras tanto Enric Mas, de menos a más, fue recuperando terreno a Ciccone, el corredor que quedó en solitario en la persecución de Seixas. Seixas había realizado un tiempo de ascensión brutal en Civiglio, más rápido que Pogačar y Mas en 2022.
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| Seixas acelera y por detrás le siguen a duras penas Pidcock y Ciccone. Mas no se ceba. |
Después de atravesar el callejón situado en la cima de Civiglio, comienza un descenso que es siempre complicado. No en vano era el terreno predilecto de Nibali para lanzarse a uno de sus descensos suicidas. Seixas es de los que bajan sin frenos, pero sin ofrecer muchas veces la sensación de seguridad de los grandes bajadores. Tuvo que rectificar varias veces la trazada, en parte de forma comprensible, al estar surcada la carretera de trapas de alcantarillado y tener unas curvas apenas peraltadas. Por detrás, Ciccone y Mas eran sus más cercanos adversarios, pero ya a medio minuto de distancia, ventaja que iría ampliándose en la segunda ascensión a San Fermo. Mas logró distanciar a Ciccone, obteniendo el segundo puesto a 48 segundos de Seixas, mientras que Ciccone llegaría tercero, ya pasado el minuto. Seixas se convertía en el ganador más joven de la prueba, rompiendo el récord de Giovanni Gerbi de 1905.
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| Con 20 años recién cumplidos, se convierte en el ganador más joven. |
La temporada de Seixas ha sido muy notable, con victorias en la Itzulia, la Flecha Valona y, sobre todo, esta Lombardía, a las que se añade el cuarto puesto del Tour. La primavera de Seixas fue espectacular, formalizando la entrada en el club restringido de los dominadores del ciclismo actual. Su punto álgido fue cuando pudo seguir el ataque de Pogačar en La Redoute, todo un hito. Su paso por el Tour, impuesto por los medios, por el equipo y por su propia ambición, fue bueno pero doloroso. Hubo la sensación de que el Tour acabó haciéndosele muy largo. También dio esa misma impresión en el mundial, en la que el ritmo aplicado por Francia a falta de 90 kilómetros a meta acabó destrozándolo, llegando a meta con calambres. Daba la impresión de que la temporada se le estaba haciendo larga; pero, tras un breve descanso, ha recobrado fuerzas para una última exhibición. Parecen él y Del Toro, salvado su diferencia de edad (uno del 2006, otro del 2003), los corredores del futuro. Seixas parece más ambicioso, mientras que Del Toro tiene un carácter más acomodaticio y humilde, quizá por estar acostumbrado a compartir equipo con alguien mejor, al que ha hecho labores de gregario y del que ha recibido regalos. La característica de Del Toro es la inconstancia. Es capaz de hacer grandes exhibiciones y luego desaparecer en los momentos cruciales: se vio en el Giro del año pasado y también este año en el mundial. Las debilidades de Seixas son achacables a la edad, puesto que parece mentalmente más implacable, a veces con cierto punto de arrogancia juvenil.
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| Ejerciendo de capo. |
Otra cuestión es Evenepoel, finalmente cuarto en Como. Parecía el candidato claro a hacerse con la victoria, pero el exceso de subidas al final se le ha empachado. ¿No tendría mejor palmarés si diese más importancia a clásicas con menos desniveles? La sensación que deja muchas veces es que solo es el gran dominador cuando faltan dos o tres nombres clave. Por último, es interesante comentar algo sobre Enric Mas. En el día en el que Bilbao e Izagirre se retiraban, y en el que Landa se despedía del World Tour, Mas volvió a brillar, a diferencia de su pobre rendimiento en el mundial. Sigue siendo el mejor corredor español, dado que el rendimiento de Ayuso fue claramente decepcionante, como si estuviera afectado por la misma brusca bajada de rendimiento que ha padecido durante toda la temporada Almeida, y también Soler, desaparecido desde que salieran a la luz sus relaciones con Pepe Martí. Se echaba en falta esta versión de Mas de final de temporada, la misma que tanto ilusionó en 2022 y de la que algo también se vio en 2024, sobre todo en el mundial. Este recorrido, especialmente duro, parece dársele muy bien, aunque esta vez haya estado mucho más lejos del triunfo de lo que estuvo en 2022.
En fin, la temporada casi se ha terminado. Quedan algunas carreras, hoy la París - Tours (destrozada por sus organizadores, en cuanto a distancia y categoría), y a lo largo de la semana algunas semiclásicas italianas más (Giro del Veneto y Veneto Classic) y las carreras de China. Los grandes triunfos del año han ido para Pogačar, Vingegaard, van Aert, Mas, McNulty y Seixas: más repartidos que en otras ocasiones.


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Bastente animado este final de temporada, como por otra parte era de esperar con la ausencia de Pogacar.
ResponderEliminarPor ir acorde a las fechas, los Europeos tuvieron el guión previsto. Evenepoel ante la falta de rivales de entidad, ganó bien los dos, aunque el de ruta estuvo a un suspiro de no hacerlo por pardillo, y de hecho, viendo lo bien que jugó sus bazas en el final Ciccone, tuvo suerte de hacerlo. De la polémica de la foto finish nada que añadir: lloriqueos sin más ante un final muy muy ajustado, pero solo eso. En el de CRI sin sorpresas, con lo mal que me cae el personaje, tengo que admitir que la postura de Evenepoel es probablemente una de las mejores que he visto encima de lo que es un cabra (y que ahora ya casi nadie se refiere a ellas con ese nombre). Podrá ser el mejor de la historia en esa especialidad si consigue unas cuantas victorias más contra el crono en Grandes Vueltas, y lo tiene en su mano, porque ahora mismo no hay nadie a ese nivel.
En Lombardía, y dado el final de temporada que había llevado, algo de sorpresa sí ha tenido la victoria de Seixas, y más teniendo en cuenta que parecía que había tocado fondo al menos moralmente tras el Mundial. Una gran victoria a una edad ridícula, pero que habrá que ver cómo envejece. Muy bien Mas, alargando como hizo en el 2022 el estado de forma de la Vuelta. Es un fondista y siempre he tenido la sensación con él de que en otra época con otros recorridos, le hubiera ido mejor (aunque habría tenido cronos de 60 kms, claro). Los demás, de todo. Del Toro, como comentas, dando una de arena una vez más, y no por poco, quedándose lejísimos de disputar. A base de cosas extrañas y decisiones cuestionables, está consiguiendo que me caiga bastante mal. Evenepoel en cambio, después de dos segundos los años anteriores, parecía el favorito, pero la gran dureza del recorrido creo que se lo ha llevado por delante. Al menos siempre da la cara, a su extraña manera, haciendo buen puesto. Coincido contigo en que las clásicas de menor desnivel le vienen mejor, o al menos las que no tienen tantos kilómetros seguidos de subidas. Pero en el fondo lo que ocurre es que casi siempre hay alguien mejor que él, ya sean los clasicómanos de la primavera, los de grandes vueltas, o casi cualquiera que esté inspirado. Y aún así tiene un palmarés, por lo variado también, muy bueno.
Mención especial para Ayuso, cuya concepción de sí mismo y los resultados que obtienen están muy distantes. Pocos corredores con más capacidad de creerse favoritos de la nada, sin haber ganado nada importante. La sensación además es de que ya se han visto sus mejores días, y aunque tal vez esté siendo demasiado duro en el juicio, creo que no me voy a equivocar.
Por último, otra gran edición de la París Tours, como casi siempre. Qué pena que no esté en WT, o tal vez sea mejor así, porque nunca hay un gran dominador (aunque el domingo sí me lo pareció Laporte) pero siempre resulta una carrera preciosa, como la de hace dos días, con todo el mundo a estacazos durante dos horas.
Gracias por las crónicas de este año y por tener un espacio donde escribir con tranquilidad, sin prisas y sin los excesos de otros sitios. A esperar a finales de febrero!
Saludos!
También para mí fue una sorpresa relativa lo de Seixas. Yo consideraba que la temporada se le estaba haciendo larga, pero ha sabido retirarse, tomar fuerzas y volver. Yo le veo carácter de ganador, quizá en exceso, en el sentido de que se toma muy a pecho ganar o perder. El año próximo creo que estará algo más cerca de Pogacar.
EliminarEn cuanto a Evenepoel, su dominio es bastante frágil, salvo en las cronos. Parecía que, en ausencia de Pogacar, se iba a comer el mundo, pero no ha sido así. Lo que me sorprende es el contraste que se aprecia entre su versión del Tour, este año mejor en la montaña que nunca, y lo de este final de temporada, en el que ha vuelto a "petardear" cuando viene la dureza auténtica.
Sobre Ayuso, coincido contigo. Este año ha sido muy extraño. Apenas resultados, más allá del triunfo inicial en Algarve (precisamente sobre Seixas) y un resultado más o menos bueno en el antiguo Dauphiné. Por lo demás, la suya ha sido una temporada perdida, y está visto que en Lidl-Trek va a seguir teniendo competencia. Se va Ciccone, pero ya están bastante nutridos de corredores que van de estrella. Cuando hizo segundo en aquella Vuelta de 2022 parecía que teníamos corredor para el futuro y fíjate ahora, en 2026, teniendo todavía a Mas, Bilbao y Landa como mejores clasificados en Lombardía. A Carlos Rodríguez ni se le espera, destrozado por las caídas y por un bajón de rendimiento total.
Gracias a ti por ser tan fiel lector. Aun escribiré alguna que otra entrada, quizá no de actualidad, pero las crónicas como tales habrá que esperarlas para 2027. ¡Un saludo!
PD: Muy bien la París - Tours, como comentas, aunque echo en falta toda la recta de la avenue Grammont, uno de los emblemas de la carrera. Es una pena que no tenga mejor participación. No costaría nada colocarla el fin de semana después, para darle el protagonismo que merece.