La Volta a Catalunya de 2026 ha sido una muestra más de la efectividad actual de Jonas Vingegaard en las vueltas por etapas. En estas pruebas, tanto él como Pogačar se encuentran un escalón por encima del resto, es una obviedad. Pogačar con un estilo agresivo, sin atisbo de cálculo, Vingegaard con una proporción más equilibrada de pragmatismo y exhibición. Pero no hay duda de que Vingegaard es un corredor de ataque, uno que en otra época hubiera abierto portadas, pero que hoy, en un ciclismo en el que tantas veces se corre derrochando sin cabeza, es dardo de críticas, en ocasiones iniciadas por sus propios rivales. Sobre todo por parte de Evenepoel, que lleva muy mal que no le den relevos. El belga siempre pica cuando le ponen un micrófono delante y pretende prolongar la competición con titulares. Sus declaraciones esta vez han girado en torno a la carencia de carácter ofensivo por parte de Vingegaard (cuando le ha sacado dos minutos en la general, ¡dos minutos!). No hay vuelta de hoja, se mire por donde se mire: Vingegaard ha ganado por aplastamiento, una vez más, y si no ha abierto más diferencias sobre un plantel de favoritos bastante notable, en el que se encontraba Evenepoel, ha sido porque no ha tenido más terreno.