No ha habido sorpresas en el mundial de Kigali. La extrema dureza de su recorrido ha limitado el número de posibles ganadores a tan solo uno, el esperado, Tadej Pogačar. Su desarrollo ha sido una imitación del mundial de Zürich. Lo que entonces pareció histórico, ahora sonaba a ya conocido, a película de desenlace predecible. Pogačar ha actuado como un estudiante que recicla un trabajo del curso pasado, a ver si cuela: ataque lejano a cien kilómetros (esta vez incluso un poco más lejos), colaboración desinteresada de un compañero de equipo (que no de nación) y tramo final larguísimo en solitario, esta vez desde más lejos y con algo más de ventaja, manteniendo la distancia sobre un pequeño grupo de corredores desperdigados. Ha colado, incluso ha obtenido la mejor nota posible.
lunes, 29 de septiembre de 2025
martes, 16 de septiembre de 2025
CICLISMO-FICCIÓN. ¿Y PARA 2026 QUÉ?
Como comentaba al final de la entrada anterior, el problema visto en la Vuelta de 2025 (la participación de Israel - Premier Tech) va a seguir en 2026, quizá incluso de peor manera. Seguramente el equipo quede a final de temporada entre los 18 primeros, aquellos que tienen la obligatoriedad de participar en la mayoría de las pruebas WT, dándose el caso de que no podría renunciar a participar en las cuatro carreras principales en territorio de España (Vuelta, Volta, Itzulia y San Sebastián). Esto supondría un grave problema, como es previsible. Tampoco es descartable que los sucesos vividos en la Vuelta se extiendan a otros territorios. Veamos pues diferentes escenarios posibles para 2026, juguemos al ciclismo-ficción:
lunes, 30 de septiembre de 2024
UN DOMINGO SOLEADO EN ZÜRICH
Después de una semana de diluvio constante, el domingo amaneció soleado en Suiza. Las carreras de ruta de los mundiales habían tenido un inicio trágico. La joven suiza Muriel Furrer había fallecido el viernes tras un accidente en la carrera júnior femenina del jueves. Se sumaba una tragedia más en una larga lista que parece no tener fin y que en los últimos años parece haber asumido la voluntad de batir algún siniestro récord. La joven cayó en una zona boscosa y deshabitada; nadie vio su accidente, la lluvia había ahuyentado al posible público; no pudo rastrearse su localización y al parecer solo tras acabar la carrera comenzó el operativo de búsqueda. La lluvia fuerte había complicado notablemente un descenso que, aparentemente, no parecía presentar grandes problemas. Fue un cúmulo de fatalidades y negligencias.
martes, 15 de agosto de 2023
GLASGOW SUPERA LAS EXPECTATIVAS Y SE CONVIERTE EN UN MUNDIAL MEMORABLE
Pasado ya un tiempo de reflexión, ha llegado el momento de admitir que el mundial de Glasgow fue todo un éxito, tanto por su ubicación en el calendario como por el diseño del circuito. Yo era bastante escéptico en un inicio, sobre todo dados los precedentes de otros años, pero no me cuesta admitir que me había equivocado. En las calles de Glasgow se vivió un mundial de gran intensidad, el mejor de los últimos años. El trazado del circuito urbano no fue tan peligroso como se temía y sí mucho más duro y selectivo de lo esperado. Las constantes curvas impidieron cualquier labor de caza y aumentaron los látigos, al mismo tiempo que los continuos repechos, aun siendo breves, acabaron convirtiendo el mundial en una carrera de eliminación, como sucede en los mejores mundiales. Los corredores más fuertes estuvieron en todo momento delante, en una carrera prácticamente en fila india, como una gran ciclocross.
jueves, 3 de agosto de 2023
ALGUNOS DATOS SOBRE LOS MUNDIALES
Varias listas de datos para entretenerse de cara al mundial del domingo:
1. Los corredores que han sido campeones del mundo, ordenados según la puntuación del blog (datos actualizados a día de hoy). Llama la anteción los pocos puntos de Ottenbros (ganador por sorpresa en 1969) y la presencia en la parte baja de Astarloa o Vainsteins. El caso de Monsere se tiene que matizar, claro está.
domingo, 25 de septiembre de 2022
TODO QUEDA EN CASA
El mundial de Wollongong se ha resuelto de una forma prematura y extraña, decepcionante a su manera. Ya se sabía quién iba a ser el ganador a falta de 70 kilómetros, cuando quedaban todavía cuatro vueltas, todo un mundo en cuestión de mundiales. Remco Evenepoel, uno de los favoritos indiscutibles, se ha colado en un corte bueno y luego simplemente se ha deshecho de una concurrencia claramente inferior, con toda una exhibición de rodar en un circuito que finalmente no ha sido tan duro como se preveía. Pero aparte de sus dotes de rodador, a su victoria han contribuido las demás selecciones con su falta de reflejos y su miedo a tomar la iniciativa en la persecución. En algún momento ha dado la impresión de que prevalecían oscuros intereses comerciales por encima de los propios de las selecciones. Y para rematar, durante la mayor parte de la carrera la realización de telivisión parecía estar en manos de un mono loco, entremezclando ráfagas de imágenes inconexas de una carrera ciclista en mitad de un documental de surferos, con playas, acantilados y ballenas.
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| "Esta prenda me suena". |
En el recorrido costero previo al Monte Keira se ha formado la escapada del día, bastante nutrida y sin muchas comparsas. El del Vaticano se ha dejado ver, también el de Malta, pero luego han sido aplastados por la dura realidad. Al mismo tiempo, saltaba la bomba informativa del día: Mathieu van der Poel se retiraba a los 30 kilómetros de carrera, después de haber pasado la noche en comisaría debido a un altercado con unas adolescentes en el hotel. Un incidente extraño que introduce unos puntos suspensivos adicionales en su ya de por sí errática carrera profesional. En la ascensión al Monte Keira, la selección francesa comenzó a forzar el ritmo con Romain Bardet y Pavel Sivakov. Se formó un corte tempranero, en el que figuraban Tadej Pogačar y Wout van Aert, mientras el resto de favoritos se quedaron tranquilamente en el pelotón trasero. El esloveno parecía nervioso, como si la carrera se estuviese jugando a falta de 220 kilómetros a meta. Parecía estar tirando por la borda sus expectativas de victoria ya desde el principio.

Un largo documental de national geographic.
Finalmente el grueso de ese primer pelotón fue cazado, marchándose por delante un grupo selecto con Ben O'Connor, Luke Plapp, Samuele Battistella, Pavel Sivakov y Pieter Serry. El belga no pasaba a los relevos, en un modus operandi muy lefeveriano, sin que por ello sus compañeros de escapada le recriminasen nada. Deberían haberlo hecho, porque estaba guardando unas fuerzas que luego serían decisivas. Este grupo de cinco dio alcance a la fuga numerosa de cabeza, en la que figuraban corredores como el checo Kukrle, el esloveno Primožič o el suizo Pellaud. Mientras tanto, por detrás eran las selecciones española y neerlandesa las que comandaban el pelotón. El empeño español en la persecución, que posteriormente se repetiría en modo de farsa, dejaba en evidencia que ninguno de los españoles había intentado colarse en una fuga inicial para la que parecían corredores muy idóneos.
Las vueltas se fueron sucediendo sin mucho interés. A las calles de urbanización, con sus toboganes, les continuaban imágenes de olas, acantilados, la Opera House, una ballena o lo que fuera necesario para distraer al espectador de aquello que le interesaba de verdad, seguir una carrera ciclista con un mínimo de continuidad. A falta de cuatro vueltas, los franceses decidieron tensar la carrera en el Mont Pleasant, la subida dura del circuito. Quentin Pacher se puso en cabeza y se fue formando sin aparente brusquedad una selección de una veintena de corredores, pasando todos ellos por delante de los morros de Julian Alaphilippe y Wout van Aert, como si recibiesen la bendición de ambos. Pogačar pasó mal colocado, sin darse cuenta de lo que se estaba cocinando con tranquilidad en la cabeza del grupo. Los franceses habían colado a Quentin Pacher, Romain Bardet y Florian Sénechal, que se unirían rápidamente a Sivakov. También habían cogido ese corte bueno Jai Hindley, Jan Tratnik, Pascal Eenkhoorn, Lorenzo Rota y Nicola Conci, Alexey Lutsenko, Ben Tulett y Jake Stewart, Mattias Skjelmose Jensen, Mauro Schmid y...Remco Evenepoel, acompañado de Quinten Hermans y Stan Dewulf. Remco Evenepoel ya había hecho su movimiento. Era la primera carta sobre la mesa que se sabía que echaría Bélgica. De forma inexplicable, el resto de selecciones dio por buena la presencia de algún representante. Era su manera particular de despedirse de la carrera.
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| Quentin Pacher enciende la mecha. |
Se produjo rápidamente la unión entre la fuga del día y ese corte decisivo. Florian Sénéchal contribuyó a aumentar el hueco con el pelotón, contra toda lógica (lógica de país, claro, no de equipo). De vez en cuando, Stan Dewulf le echaba una mano. Descolgado Sénéchal, Hermans y Serry tomaron la iniciativa, y más tarde el suizo Simon Pellaud, que se desfondó al parecer por Schmid, mientras por detrás tenían que ser España de nuevo y Alemania las que comandasen la persecución, ante la inoperancia del resto de selecciones. Francia daba por buena la presencia de Bardet y Sivakov, Gran Bretaña la de Tulett, Países Bajos la de Eenkhoorn, Italia la de Rota y Eslovenia la del desconocido Primožič y la de Jan Tratnik. Sin duda ciclistas que podían rivalizar todos ellos de tú a tú con Evenepoel. Ha sido un poco vergonzosa esa forma de desentenderse de la carrera, dejando que en poco tiempo la diferencia se marchase casi a los dos minutos. No se me ocurre otra forma de decirlo: han regalado la carrera.
Sin embargo, aun hubo un momento de duda, un momento en el que la situación podía haber basculado en sentido contrario. Por delante hubo un poco de indeterminación en la subida al Mont Pleasant cuando faltaban tres vueltas y por detrás un acelerón de Valentin Madouas, seguido por Marc Soler, Tadej Pogačar y Alberto Bettiol, dejó la diferencia en apenas un minuto. Sin embargo, al acabar la subida, un ataque de Lutsenko volvió a acelerar la carrera por delante a lo que se añadió el parón del pelotón. La diferencia se fue rápidamente a los dos minutos y las cosas parecían claras. Solo quedaba saber cuándo se movería Evenepoel.
Poco antes del paso por la penúltima vuelta, Evenepoel lanzó su ataque en el llano, siendo seguido por Lutsenko. Por detrás se formó un cuarteto de persecución, con Schmid, Rota, Skjelmose Jensen y Eenkhoorn. En la siguiente subida al Mont Pleasant, Evenepoel dejaría de rueda a Lutsenko, marchándose ya a por el triunfo. Quedaban vientincinco kilómetros a meta y el pelotón se encontraba a más de dos minutos, marchándose por momentos esa diferencia casi a los 2:50.
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| Pan comido. |
En fin, el mundial queda en casa de Quick Step. La táctica de Francia ha sido un tanto extraña, endureciendo la carrera para nadie y dejando un tanto desamparada su opción del sprint. De ser mal pensados, parecería que Alaphilippe tenía la intención de devolver viejos favores. Australia tampoco ha tirado en ningún momento para favorecer un sprint con Matthews y otras selecciones, como la eslovena, han preferido jugar la inexplicable carta de Tratnik antes que propiciar un reagrupamiento que diese esperanzas de nuevo a Pogačar. De todas formas, el esloveno ha parecido llegar con lo justo, sin meterse en el sprint, después de estar desde demasiado pronto en cabeza. La ausencia de pinganillos ha demostrado que algunos ciclistas sí habían interiorizado las lecciones previas mientras que otros han preferido jugar al mercenariado, a la vanderpoelada o a la valverdada. Los números de Evenepoel este año son estratosféricos, de eso no hay duda, pero que tampoco se olvide cómo se ha producido su victoria en este mundial. A falta de 70 para meta, algunos han pensado que no era todavía el momento, otros ni se han enterado de cuando Evenepoel se ha filtrado sin llamar mucho la atención en el grupo delantero. Evenepoel ha sido listo, ha aprovechado las debilidades ajenas y simplemente ha ido eliminando ciclistas, como lleva haciendo todo el año repitiendo el mismo esquema de ataque lejano "y que me siga quién pueda". Otros deberán aprender que a una carta grande hay que responder con otra grande, no con medianías; y cuando no se puede, al menos hay que poner al equipo a trabajar.
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| Todo queda en casa. |
lunes, 27 de septiembre de 2021
À BOUT DU SOUFFLE
Hay jornadas de ciclismo en las que las tácticas son innecesarias y la victoria llega tras un proceso largo e insistente de decantación. Son días en los que la finezza queda aparcada, siendo suplantada por la fuerza bruta. O por los vatios, si queremos decirlo de una forma más moderna. Cuando hablamos de Coppi, Merckx o Hinault no hablamos de Sun Tzu o de Clausewitz precisamente. En la mayor parte de las ocasiones no necesitaban planes elaborados: cuando se encontraban con fuerza, la única táctica válida era “que me siga quien pueda”. Ayer Alaphilippe se imbuyó del espíritu de Domancy y se marcó un Sallanches 80 ante el que ni belgas ni italianos pudieron hacer nada. Todos los planes quedaron desarbolados tras cuatro ataques, consiguiendo una resolución exitosa por simple insistencia y por agotamiento de los rivales. De esa forma, Alaphilippe pudo recrearse en una última vuelta en la que tuvo más tiempo y más tranquilidad, aun a pesar de los abucheos de parte del público.
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Si en Bélgica no tienen ya suficiente con un rey, desde Francia les ponen otro Luis XIV. |
Alaphilippe no partía como principal favorito. Desde su paternidad se había mantenido en un segundo plano, saltándose los Juegos y reapareciendo en Plouay, donde hincó la rodilla ante Cosnefroy. Van Aert y van der Poel acaparaban la atención, especialmente el primero. Venía de darse un paseo por la campiña inglesa y las desapacibles colinas escocesas, pero no es un fenómeno nuevo que el gran favorito acabe superado por la presión o por un rival más fuerte. Ya le sucedió a Vandenbroucke, favoritísimo en 1999, o a Mathieu van der Poel en el aguacero de Harrogate, veinte años después. En Lovaina los belgas jugaron para ganar, pero simplemente hubo alguien más fuerte: no es necesario acudir a justificaciones supersticiosas. ¿Van Aert no salió a por Alaphilippe? Simplemente no pudo. ¿Se excedió Evenepoel en su nuevo rol de gregario, para contentar a Merckx después de sus declaraciones? Quizá puso un exceso de celo en su trabajo, tirando sin mesura cuando ya no era necesario, debilitando a sus compañeros de equipo. Pero en realidad no le quedaba otra que controlar para evitar ataques. Por otro lado, podría decirse que Benoot y Teuns no tuvieron oportunidad de aportar nada, al jugarse todo de lejos debido al empeño de su joven compañero. Es lo que tiene Evenepoel: para él las carreras son simplemente un “que me siga quien pueda”.
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| El momento en que dijo basta. |
El recorrido se presentaba tan complicado de superar como de interpretar. La organización había rizado el rizo para crear un recorrido que pasara por Amberes, Malinas, Lovaina y Overijse, pudiéndose detener en múltiples lugares de interés, desde la imponente torre campanario de la catedral de Malinas al museo africano de Tervuren (¿el imperialista Tintin tendrá una sala?). Esta vez no se habían contentado simplemente con una aproximación inicial, como llevan haciendo de forma intermitente desde 2010. Se había llegado al extremo de encajar dos circuitos, el urbano de Lovaina, más suave, y el duro y largo en torno a Overijse, con reminiscencias a la Flecha Brabanzona. En las carreras previas daba la impresión de tratarse de un circuito asequible. Yo me aventuré incluso a apuntar el nombre de Ewan, como había hecho Freire. Pero a la hora de la verdad, el empeño de los ciclistas, en especial de uno (o de dos, si contamos a Evenepoel), hizo estallar todo por los aires.
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| Las bellezas del lugar (lo digo en serio) |
En los kilómetros iniciales se formó la habitual fuga exótica, formada por corredores de selecciones que buscan lucimiento y minutos de televisión: Hernández de Colombia, Burbano de Ecuador, Kochetkov de Rusia, Gamper de Austria, Townsend de Irlanda, Magnusson de Suecia, Nisu de Estonia y Sainbayar de Mongolia. Alcanzaron una diferencia máxima que rondó los seis minutos, algo menos de lo habitual en estos casos. El ecuatoriano, representante de una selección en la que extrañamente no figuraban ni Carapaz ni Narváez, fue el primero en descolgarse en el primer paso por la Moskesstraat. Rápidamente fue alcanzado y rebasado por el pelotón. De todos los integrantes de esta fuga condenada al fracaso, Nisu y Sainbayar dejaron una muy buena impresión.
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| De la tierra de Gengis Kan al estrellato. |
Por detrás, este primer paso por la Moskesstraat fue el momento en el que las selecciones decidieron mover piezas. Cosnefroy lanzó un duro ataque, secundado por Evenepoel y Cort Nielsen. Se formó de esta forma un trío muy peligroso cuando faltaban 178 kilómetros a meta. Por detrás se les unieron 12 ciclistas más: Démare, Declerq, Tratnik, Roglic, Ben Swift, Eenkhoorn, Asgreen, Erviti, Haas, Bissegger, Hoelgaard y McNulty. No se había colado ningún italiano, de forma que desde el pelotón tuvieron que desgastar a Ballerini y Trentin para dar caza a este grupo intermedio. Los italianos comenzaban así un mundial en el que corrieron en todo momento a contrapié. Pudieron solventar el problema al llegar de nuevo al circuito de Lovaina.
Una vez alcanzados los grupos intermedios y la fuga matutina, Bélgica lideró el pelotón en unas vueltas infernales en el circuito de Lovaina. Tim Declerq y Lampaert fueron calentando el ambiente, tomando cada curva a cuchillo, haciendo que del pelotón poco a poco se desgranasen corredores, entre ellos Ewan. Ya de nuevo en el circuito de Overijse, un nuevo grupo peligroso se formó. Once corredores, algunos ya reincidentes, se avanzaban al pelotón: Valentin Madouas, Evenepoel, Tratnik, Bagioli, van Baarle, Würtz Schmidt, García Cortina, Stannard, Politt, Tiller y Powless. Por fin la selección de Momparler lucía su nuevo maillot en cabeza, aunque por poco tiempo. Faltaban 90 kilómetros para la meta y ya empezaban a sonar algunos de los nombres más fuertes de la jornada. Cada una de las selecciones había colado a un corredor, de forma que podía marchar hacia adelante sin problemas. Evenepoel comandaba los relevos y abroncaba, con una indignación digna de Greta Thunberg, a sus compañeros de fuga. El grupo se diezmó al paso por el Mokestraat, reduciéndose a cinco corredores: Valentin Madouas, Remco Evenepoel, Neilson Powless, Andrea Bagioli y Dylan van Baarle. ¿Quién podía poner fin a esta tentativa?
En el quinteto delantero, Bagioli era a priori el más rápido, de modo que Italia se mantuvo expectante en el pelotón. Por su parte, Bélgica contaba con Remco, poco ducho en el sprint, pero que fácilmente podría meter un tren infernal que descolgase a sus rivales. Al menos podría intentarlo. Francia contaba con Madouas, que claramente no era la carta elegida por Voeckler. Los británicos lideraban la caza poniendo sobre la mesa lo poco que les quedaba. De esta forma, después de algunos titubeos, Bélgica y Francia se pusieron a tirar para acercarse a esa fuga, que sería el germen de la selección final.
El empeño de Bélgica acercó notablemente al grupo de favoritos a Evenepoel y demás, pero fue la aceleración sostenida de Alaphilippe en Bekestraat, última cota adoquinada, la que propició finalmente la selección. A la rueda del francés se soldaron van Aert y Stuyven, llegando más tarde Stybar, Mohoric, Sénechal y Colbrelli, y por último Pidcock, Nizzolo y van der Poel. Este último se había dejado ver solamente a la cola del grupo, cazando in extremis debido principalmente a su habitual mala colocación. Por detrás quedó un grupo todavía numeroso con Sagan y Pogacar, que se quedaron a poco de conectar. De hecho, fue de nuevo el ritmo de Evenepoel en el Veeweidestraat el que lo impidió. Al esloveno se le vio algún momento esporádico en cabeza, pero su nueva faceta humana le impidió destacar. Solo entró después de un esfuerzo individual el renacido Valgren Hundahl. De esta forma, se había conformado ya a falta de cincuenta kilómetros la selección de corredores que se iban a disputar la victoria.
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| Primer ataque: Bekestraat. Van Aert responde. |
Una vez Evenepoel se retiró de la cabeza completamente fundido, la carrera comenzó a descontrolarse. Hasta el momento, la joven promesa belga había mantenido a todos a raya, pero Bagioli no pudo igualar su tarea. La penúltima vuelta de Alaphilippe fue un festival de ataques: primero en Wijnpers, con lanzamiento de Madouas y lenta reacción de sus rivales (van Aert y van der Poel ya fueron incapaces de alcanzar la cabeza del grupo en lo que quedó de carrera), más tarde en el llano, secundado por Powless, y finalmente en la breve rampa de St.Antoniusberg, a falta de 17 kilómetros. Se vio al instante: ese era El Ataque. La aceleración de Alaphilippe en la cuesta más corta ya no obtuvo ningún tipo de respuesta: los italianos estaban desfondados, van Aert y van der Poel completamente muertos, camuflando su agotamiento en una supuesta vigilancia mutua. Solo Powless, van Baarle y Stuyven parecían con fuerzas para liderar algo parecido a una persecución. Un instante más tarde se les unió Valgren Hundahl, después de comprobar que la pasividad de sus acompañantes no le llevaría a cabeza.
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| Tercer ataque: Wijnpers. La respuesta tarda un poco más. |
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| Cuarto y definitivo ataque: St.Antoniusberg. Sin respuesta. |
Durante la última vuelta, el cuarteto trasero lo tuvo a tiro de piedra, pero en las cuestas Alaphilippe se destacaba. No había nada que hacer: Alaphilippe tenía la victoria en el bolsillo. La fatiga le impidió darse tanto al teatro final como sí hizo en Imola, aunque Voeckler bien habría vendido su alma al diablo por haber podido exhibir su galería de muecas en ocasiones tan importantes como las de su pupilo. Una nueva victoria para Alaphilippe, para el nuevo rey de la nación en la era Macron, resucitando el espíritu del recientemente fallecido Belmondo, muchas veces ridículo pero en contadas ocasiones excelso (y popular). Por detrás, van Baarle, Valgren Hundahl, Powless y Stuyven se disputaron los puestos del cajón en un sprint con la reserva: van Baarle se llevó el segundo puesto y Valgren Hundahl dejó alto el pabellón danés.
En fin, necesito un tiempo de reflexión para valorar este mundial en su justa medida. Fue una carrera muy entretenida, favorecida por un circuito que invitaba al ataque lejano. El circuito de Lovaina, ratonero y lleno de curvas en ángulo recto, parecía no disponer de la suficiente dureza como para romper a un pelotón, pero el circuito flandrien sí que permitió ver grandes momentos de ciclismo. La ambición de determinados corredores impidió ver una carrera más monótona y la distancia, como siempre sucede, puso el resto. Podrá hablarse de épica, de las batallas que ofrece casi a diario el ciclismo moderno, de las masas agolpadas en la ruta creando ese ambiente único de la patria del ciclismo, pero más allá de sentimentalismos asociados a la región en la que se desarrolló la prueba, el mundial ha tenido una resolución anticlimática debido al excesivo dominio de un solo corredor. Más que cebarse con los "fallos" de los rivales, simplemente cabe reconocer que ha habido un justo y casi único protagonista.
lunes, 28 de septiembre de 2020
MADURAR DE GOLPE
Una mañana, mientras desayunas, te das cuenta de que tus hijos se han hecho mayores, les ha cambiado la voz, les han salido granos o se han vuelto taciturnos y esquivos de pronto. Tú por tu cuenta te has hecho más viejo. Todo llega. Los hombres y mujeres que un día fueron tus alumnos encuentran trabajos o te saludan en la calle, empujando un carrito de bebé, cuando tú ya no sabes ni en qué sitio les diste clase. Incluso los quinquis dejan aparcadas las motos bien lejos de las salas de recreativos y se visten de traje para buscar un trabajo, para impresionar a sus futuros suegros o simplemente para dejar una vida de pastillas, alcohol y gasolina atrás. Es lo que se suele llamar crecer, madurar. Sin lugar a dudas, Alaphilippe vestido de arcoíris ha madurado.
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| Alaphilippe de arcoíris: un quinqui vestido de traje. |
Hasta el momento Alaphilippe se había convertido en el nuevo capricho del ciclismo francés y él se dejaba querer. La Sanremo parecía ser una victoria menor en comparación con sus días de jolgorio vestido de amarillo. Le habían puesto incluso mote de juguete, de yoyó, de niño del vecino invitado a jugar al jardín de casa: Juju. Y Alaphilippe se dejaba querer, consciente siempre de la cámara que le estaba enfocando como un buen periodista de telediario. Ante las cámaras, Alaphilippe no se guarda nada. Es consciente de la faceta de espectáculo que tiene el ciclismo y es entonces cuando da rienda suelta a ese pequeño histrión que se viste de conejo de Pascua o llora con la victoria: culebreos, carantoñas, expresiones para poner nervioso al rival o para exteriorizar una innata y casi infantil ansia de competición. En la dicotomía entre escoger el corazón del público francés o la victoria, Alaphilippe parecía haber hecho su apuesta. Más Poulidor y menos Anquetil, parecía ser la respuesta. Hasta ayer, día en el que prefirió tirar por el camino de en medio: simplemente más Hinault.
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| Hay que saber elegir |
Vayamos pues a la competición. El mundial de Imola tuvo un desarrollo bastante anónimo durante sus primeras vueltas. La consabida escapada de corredores exóticos se formó, de la que quedaron en cabeza el alemán Jonas Koch y el noruego Torstein Træen. También Arashiro, top-ten mundialista en 2010, que quedó en tierra de nadie sin rendirse (como buen japonés). Por detrás comandaban con tranquilidad el pelotón daneses, polacos y eslovenos, con una marcheta con la que fueron comiéndose kilómetros, vueltas y subidas. Como viene siendo habitual, se dejó que esta fuga fuese cogiendo minutos hasta que cayera de propio madura, sin excesivos esfuerzos ni desvelos para el pelotón. De esa manera se evitaban las fastidiosas fugas tácticas de ecuador de carrera, protagonizadas por tipos de clase media, como la que el año pasado dio la campanada contra todo pronóstico.
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| El habitual diente de sierra mundialístico |
El primer movimiento serio lo protagonizaron los franceses, con Nans Peters y Quentin Pacher acelerando la marcha a falta de 70 km y poniendo en aprietos a varios ciclistas, entre ellos Marc Soler. Alaphilippe había pasado desapercibido, casi de incógnito durante la última semana de Tour, pero los franceses parecían tener confianza ciega en su forma.
Poco antes de entrar en el antepenúltimo paso por meta, un brazo se ve levantado al final del grupo. Un brazo de manga verde: un esloveno. Se trata de Pogačar. ¿Ha pinchado? No lo parece, su bici aparenta estar en buenas condiciones, pero aún así va a cambiar de montura. Ya lo hizo varias veces en el Tour. El cambio se produce de hecho en el lugar más propicio, justo antes del paso por boxes y aprovechando la cercanía del coche esloveno (el segundo en la fila). Seguramente se trate de alguna tontería de marginal gains, pero incita a la conspiranoia. Principalmente porque poco después de cazar, el esloveno de las piernas de oro y los mechones salientes iba a atacar.
Así fue. En la penúltima subida a Gallisterna los eslovenos con Luca Mezgec toman momentáneamente el control y Pogačar lanza su ataque. Los belgas parecen no alterarse y nadie en el grupo sigue su ejemplo. El campeón del Tour se queda delante, con la soledad del número uno a cuestas. Nadie quiere acompañar al niño más fiero del colegio para que acabe robándote el almuerzo, en una escabechina con toda la pinta de la que se vio en la Planche de les Belles Filles. Cualquier otro lo hubiese dejado pasar, pero el esloveno siguió hacia adelante, en un sacrificio suicida que solo puede entenderse como un arreglo previo con su rival-amigo Roglič, que luego no dio buen resultado. ¿Endurecer la carrera para preparar un ataque en la última vuelta por parte de Roglič? ¿"Para ti la última vuelta, para mí la penúltima"? No hay mucha explicación: lo que está claro es que salió mal.
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| Sacrificar la reina |
De todas formas esa extraña jugada de sacrificio de reina que protagonizaron los eslovenos permitió ver de nuevo una versión humanizada del rodar de la Planche de les Belles Filles. Pogačar incluso sonreía, satisfecho de su fechoría, mientras los belgas por detrás, con Benoot, Wellens y Vliegen mantenían las cosas bajo control. La panzada de esfuerzo fue mayor justo en el trazo pianeggiante del circuito, en el que llegó a alcanzar unos 25'' de ventaja, si nos podemos fiar del gps italiano. Pero al llegar a la última subida a Mazzolano, esa diferencia se esfumó, siendo cazado por un Dumoulin que se había pasado gran parte del recorrido a cola. Guillaume Martin cerró pronto el hueco para el grupo de una treintena de elegidos que se mantenían con opciones.
Comenzó así el momento del nerviosismo. Primero Caruso y Carapaz se movieron, más tarde, a iniciativa de Mikel Landa, se formó un peligroso cuarteto con el alavés, Nibali, Urán y el coco, Wout van Aert. La presencia del belga incitó a parar. Nadie quiere llevar a cuestas al que te va a pegar el navajazo una vez pasada la esquina. Jan Polanc y Guillaume Martin también se movieron para sus respectivos líderes en el tramo que separaba Mazzolano de Gallisterna, antes del reagrupamiento previo al momento decisivo. Así lo iba a ser: la dureza del propio mundial dejó delante a siete ciclistas en la última subida, Alaphilippe, Fuglsang, Kwiatkowski, Hirschi, Roglič, van Aert y Nibali, grupo del cual el capitán de la nazionale se quedó pronto.
En una subida tan explosiva no hay tiempo para contemporizar. Alaphilippe lanza a falta de 17 kilómetros su estacazo, como algunos habían previsto. Un ataque como el de la pasada Milán - Sanremo, igual de explosivo, aunque en una rampa más exigente y en una subida más corta. Por detrás Kwiatowski es incapaz de seguirle y Wout van Aert, el tercero en la fila, evidencia con una inclinación de cabeza su derrota antes de tiempo. No ha tenido las piernas para seguir en este caso el ataque lanzado en el momento justo, como sí pudo hacer en el Poggio. ¿Un exceso de objetivos recientes, entre los que se contaban ganar etapas, labores de gregario y un mundial contra el crono? ¿Un fallo de anticipación, por no haberse adelantato al ataque previsto por Alaphilippe? ¿O simplemente lo que nos pasó a muchos, una minusvaloración del auténtico estado de forma del francés, vistos sus ataques voecklerianos de última semana de Tour? Lo cierto es que en esa inclinación de cabeza estaba contenida la aceptación de la derrota, el reconocimiento al más fuerte y en definitiva, la resolución de la carrera.
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| También Alaphilippe es un maestro del "kairós" o momento oportuno |
Fuglsang intenta salir a su rueda, pero no puede: Alaphilippe va desbocado. Por una vez no mira atrás y los gestos con los codos y la mandíbula no parecen hechos para las cámaras, sino simplemente para ganar. Una vez se ha quedado solo delante no tiene nadie a quien "vacilar" ni con quien jugar, tiene que lanzarse a por todas. Así lo hizo. Por detrás se vio lo que ya todo el mundo presuponía: miradas, especulaciones, relevos dados a medio gas y suspicacia por llevar al gigantón belga a rueda. Los relevos de van Aert eran claramente los más decididos, pero eran arreones seguidos de súbitos parones. Hirschi y Roglič fueron los que más zorrearon a cola, mientras que Fuglsang daba relevos dignos de la Amstel Gold Race 2019. Precisamente a van Aert le faltó la inconsciencia de van der Poel en esa carrera para ponerse a tirar como caballo desbocado.
En un terreno de crestas al filo del precipicio, de colinas peladas con cárcavas marcadas dignas de pintura de Giotto o Masaccio, Alaphilippe fue manteniendo la distancia, pidiendo con nerviosismo referencias a los motoristas. Parecía haber envejecido veinte años. Por detrás todo era descoordinación y recelos. Al entrar al circuito lo tenía hecho. Alaphilippe recibió el ánimo de los motoristas de la tele, unos fans más, abducidos por el jujuísmo desde el julio pasado. Alaphilippe por fin se proclamaba campeón del mundo.
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| En este caso se permite exagerar |
Por detrás, en la disputa de las medallas, no hubo color: van Aert los sacó de rueda a todos y Hirschi hizo valer su calidad y su ahorro de fuerzas para batir a Kwiatkowski por la mínima. Fuglsang entró quinto y Roglič cerró el grupo, demostrando que la táctica eslovena, primando la "amistad" al pragmatismo, había sido por completo errónea. Maquiavelo les debería dar una colleja.
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| van Aert, papá Alaphilippe y "Otto von" Hirschi, artesano del calzado de la Berna de 1490. |
Así nace un nuevo Alaphilippe, uno que recupera su senda de grandes triunfos que iniciara en la Milán - Sanremo del año pasado. A pocos ciclistas les va a sentar tan bien esa prenda con el paso de los años, un maillot que casa muy bien con los sótanos bien repletos de trofeos. Quizá veamos un Alaphilippe más relajado, más comedido, menos pendiente de las cámaras al haber conseguido la consagración absoluta. O quizá justo lo contrario: un Alaphilippe pendiente de "pasear el maillot" o de cambiarlo en julio por el amarillo. Las lágrimas y la emoción en meta eran las propias de alguien que de golpe ha madurado. O al menos eso espero.
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| Pues eso, grow up. |
sábado, 26 de septiembre de 2020
LOS CICLISTAS CON MÁS MUNDIALES ACABADOS DE TODOS LOS TIEMPOS
Mundiales acabados | Abandonos | ||||
| Raymond POULIDOR | FRA | 17 | Sachsenring - Hohenstein - Ernstthal 1960 (5º), Bern 1961 (3º), Salò 1962 (25º), Ronse 1963 (5º), Sallanches 1964 (3º), Nürburgring - Adenau 1966 (3º), Heerlen 1967 (24º), Imola 1968 (7º), Zolder 1969 (56º), Leicester 1970 (37º), Mendrisio 1971 (45º), Gap 1972 (33º), Barcelona 1973 (35º), Montréal 1974 (2º), Yvoir 1975 (17º), Ostuni 1976 (24º), San Cristóbal 1977 (32º) | 1 | Lasarte 1965 |
| Joop ZOETEMELK | NED | 16 | Leicester 1970 (52º), Mendrisio 1971 (21º), Gap 1972 (5º), Barcelona 1973 (5º), Yvoir 1975 (5º), Ostuni 1976 (4º), San Cristóbal 1977 (26º), Nürburgring - Adenau 1978 (6º), Valkenburg 1979 (16º), Praga 1981 (21º), Goodwood 1982 (4º), Altenrhein 1983 (38º), Barcelona 1984 (10º), Giavera del Montello 1985 (1º), Colorado Springs 1986 (52º), Villach 1987 (51º) | 1 | Sallanches 1980 |
| Sean KELLY | IRL | 13 | San Cristóbal 1977 (16º), Valkenburg 1979 (9º), Praga 1981 (42º), Goodwood 1982 (3º), Altenrhein 1983 (8º), Giavera del Montello 1985 (35º), Colorado Springs 1986 (5º), Villach 1987 (5º), Ronse 1988 (25º), Chambéry 1989 (3º), Utsunomiya 1990 (5º), Benidorm 1992 (63º), Oslo 1993 (49º) | 4 | Nürburgring - Adenau 1978, Sallanches 1980, Barcelona 1984, Stuttgart 1991 |
| Hans JUNKERMANN | BDR | 13 | Frascati 1955 (16º), Waregem 1957 (31º), Reims 1958 (7º), Zandvoort 1959 (12º), Sachsenring - Hohenstein - Ernstthal 1960 (6º), Bern 1961 (11º), Salò 1962 (17º), Ronse 1963 (22º), Sallanches 1964 (15º), Lasarte 1965 (21º), Heerlen 1967 (25º), Zolder 1969 (29º), Mendrisio 1971 (38º) | 4 | Ballerup 1956, Nürburgring - Adenau 1966, Imola 1968, Gap 1972 |
| Óscar FREIRE | ESP | 13 | Valkenburg 1998 (17º), Verona 1999 (1º), Plouay 2000 (3º), Lisboa 2001 (1º), Zolder 2002 (156º), Hamilton 2003 (9º), Verona 2004 (1º), Stuttgart 2007 (14º), Varese 2008 (39º), Mendrisio 2009 (15º), Geelong 2010 (6º), Rudersdal 2011 (9º), Valkenburg 2012 (10º) | 0 | |
| Greg VAN AVERMAET | BEL | 13 | Stuttgart 2007 (63º), Varese 2008 (17º), Mendrisio 2009 (44º), Geelong 2010 (5º), Rudersdal 2011 (175º), Valkenburg 2012 (25º), Firenze 2013 (23º), Ponferrada 2014 (5º), Richmond 2015 (23º), Doha 2016 (10º), Bergen 2017 (6º), Innsbruck 2018 (50º), Harrogate 2019 (8º) | 0 | |
| Gorazd STANGELJ | SLO | 13 | Valkenburg 1998 (28º), Verona 1999 (45º), Plouay 2000 (13º), Lisboa 2001 (60º), Zolder 2002 (81º), Hamilton 2003 (35º), Madrid 2005 (20º), Salzburg 2006 (32º), Stuttgart 2007 (60º), Varese 2008 (18º), Mendrisio 2009 (48º), Geelong 2010 (44º), Rudersdal 2011 (45º) | 0 | |
| Philippe GILBERT | BEL | 12 | Madrid 2005 (77º), Salzburg 2006 (92º), Stuttgart 2007 (8º), Varese 2008 (15º), Mendrisio 2009 (6º), Geelong 2010 (18º), Rudersdal 2011 (17º), Valkenburg 2012 (1º), Firenze 2013 (9º), Ponferrada 2014 (7º), Richmond 2015 (10º), Bergen 2017 (17º) | 3 | Hamilton 2003, Verona 2004, Harrogate 2019 |
| Jacques ANQUETIL | FRA | 12 | Solingen 1954 (5º), Frascati 1955 (6º), Waregem 1957 (6º), Zandvoort 1959 (9º), Sachsenring - Hohenstein- Ernstthal 1960 (9º), Berna 1961 (13º), Salò 1962 (15º), Ronse 1963 (14º), Sallanches 1964 (7º), Nürburgring- Adenau1966 (2º), Imola 1968 (11º), Zolder 1969 (40º) | 2 | Reims 1958, Lasarte 1965 |
| Eddy MERCKX | BEL | 12 | Lasarte 1965 (29º), Nürburgring - Adenau 1966 (12º), Heerlen 1967 (1º), Imola 1968 (8º), Leicester 1970 (29º), Mendrisio 1971 (1º), Gap 1972 (4º), Barcelona 1973 (4º), Montréal 1974 (1º), Yvoir 1975 (8º), Ostuni 1976 (5º), San Cristóbal 1977 (33º) | 1 | Zolder 1969 |
| Alejandro VALVERDE | ESP | 12 | Hamilton 2003 (2º), Verona 2004 (6º), Madrid 2005º (2º), Salzburg 2006 (3º), Stuttgart 2007 (57º), Varese 2008 (37º), Mendrisio 2009 (9º), Valkenburg 2012 (3º), Firenze 2013 (3º), Ponferrada 2014 (3º), Richmond 2015 (5º), Innsbruck 2018 (1º) | 1 | Harrogate 2019 |
| Claude CRIQUIELION | BEL | 12 | Valkenburg 1979 (22º), Praga 1981 (49º), Goodwood 1982 (41º), Altenrhein 1983 (5º), Barcelona 1984 (1º), Giavera del Montello 1985 (12º), Colorado Springs 1986 (15º), Villach 1987 (10º), Ronse 1988 (11º), Chambéry 1989 (10º), Utsunomiya 1990 (10º), Stuttgart 1991 (49º) | 1 | Sallanches 1980 |
| Karsten KROON | NED | 12 | Plouay 2000 (85º), Lisboa 2001 (83º), Zolder 2002 (149º), Hamilton 2003 (88º), Verona 2004 (20º), Madrid 2005 (52º), Salzburgo 2006 (16º), Stuttgart 2007 (56º), Varese 2008 (43º), Mendrisio 2009 (20º), Geelong 2010 (47º), Valkenburg 2012 (55º) | 0 | |
| Mauro GIANETTI | SUI | 11 | Ronse 1988 (5º), Chambéry 1989 (33º), Stuttgart 1991 (40º), Duitama 1995 (4º), Lugano 1996 (2º), Donostia/San Sebastián 1997 (12º), Valkenburg 1998 (35º), Verona 1999 (27º), Plouay 2000 (21º), Lisboa 2001 (50º), Zolder 2002 (67º) | 3 | Utsunomiya 1990, Oslo 1993, Agrigento 1994 |
| Michael BOOGERD | NED | 11 | Donostia/San Sebastián 1997 (50º), Valkenburg 1998 (6º), Verona 1999 (14º), Plouay 2000 (11º), Lisboa 2001 (43º), Zolder 2002 (109º), Hamilton 2003 (5º), Verona 2004 (7º), Madrid 2005 (18º), Salzburgo 2006 (28º), Stuttgart 2007 (12º) | 3 | Agrigento 1994, Duitama 1995, Lugano 1996 |
| Rolf SØRENSEN | DEN | 11 | Colorado Springs 1986 (27º), Villach 1987 (8º), Ronse 1988 (17º), Chambéry 1989 (9º), Benidorm 1992 (18º), Oslo 1993 (35º), Agrigento 1994 (6º), Duitama 1995 (9º), Valkenburg 1998 (50º), Verona 1999 (13º), Plouay 2000 (63º), | 3 | Utsunomiya 1990, Stuttgart 1991, Lisboa 2001 |
| Beat ZBERG | SUI | 11 | Benidorm 1992 (44º), Oslo 1993 (59º), Lugano 1996 (36º), Valkenburg 1998 (33º), Verona 1999 (16º), Plouay 2000 (27º), Lisboa 2001 (10º), Zolder 2002 (75º), Hamilton 2003 (21º), Salzburg 2006 (97º), Stuttgart 2007 (17º) | 2 | Agrigento 1994, Donostia/San Sebastián 1997 |
| Marino LEJARRETA | ESP | 11 | Praga 1981 (15º), Goodwood 1982 (5º), Altenrhein 1983 (25º), Barcelona 1984 (13º), Giavera del Montello 1985 (57º), Colorado Springs 1986 (56º), Villach 1987 (38º), Ronse 1988 (74º), Chambéry 1989 (11º), Utsunomiya 1990 (21º), Stuttgart 1991 (49º) | 1 | Sallanches 1980 |
| Robert MILLAR | GBR | 11 | Sallanches 1980 (11º), Praga 1981 (14º), Altenrhein 1983 (37º), Barcelona 1984 (6º), Giavera del Montello 1985 (10º), Villach 1987 (52º), Ronse 1988 (48º), Chambéry 1989 (30º), Utsunomiya 1990 (36º), Stuttgart 1991 (48º), Agrigento 1994 (51º) | 1 | Oslo 1993 |
| Francesco MOSER | ITA | 10 | Montréal 1974 (7º), Yvoir 1975 (11º), Ostuni 1976 (2º), San Cristóbal 1977 (1º), Nürburgring - Adenau 1978 (2º), Praga 1981 (6º), Goodwood 1982 (26º), Giavera del Montello 1985 (54º), Colorado Springs 1986 (66º), Villach 1987 (66º) | 4 | Valkenburg 1979, Sallanches 1980, Altenrhein 1983, Barcelona 1984 |
| Dmitri KONYSHEV | URS / RUS | 10 | Chambéry 1989 (2º), Utsunomiya 1990 (30º), Benidorm 1992 (3º), Oslo 1993 (50º), Agrigento 1994 (5º), Duitama 1995 (7º), Verona 1999 (9º), Zolder 2002 (19º), Hamilton 2003 (14º), Verona 2004 (25º) | 4 | Lugano 1996, Donostia/San Sebastián 1997, Plouay 2000, Lisboa 2001 |
| Rik VAN LOOY | BEL | 10 | Ballerup 1956 (2º), Waregem 1957 (4º), Zandvoort 1959 (38º), Sachsenring - Hohenstein - Ernstthal 1960 (1º), Bern 1961 (1º), Salò 1962 (30º), Ronse 1963 (2º), Sallanches 1964 (32º), Imola 1968 (15º), Zolder 1969 (24º) | 3 | Solingen 1954, Reims 1958, Lasarte 1965 |
| Jørgen MARCUSSEN | DEN | 10 | Ostuni 1976 (17º), San Cristóbal 1977 (27º), Nürburgring - Adenau 1978 (3º), Valkenburg 1979 (39º), Sallanches 1980 (8º), Goodwood 1982 (13º), Altenrhein 1983 (34º), Giavera del Montello 1985 (23º), Colorado Springs 1986 (38º), Villach 1987 (39º) | 3 | Praga 1981, Barcelona 1984, Ronse 1988 |
| Gianni BUGNO | ITA | 10 | Colorado Springs 1986 (81º), Villach 1987 (62º), Ronse 1988 (52º), Chambéry 1989 (8º), Utsunomiya 1990 (3º), Stuttgart 1991 (1º), Benidorm 1992 (1º), Lugano 1996 (12º), Donostia/San Sebastián 1997 (56º), Valkenburg 1998 (51º) | 2 | Oslo 1993, Duitama 1995 |
| Giuseppe SARONNI | ITA | 10 | San Cristóbal 1977 (9º), Nürburgring - Adenau 1978 (4º), Valkenburg 1979 (8º), Praga 1981 (2º), Goodwood 1982 (1º), Altenrhein 1983 (17º), Giavera del Montello 1985 (24º), Colorado Springs 1986 (3º), Villach 1987 (48º), Ronse 1988 (59º) | 1 | Sallanches 80 |
| Felice GIMONDI | ITA | 10 | Nürburgring - Adenau 1966 (11º), Heerlen 1967 (29º), Imola 1968 (6º), Leicester 1970 (3º), Mendrisio 1971 (2º), Gap 1972 (10º), Barcelona 1973 (1º), Yvoir 1975 (16º), Ostuni 1976 (7º), San Cristóbal 1977 (11º) | 1 | Montréal 1974 |
| Tom BOONEN | BEL | 10 | Zolder 2002 (38º), Hamilton 2003 (17º), Madrid 2005 (1º), Salzburgo 2006 (9º), Varese 2008 (38º), Mendrisio 2009 (38º), Valkenburg 2012 (12º), Ponferrada 2014 (49º), Richmond 2015 (35º), Doha 2016 (3º) | 1 | Verona 2004 |
| Sylvain CHAVANEL | FRA | 10 | Hamilton 2003 (84º), Madrid 2005 (67º), Salzburgo 2006 (45º), Stuttgart 2007 (67º), Varese 2008 (53º), Mendrisio 2009 (29º), Geelong 2010 (63º), Rudersdal 2011 (70º), Valkenburg 2012 (57º), Ponferrada 2014 (77º) | 1 | Lisboa 2001 |
| Fabian WEGMANN | GER | 10 | Hamilton 2003 (87º), Verona 2004 (33º), Madrid 2005 (97º), Salzburg 2006 (54º), Stuttgart 2007 (9º), Varese 2008 (7º), Mendrisio 2009 (11º), Geelong 2010 (14º), Valkenburg 2012 (27º), Firenze 2013 (55º | 0 |
| Ediciones | Número de corredores por gran selección |
| 1928 - 1934 | 3 |
| 1935 - 1939 / 1946 - 1947 | 4 |
| 1948 - 1952 | 6 |
| 1953 - 1968 | 8 |
| 1969 - 1976 | 10 |
| 1977 - 2004 | 12 |
| 2005 ... | 9 |
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| Sean Kelly y Claude Criquielion |
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| Raymond Poulidor (2º) y Eddy Merckx (1º) en Montréal 1974. Mariano Martinez en el tercer puesto. |
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| Joop Zoetemelk vence en Giavera del Montello 1985. |
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| Greg Van Avermaet en Harrogate 2019. |
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| Gorazd Stangelj (Mendrisio 2009) |


























