La quinta Lombardía de la era Pogačar se desarrolló sin sobresaltos, según las pautas marcadas. Tan solo un movimiento temprano, a cargo de Quinn Simmons, puso algo de emoción a la prueba, caracterizada, a partes iguales, por la belleza del paisaje y el carácter predecible de la competición. En el plano histórico, Pogačar supera a Binda y alcanza a Coppi con sus cinco Lombardías, consecutivas en su caso. Consigue igualmente su décima clásica - monumento, su tercera de este año, además de su segundo doblete consecutivo de mundial y Lombardía. La frialdad de la enumeración estadística, que podría inducir al tedio, contrasta con unas cunetas cada vez más llenas público, sobre todo en ciertos puntos de la prueba.
domingo, 12 de octubre de 2025
domingo, 13 de octubre de 2024
POGAČAR, UNA VEZ MÁS (Y VAN CUATRO)
La temporada ha finalizado como empezó, con una exhibición de Pogačar en Italia. Ha ganado su cuarto Giro de Lombardía consecutivo, la carrera que mejor se adapta a su forma de correr y a su estado de forma perenne. Ya no es esta una prueba con la que algunos corredores en el pasado pretendían salvar sus temporadas. De hecho, gracias a Pogačar, vuelve a ser la carrera en la que se expresan los grandes campeones, dado su recorrido variado, largo y duro. Pogačar se ha convertido en el azote de su generación, al igual que el hambre, los diluvios o las largas nevadas asolaban a las sociedades antiguas. No sabría muy bien decir si Pogačar es un ángel salvador o destructor. Ante sus exhibiciones, casi diarias, solo cabe dejar en suspenso la razón. A ambos lados de su paso se abren una legión de fans, casi enamorados de su estela, y otra más reducida de ruidosos haters.
domingo, 8 de octubre de 2023
COMO DE COSTUMBRE, POGAČAR
Tadej Pogačar ha ganado el Giro de Lombardía por tercera vez consecutiva, cumpliendo con casi todos los pronósticos. No surprises, como cantaba Radiohead. Esta vez no ha sido una victoria por aplastamiento, sino algo más sufrida. Si se analizan con detalle, tampoco sus dos victorias previas en Lombardía habían sido exhibiciones individuales, pero en esta ocasión ha sido una victoria perfecta en su imperfección. La fuerza ha jugado su lógico papel en la victoria, pero a la hora de la verdad Pogačar no ha logrado distanciar a sus rivales en los momentos más duros, sino que lo ha hecho arriesgando en una bajada complicada, que llevaba muy estudiada y que ya conocía de 2021. Una vez por delante, el marcaje entre sus rivales ha hecho el resto. Podría decirse que su apuesta continua por el ciclismo ofensivo es la que le ha comportado el éxito, no siendo el más fuerte hoy, pues otros corredores, como Vlasov, parecían en mejor forma en las subidas. Incluso ha aflorado por un momento su reverso más humano. Todo ello convierte a esta victoria en la más bella de las tres que ha conseguido, porque el aficionado al ciclismo acaba siempre valorando más la victoria sufrida que la conseguida sin esfuerzo, debido a una deformada percepción de lo estético, condicionada por el masoquismo.
domingo, 9 de octubre de 2022
DE MARZO A OCTUBRE
Con las hojas caídas de Lombardía baja el telón de una temporada más, al menos en lo que se refiere a las grandes carreras. Esta vez no ha habido oscuridad, ni cortinas de lluvia, ni coches con las luces encendidas; el benévolo clima continúa, devorando meses en favor de un verano eterno. Lo que sí que ha habido es un mismo ganador, Tadej Pogačar, uno que levanta la persiana en marzo y la baja en octubre, como los ciclistas clásicos. Quizá no ha sido esta su mejor temporada, habiendo encontrado rivales generacionales que han hecho que aflore su faceta más frágil y humana. Pero desde la derrota del Tour, ha sabido tomar distancia para volver a la victoria, en una progresión ascendente hasta Lombardia, con tan solo un bache en Wollongong.
| Quinto triunfo de los que cuentan. |
La carrera comenzó con un paseíllo en honor a Valverde y Nibali, para adquirir a partir de ese momento un tono monócromo. Bicromo, si se prefiere: blanco y negro, el del color del maillot de UAE. Pogačar estuvo en todo momento arropado por su equipo, que presentaba una alineación incluso mejor que la del pasado Tour. Después de su sprintaco en la Tre valli varesine, le valía incluso mantener la carrera controlada para llegar en un grupo grande. Covi realizó el primer tramo de la prueba, Almeida marcó un fuerte ritmo en la ascensión a la Madonna del Ghisallo y finalmente Formolo dinamitó la carrera en el paso por Civiglio. Jumbo en algún momento intentó rivalizar con UAE por tomar el mando de la carrera, con Harper y Oomen, pero a la hora de la verdad Vingegaard se encontró bastante solo y no tuvo fuerzas para seguir a los mejores.
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| UAE más dominador que en el Tour. |
De esta forma, el Ghisallo se ascendió a bloque, sin ataques; a continuación nadie se movió en la bajada y el llano hasta Como. En el primer ascenso a San Fermo della Battaglia tampoco hubo movimientos. Fue en Civiglio, subida más larga y explosiva, en la que se jugó la carrera. De hecho, la carrera explotó de golpe, como si el sube y baja constante y el vértigo producido por la sinuosidad y estrechez constante de la ruta, hubiesen provocado el colapso de gran parte del pelotón. Davide Formolo aceleró la marcha a falta de 18 kilómetros, exhibiendo toda su panoplia de tics, y los corredores comenzaron a abrirse por detrás. Una vez Formolo se hubo retirado de cabeza, tan solo quedaron por delante Tadej Pogačar, Enric Mas y Mikel Landa. Vingegaard intentó conectar, pero sin éxito. Así pues, en un pispás se había formado el terceto que se iba a jugar la victoria. Como suele pasar en Lombardía, la selección se hizo rápido, de forma súbita, quedando tan solo los más fuertes delante, sin ningún gregario con el que poder camuflar las flaquezas individuales.
Pogačar continuó la aceleración de su gregario, quedando tan solo Mas a su rueda. Pero Mas parecía no querer pasar al relevo. Por detrás marchaba Valverde, todavía con posibilidad de conectar, y Mas parecía por tanto recurrir a su táctica bien aprendida de coger la rueda y esperar. Ello provocó la entrada de Landa, que se mantenía a unos metros. Landa realizó una carrera sorprendente, demostrando que había llegado a la chita callando a la cita otoñal, ocultando su auténtico estado de forma. Cuando Pogačar y Mas se miraban, Landa conectaba, y volvía a ceder cuando la carrera se tensaba. La subida a Civiglio se hizo a fuego, con las piernas más frescas debido a la supresión de la subida a Sormano. Mas lo probó, en su nueva faceta ofensiva, pero esta vez no iba a poder dejar a Pogačar. Por detrás, a la desesperada, Bardet e Higuita trataban de conectar, mientras Vingegaard iba perdiendo fuelle, siendo absorbido por el grupo de Valverde, Adam Yates, Molard y Mollema.
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| Aceleración en Civiglio. Mas y Landa aguantan. Vingegaard cede. |
El
estrecho paso entre casas marcaba el inicio del descenso.
Landa primero y más tarde Pogačar forzaron en el descenso, pero Mas
demostró haberse recuperado de su miedo a las bajadas. No se sabe qué psicólogo o chamán habrá conseguido alejar sus temores, pero habrá que darle un aplauso. No hay
escenario mejor para lograrlo que el recorrido enrevesado, plagado de
trampas, de Lombardía, en el que los ciclistas parecen correr con
anteojeras que les evitan ver los precipicios y muros que se abren a ambos lados. Las carreteras estrechas y sinuosas que ascienden a estas colinas tan urbanizadas se asoman al lago de Como como si fuese el mar.
Llegados al llano, a la ciudad con sus bloques y sus barrancos canalizados, Pogačar, Mas y Landa se relevaron con total acuerdo. La posibilidad de que llegase el grupo de Valverde desde atrás era muy remota. De hecho, del grupo trasero se destacaron Carlos Rodríguez e Higuita. Landa parecía bastante empeñado en aumentar la ventaja, queriendo amarrar un podio con el que nadie parecía haber contado. También Pogačar, que no se escondió en este tramo llano. En la segunda ascensión a San Fermo, Mas lanzó dos ataques, que sirvieron para descolgar a Landa, pero no a Pogačar, que incluso se permitió el lujo de acelerar en la propia cima.
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| El trío delantero entrando en San Fermo della Battaglia. |
El sprint tuvo más historia de lo que se podría haber esperado. Mas y Pogačar estuvieron un tiempo de tú a tú, codo con codo, hasta que Pogačar se sentó, cambió y abrió un hueco que le permitió finalmente ganar por más de una bicicleta de diferencia. Landa conseguía la tercera plaza, Higuita la cuarta y Rodríguez la quinta. Valverde ganaría el sprint de su grupo.
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| Pareció por menos de lo que fue en realidad. |
De esta forma, Pogačar salva una temporada en la que, a pesar de sus dieciséis triunfos, faltaba una victoria de primer nivel. Sigue siendo un regalo para el espectador un corredor así, atacante, a veces en exceso impulsivo, completo, con su punto arrogante en carrera pero amigable fuera de ella, y poderoso en el sprint. Si bien el año pasado ganó mediante un ataque lejano y contó con la complicidad de Valverde y Alaphilippe, que se anularon mutuamente en el grupo perseguidor e impidieron con su presencia y su racanería que se produjera la caza, esta vez Pogačar ha tenido que ganar mostrando el máximo de su potencial ante un ciclista que le ha puesto las cosas muy complicadas en el final de año. Mas, de hecho, ha mostrado su mejor versión como ciclista en este final de temporada, a años luz de actitudes previas en el equipo telefónico.
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| Landa siempre tercero en Italia. |
domingo, 10 de octubre de 2021
NÚMEROS DE OTRA ÉPOCA
Resulta cuanto menos curioso que el mejor ciclista del momento suscite mucho menos bombo mediático que otros corredores de características más o menos similares, pero con palmarés inferior. Los focos siempre parecen apuntar hacia otro lado, cuando el de los registros auténticamente históricos es él: el segundo esloveno, Tadej Pogacar. Se presentaba a la última gran prueba del calendario (con permiso de la París - Tours que se disputa hoy) un poco bajo el radar. Aunque en el mundillo se hablase de que su objetivo era el Giro de Lombardía, otros eran los que acaparaban las portadas. Sus resultados en esta tercera parte de la temporada habían sido buenos sin ser espectaculares, como si algo de la magia se hubiese esfumado después del parón veraniego. Pero ahí ha estado: en el momento y en el lugar preciso, en una de las carreras que cuentan, llevándose un segundo monumento que suma a sus dos Tours de Francia. Números de otra época.
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| Pogastar is back. |
En las semiclásicas italianas, muy concentradas en el tiempo y en algunos casos infravaloradas, otros habían sido los protagonistas, aunque la presencia de Pogacar había ido aumentando poco a poco. Remco Evenepoel se marcó una magistral cabalgada solitaria en la Coppa Bernocchi, bajo un aguacero pero ante una concurrencia principalmente local: Alessandro Covi, Antonio Puppio y Fausto Masnada fueron sus principales perseguidores. Por su parte, Roglic había dejado su marca en San Luca de Bolonia y en Superga en Turín. En ese tipo de finales, el ex-saltador controla los ritmos a la perfección y juega incluso con sus rivales, mostrando una aplastante superioridad. En el Giro dell'Emilia supo aprovechar una arrancada desde atrás de Evenepoel para rebasar a placer a Almeida; en la Milán - Turín jugó como quiso con Adam Yates, Almeida y Pogacar, hasta alcanzar su distancia. Su estado de forma le convertía en el gran favorito de cara al Giro de Lombardía. Los Tre Valli Varesine parecía la clásica idónea para Pogacar, pero un pinchazo lo dejó fuera de juego, teniendo que proteger en el grupo trasero las opciones de Davide Formolo, su compañero escapado. No les salió bien a los de UAE, a pesar de la labor de Hirschi y Pogacar: en el sprint final entre Alessandro De Marchi y Davide Formolo, dos corredores poco veloces, la victoria fue para el del Israel.
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| Buen montaje de @sporza_koers |
Se llegaba así al Giro de Lombardía con una participación de lujo y varios ciclistas con el objetivo claro de ganar, cosa que no siempre sucede (recuérdese el año de Zaugg). Durante muchos años, los grandes corredores ignoraron estas carreras de final de temporada, o se desentendían de la carrera aun estando en la salida, pero esto no parece ser el caso actual. La carrera volvía además a Bérgamo, la ciudad de las dos alturas, después de los triunfos de Daniel Martin en 2014 y Esteban Chaves en 2016.
El desarrollo de la carrera fue francamente anodino en gran parte de la prueba. Se formó pronto una escapada, nada más salir de Como en dirección al Ghisallo, formada por diez corredores: Andrea Garosio, Mattia Bais, Jan Bakelants, Domen Novak, Tim Wellens, Victor Campenaerts, Christopher Hamilton, Thomas Champion, Davide Orrico y Amanuel Gebreigzhabier. Welles, después de sus recientes declaraciones en las que se mostraba sorprendido ante la velocidad actual del pelotón, se había colado en la fuga delantera (después de quedarse del grupo delantero en la lluviosa Tre Valli Varesine). Por detrás, Israel con Froome y Jumbo con Bouwman mantuvieron la diferencia del grupo escapado en unos límites controlables. Los escapados fueron sumando subidas, Roncola, Berbenno, Dossena y Zambla Alta, sin sobresaltos ni apenas interés. La carrera se puso realmente interesante en el Passo di Ganda, la última subida.
Una vez cazados los fugados gracias al empuje de DSM, con Benoot en cabeza, Nibali fue el primero en lanzar un ataque, a falta de 37 kilómetros. Por detrás, Urán, Pinot, Vlasov y Evenepoel ya se habían descolgado (al talento belga no se le había visto buena cara en las subidas previas). El ataque del siciliano parecía más una incitación a formar un grupo delantero que un intento de fuga en solitario. En la subida de Sciara di Scorciavacca, en su giro local, le había dado resultado un ataque así, con la inestimable colaboración de Valverde detrás, racaneando relevos. Esta vez se le unieron rápidamente Sivakov, Pogacar y Bardet. Almeida intentó controlar la hemorragia, fundiéndose en el esfuerzo. Mientras la realización se recreaba en Evenepoel descolgado, el esloveno lanzaba su ataque definitivo, para quedarse solo a falta de 35 kilómetros a meta. Pogacar daría forma al ataque que Nibali parecía tener en la cabeza, pero no en las piernas.
Con su estilo a chepazos (también Merckx subía a chepazos), Pogacar fue aumentando distancia, mientras por detrás el Deceuninck de Alaphilippe organizaba la persecución, con Masnada en cabeza. L'anguilla di Brembilla tenía su gran día, corriendo por unas carreteras que parecía conocer al dedillo. Pogacar coronó con 35 segundos de ventaja, comenzando un descenso muy rápido, estrecho y revirado en su parte inicial. El esloveno estuvo a punto de salir en dos o tres curvas, mientras por detrás Alaphilippe encabezaba el descenso, marcado estrechamente por Valverde. El campeón del mundo hizo dos o tres tumbadas bastante arriesgadas; viendo que no recortaba tiempo, dejó que Masnada tomara cierta ventaja. Al llegar a una zona de curvas de herradura, Masnada comenzó a recortar distancia con Pogacar: Masnada tomaba todas las curvas por fuera, deslizándose con sutileza, mientras que el esloveno clavaba los frenos al llegar a cada herradura. Sin embargo, la diferencia con el grupo de favoritos trasero seguía siendo la misma, incluso aumentaba. En ese grupo trasero habían quedado Julian Alaphilippe, Alejandro Valverde, Adam Yates, Michael Woods, Primoz Roglic, David Gaudu y Roman Bardet. Jonas Vingegaard cogió en la bajada, pudiendo comenzar su labor de persecución en favor de Roglic.
Al llegar al llano, Masnada recibió órdenes de no relevar. En vez de pararse, Pogacar decidió seguir tirando: algo arriesgado, a la manera de Evenepoel en el europeo, con la única diferencia de que Pogacar se sabía más rápido que Masnada. Por detrás, parecía haber bastante entendimiento, de forma que la ventaja fue aminorando, pasando de los 50 segundos a los 30. Quedaban todavía 10 kilómetros a meta y parecía que podían echarles el guante; sin embargo, dos factores se aliaron con Pogacar para alcanzar la victoria: la presencia de Valverde en el grupo trasero y los incipientes gestos de suficiencia de Alaphilippe. Ya se conoce cómo funciona Valverde en situaciones así: se escaquea todo lo posible en los relevos y acaba desbaratando cualquier intento serio de persecución. No es algo nuevo y no va a cambiar a estas alturas: corre de una manera en la que siempre parece compañero de equipo de los fugados. Por su parte, el campeón del mundo comenzó a organizar desde atrás la persecución, dando palmaditas aquí y allá, dando ánimos y demás. Se empezaba a sentir cómodo con la situación, pero se estaba empezando a pasar, tratando a los demás como si fuesen idiotas. Cuando se vio desde el helicóptero cómo se ajustaba las zapatillas en la última posición del grupo estaba más que claro: le estaban llevando en carroza. A partir de ese momento, los relevos comenzaron a descoordinarse a falta de 9 kilómetros.
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| Como Remco, aunque sin Colbrelli a rueda. |
La diferencia comenzó a ascender de forma clara, alcanzando el minuto en las calles empedradas de Bérgamo. Alaphilippe parecía desesperado porque alguien liderase la persecución en su favor, teniendo que asumir de forma forzada su faceta de gregario. Masnada se mantuvo en todo momento a rueda de Pogacar, lanzando un tímido ataque una vez coronada la rampa adoquinada de acceso a la Città Alta. En el sprint no hubo historia: se sabía que Masnada iba al matadero. Es una llegada en ligera bajada y el esloveno no tuvo ni siquiera que abandonar la primera plaza durante todo el último kilómetro. Lanzó el sprint en cabeza y no dejó opción al italiano. Por detrás, Adam Yates y Primoz Roglic se descolgaron en el último repecho, pero reengancharon justo en la línea de meta, aprovechando el cruce de miradas entre los perseguidores. Adam Yates no paró una vez les dio alcance y consiguió un meritorio tercer puesto.
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| No hubo historia en el sprint (@__blind_side) |
Los números de Pogacar asustan, aunque parecen quedar diluidos debido a la coexistencia de grandes nombres actuales. Vivimos una época en la que cada consumidor de ciclismo parece haber escogido a su referente, al igual que sucedía en las pantallas de inicio de los videojuegos de lucha de los antiguos y añorados recreativos. Unos prefieren las bocas desencajadas de Alaphilippe, otros las arrancadas de cara a la galería de van der Poel; unos el rodar autómata de van Aert o Evenepoel, otros los pelos que asoman entre las ranuras del casco de Pogacar. Choose your fighter, parece ser el slogan de tantos fans. Pogacar es el mejor de todos ellos, el más completo, el más polivalente, el que entronca mejor con la historia del ciclismo y de sus leyendas. Pogacar seguramente será un corredor que disminuya su rendimiento al llegar a la treintena, a la manera en que también sucedió con Merckx o sucede ahora con Sagan, corredores todos ellos de talento precoz, pero mientras tanto va sumando triunfos con una aparente facilidad, con una puesta a punto idónea para los momentos clave. Allí donde falló Riccò, él no lo ha hecho. Y es que hay una diferencia sustancial: la matería prima también cuenta.
sábado, 3 de octubre de 2015
LOS MEJORES DEL GIRO DE LOMBARDIA
Y ahora, para concluir, la clasificación de los mejores corredores en el Giro de Lombardia:
1941 5º 6
1942 7º 4
1946 1º 10
1947 1º 10
1948 1º 10
1949 1º 10
1950 3º 8
1951 3º 8
1954 1º 10
1956 2º 9
2. GINO BARTALI 84 puntos
1935 3º 8
1936 1º 10
1937 2º 9
1938 2º 9
1939 1º 10
1940 1º 10
1941 9º 2
1942 2º 9
1945 3º 8
1947 2º 9
3. FRANCO BITOSSI 70 puntos

1965 4º 7
1967 1º 10
1968 2º 9
1969 3º 8
1970 1º 10
1971 2º 9
1972 9º 2
1973 10º 1
1974 8º 3
1976 8º 3
1977 3º 8
4. GAETANO BELLONI 66 puntos

1915 1º 10
1917 6º 5
1918 1º 10
1919 2º 9
1920 3º 8
1921 2º 9
1924 6º 5
1928 1º 10
en 1916 (2º) descalificado por remolque
5. EDDY MERCKX 63 puntos
1966 2º 9
1967 6º 5
1968 3º 8
1970 4º 7
1971 1º 10
1972 1º 10
1974 2º 9
1975 6º 5
en 1973 (1º) descalificado por dopaje
6. ALFREDO BINDA 58 puntos

1924 4º 7
1925 1º 10
1926 1º 10
1927 1º 10
1928 9º 2
1930 2º 9
1931 1º 10
7. MICHELE BARTOLI 55 puntos

1995 3º 8.
1997 4º 7
1998 4º 7
2000 4º 7
2001 5º 6
2002 1º 10
2003 1º 10
8. GIOVANNI BRUNERO 52 puntos

1920 2º 9
1921 4º 7
1922 5º 6
1923 1º 10
1924 1º 10
1925 5º 6
1927 7º 4
-. FELICE GIMONDI 52 puntos
1966 1º 10
1967 2º 9
1968 7º 4
1970 2º 9
1971 9º 2
1972 3º 8
1973 1º 10
10. LUIGI GANNA 47

1905 3º 8
1906 3º 8
1907 3º 8
1908 2º 9
1909 6º 5
1910 2º 9
- . COSTANTE GIRARDENGO 47

1912 9º 2
1914 6º 5
1917 10º 1
1919 1º 10
1921 1º 10
1922 1º 10
1924 2º 9
HENRI PELISSIER 45 puntos
1911 1º 10
1913 1º 10
1917 2º 9
1920 1º 10
1921 5º 6-
SEAN KELLY 40 puntos
1983 1º 10
1985 1º 10
1986 2º 9
1991 10º 1
1991 1º 10
DAMIANO CUNEGO 30 puntos
2004 1º 10
2007 1º 10
2008 1º 10
Otros corredores en activo:
Samuel Sánchez (44 puntos) 2006 2º (9), 2007 3º (8), 2009 2º (9), 2010 6º (5), 2012 4º (7), 2014 5º (6)
Davide Rebellin (43 puntos) 1992 9º (2), 1995 5º (6), 1997 8º (3), 2000 6º (5), 2002 2º (9), 2005 5º (6), 2006 5º (6), 2007 5º (6)
Joaquim Rodríguez (31 puntos) 2011 3º (8), 2012 1º (10), 2013 1º (10), 2014 8º (3)
Daniel Martin (29 puntos) 2009 8º (3), 2011 2º (9), 2013 4º (7), 2014 1º (10)
Philippe Gilbert (27 puntos) 2009 1º (10), 2010 1º (10), 2011 8º (3), 2014 7º (4)
Alejandro Valverde (18 puntos) 2013 2º (9), 2014 2º (9)
Godaert, J, Velo Gotha 2015, éditions/uitgeverij Velo, 2015
Godaert, J. y Landuyt, T., Velo 2015, éditions/uitgeverij Velo, 2015
Petrucci G. y Fontanelli C., La leggenda del "Lombardia", Mariposa editrice, 1998
Schroeders, F., Les Classiques du 20e siècle, éditions De Eecloonaar, 1999
wikipedia.nl
jueves, 1 de mayo de 2014
UNA PRIMAVERA DESVAÍDA: RESUMEN DE LAS CLÁSICAS DE PRIMAVERA Y RECORDATORIO DE GANADORES INSÓLITOS DEL PASADO
La Paris - Roubaix subió un poco el nivel de los monumentos, principalmente gracias a Tom Boonen, que si bien no fue el más fuerte, nos regaló un numerito en solitario. El flamenco, falto de la chispa de otros años, sigue destrozando los irregulares y mastodónticos adoquines de Roubaix a su paso, cual Atila. La resolución fue un ejercicio de pizarra de la escuela Lefevere: lanzar a Niki Terpstra por delante tras pasar Hem, como hiciese en 2001 con Servais Knaven. Aunque eso sí, de esta forma se nos regaló el placer de ver rodar al holandés, que a pesar de tragarse los últimos quilómetros con su enorme boca abierta, no perdió su elegancia encima de la bicicleta. Cancellara conseguía un nuevo podium, el decimosegundo consecutivo en su particular racha de Sanremo-Flandes-Roubaix finalizadas. Y como sorpresa esperpéntica, un renacido Bradley Wiggins llegó en el grupo delantero.
En resumen, una primavera para olvidar. Habrá que esperar a otoño para ver si se concluye una temporada de monumentos parangonable a la de 2011. En ese año se dieron las victorias sorprendentes de Matthew Goss en Sanremo, Nick Nuyens en Flandes y Johann Vansummeren en Roubaix, la esperada de Philippe Gilbert en la Lieja, y la apoteósis del ciclismo "social" con la victoria de Oliver Zaugg en Lombardía, un sputnik que finalizaba contrato (como Cobo y Horner en sus respectivas Vueltas, sin ir más lejos). Esperemos que no se llegue a tanto.
Cees Bal (21.11.1951): Ronde van Vlaanderen (1974), 1 etapa Vuelta a España (1979).
Magnus Backstedt: Paris - Roubaix (2004), Campeonato de Suecia (2007), 1 etapa Tour de France (1998), G.P. Isbergues (1997), Le Samyn (2002). Puestos: 2º Gent - Wevelgem (2004)
Johan Vansummeren: Paris - Roubaix (2011), Tour de Pologne (2006), 1 etapa Tour de Pologne. Puestos: 5º Paris - Roubaix (2009). Como amateur: Het Volk (2002), Liège - Bastogne - Liège (2003)
Valere Van Sweevelt (15.04.1947): Liège - Bastogne - Liège (1968). Como amateur: Campeonato de Bélgica (1967), Ronde van Vlaanderen (1967).
Maxim Iglinskiy (18.04.1981): Liége - Bastogne - Liège (2011), Campeonato de Kazajstán (2007), Strade Bianche (2010), G.P. Camaiore (2005), 1 etapa Tour de Romandie


































