La temporada ha comenzado con las grandes figuras todavía adormecidas en sus bases secretas, acumulando entrenamientos de cara a la gran cita de julio. A Pogačar y a Vingegaard todavía no se les ha visto con dorsal, pero sus druidas ya han diseñado sus respectivos calendarios, marcando con chinchetas y fosforito el Tour, el único punto de conexión anunciado entre ambos. Como aperitivo y objetivos colaterales, Pogačar se va a decantar por las clásicas y Vingegaard por las vueltas de una semana, y aunque ambos se han puesto de acuerdo en comenzar en España, uno lo hará en el sur y el otro en el norte. El año pasado coincidieron en número de días de competición (54) y quizá este año los cálculos estén más o menos en la misma línea. La tercera pata del trípode, Evenepoel, ya se ha dejado ver en Argentina, pero todavía con la mecha corta: intentó una cabalgada, pero le salió rana. Su objetivo será el Giro, animado por la prima económica y por la posibilidad de obtener una revancha después de su primer contacto desastroso con la prueba en 2021. Las figuritas que faltan por nombrar, Mathieu van der Poel y Wout van Aert, tampoco han pisado la ruta, enfrascados como están en sus luchas en el barro (o polvo y tierra, según se mire).