La Liège - Bastogne - Liège de 2026 ha concluido sin sorpresas en cuanto al ganador, de nuevo Tadej Pogačar. Ni siquiera ha habido sorpresas en cuanto al pódium: Pogačar, Seixas, Evenepoel, la sucesión de nombres esperada. Aun así ha sido una edición entretenida. Me atrevería a decir incluso que esta edición ha tenido cierto aroma a mito, puesto que un campeón como Pogačar ha encontrado al que quizá sea su sucesor. Una sustitución pospuesta para un posible futuro, en cierta medida porque Pogačar es todavía un corredor de veintisiete años, la mejor edad en toda carrera ciclista, y Seixas es fabulosamente joven. El tiempo pasa para todos, pero Seixas parece recordárnoslo con más fuerza. Los diecinueve años eran un anatema antes de Evenepoel, una precocidad a la que solo Anquetil o Saronni se acercaron. Parecía que fue ayer cuando Pogačar irrumpió con fuerza en aquel Tour desplazado de fechas, justo para dar un zarpazo insolente el penúltimo día; ahora ha encontrado una generación más joven esperando su turno. Aunque todavía tendrá que esperar.
lunes, 27 de abril de 2026
domingo, 27 de abril de 2025
GANAR SENTADO
Uno de aquellos redactores perezosos del Marca, o de otro diario por el estilo, dijo una vez que no había que exagerar, que el ciclismo no era un deporte tan duro como parecía, puesto que los ciclistas podían comer durante la carrera e iban sentados. Tal comentario, a pesar de la profunda idiotez que manifestaba, podría parecer cierto viendo las victorias de Tadej Pogačar en las Ardenas. Tanto en la Flecha Valona como en la Lieja - Bastogne - Lieja, Pogačar ha ganado con sendos ataques en los que no ha necesitado levantarse del sillín, ofreciendo una imagen de absoluta superioridad. Su estilo demoledor se desarrolla sentado.
lunes, 22 de abril de 2024
QUEMADOS POR EL SOL
No era ningún misterio que Tadej Pogačar acabaría ganando la Lieja - Bastogne - Lieja. Sin el contrapeso necesario de Remco Evenepoel, Pogačar no contaba con la presencia de una auténtica oposición, por mucho que la prensa se esforzase en vender a Mathieu van der Poel como un auténtico adversario. El campeón del mundo se defendió muy bien, todo hay que decirlo, pero en ningún momento estuvo en disposición de plantear una alternativa seria al dominio de Pogačar. Se sabía igualmente que la victoria de Pogačar se iba a gestar en la Redoute, como las dos últimas de Evenepoel, sin por ello incurrir en declaraciones inmaduras y desafiantes al modo de Vandenbroucke. En Pogačar todo fluye con más naturalidad y en su caso, como también en el de Evenepoel, sí iba a ganar realmente desde la Redoute. Desde allí el esloveno corrió otra prueba, independiente al resto, pedaleando en una burbuja de aislamiento, convirtiendo el asfalto bajo sus pedales en un tapiz aterciopelado, en una completa armonía entre atleta, máquina y paisaje: un bello cuadro del que muchos comienzan a estar hasta las narices.
domingo, 23 de abril de 2023
DESEQUILIBRIOS DE PODER
En el ciclismo actual se vive un periodo de fuerzas compensadas, de equilibrios diplomáticos al modo de los mapas trazados por las grandes potencias en el Congreso de Viena. Si entonces eran Reino Unido, Francia, Rusia, Prusia y Austria las cinco potencias, ahora son seis los nombres que destacan por encima del resto, empequeñeciendo a todo ciclista que pretende hacerse un hueco en un pelotón en exceso controlado. La fuerza de un gran corredor debe estar compensada por la de otro en cada carrera. Al inicio de la París – Niza, las fuerzas Pogacar y Vingegaard parecían contrarrestadas. En Milán – Sanremo, Ronde van Vlaanderen y E3 de Harelbeke, las fuerzas de van der Poel, van Aert y Pogacar estaban equilibradas. Lo mismo en la Volta, entre Roglic y Evenepoel. En la París – Roubaix, a van der Poel se oponía van Aert. En caso de no haber estas fuerzas contrastadas, la balanza cae rápidamente en favor del corredor dominante, propiciando carreras monótonas, en las que se hace patente la desigualdad de condiciones y la inoperancia de los equipos. Un gran ciclista podrá escaparse a falta de 30 kilómetros sin que exista por detrás posibilidad alguna de organizarse, algo impensable hace diez o quince años.
domingo, 24 de abril de 2022
EL PRIMER GRAN TRIUNFO DE EVENEPOEL
Por fin Remco Evenepoel ha conseguido uno de esos grandes triunfos para los que parecía destinado desde su irrupción en el mundial junior de Innsbruck. Entonces a muchos ya se les llenó la boca con el apelativo de "nuevo Merckx", esgrimido con el mismo fervor con el que los idólatras de La vida de Brian se avalanzaban sobre la sandalia sagrada. Con su triunfo en Donostia no faltaron predicadores sobre la columna, hablando de que ya era mejor que Merckx a su edad. El 2020 lo comenzó con el 10 de Maradona a la espalda y lo reanudó tras el parón con una portada en el Marca. Pero el sueño pareció desvanecerse con una caída al abismo en el descenso de Sormano. En aquel momento, con el corazón en vilo, todos fuimos acérrimos de Remco.
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| ¡Primeras señales del nuevo Mesías! |
Evenepoel superó con sufrimiento y tesón su particular accidente de Blois, mientras otros ciclistas acaparaban la atención. Su vuelta a la competición no fue como esperaba, estrellándose contra la alta montaña del Giro de Italia. Solo al final del año sacó a relucir su calidad, desfondando incluso a su propio líder de selección en el confuso circuito de Lovaina. Este 2022 ha empezado para el menudo belga con duras ascensiones en Tirreno - Adriatico e Itzulia, recuperando en la Lieja por fin el golpe de pedal. En la superficie abombada de las Ardenas ha encontrado su particular tapete de juegos infantiles. Sin descensos técnicos ni adoquines, y grandes espacios para rodar sobre terreno quebrado, quizá sea la Lieja su carrera predilecta, siempre y cuando llegue en solitario. En sus toboganes puede accionar la máquina trituradora en la que se convierten sus pedales, ofreciéndonos un estilo propio de correr, no alejado en cuanto a distancia y forma del mostrado por Pogačar en la Strade Bianche.
Algo ha habido de semejanza entre ambas pruebas, independientemente de la dispar dureza y prestigio que las separa y la naturaleza diversa de sus protagonistas. En ambos casos se han dado circunstancias similares: ausencia de los dos anteriores ganadores de la prueba y ataque lejano, precedido de una caída terrorífica y determinante. También ambas carreras son fáciles de resumir, en cuanto que ha habido casi un único y exclusivo protagonista.
La escapada del día, bastante numerosa, ha acabado reducida a seis corredores tras pasar por Stockeu y Haute-Levée: dos corredores de
Total, Paul Ourselin y Fabien Doubey, dos de Lotto, Harm Vanhoucke y
Sylvain Moniquet, uno de Groupama- Fdj, Bruno Armirail, y uno de
Bingoal, Luc Wirtgen. En pleno descenso de la cota de Rosier, una aparatosa caída ha dejado fuera de juego a algunos de los favoritos, como Julian Alaphilippe. La caída del
campeón del mundo ha debido ser tan escalofriante que incluso Romain
Bardet se ha esperado para atenderlo, en un loable gesto de
deportividad, compañerismo y humanitarismo. El terrible accidente se ha saldado
con dos costillas rotas, un omoplato fracturado y un neumotórax para Alaphilippe. Otros perjudicados por la durísima caída han sido Lukasz Owsian, Jérémy Cabot, Élie Gesbert, Odd Christian Eiking, Ruben Guerreiro e Ilan Van Wilder. El belga de Quick Step, con traumatismo en la mandíbula, se perderá el próximo Giro de Italia.
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| Una caída espeluznante |
Paradójicamente, la caída de Alaphilippe ha dado vía libre a Evenepoel, la única opción con la que contaba Quick Step a partir de ese momento. Bahrain ha seguido comandando el grupo, diezmándolo en la posterior cota de Desnié con varias aceleraciones de Mikel Landa. Sin poder irse en solitario, los intentos de Bahrain han sido continuados por Wout Poels, que ha intentado la fuga en el descenso hacia Remouchamps.
La subida a La Redoute se ha realizado a un ritmo controlado y tranquilo, con Ag2r, Quick Step, Bahrain y Education First copando las primeras posiciones. Benoît Cosnefroy, Neilson Powless y Remco Evenepoel parecían los mejor situados en la subida, a rueda Mauri Vansevenant, que marcaba el ritmo de la subida con sus rítmicos cabeceos. Poco antes de coronar, Evenepoel ha lanzado su ataque, con derrapada incluida. Faltaban 29 kilómetros para meta. Hacía tiempo que no se veía un ataque lejano desde La Redoute, pero el nuevo recorrido ha reducido la distancia entre la cota clave y la meta. Powless ha sido el más atento a la hora de responder, pero no le ha podido coger rueda. El grupo principal ha perdido en ese instante todas las opciones de victoria.
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| Incluso le ha patinado la rueda |
A partir de ese momento, la carrera ha terminado. Evenepoel ha ido alcanzando a los escapados, uno a uno, descolgándolos a ritmo. Por detrás la respuesta ha sido tardía e ineficaz. En un primer momento, los Bahrain han colocado a Mikel Landa a liderar la persecución, pero viendo que el pulso se decantaba de forma clara en favor del belga, Caruso y Mohorič han debido arrimar el hombro. En la subida a Roche-aux-Faucons, el ritmo de Evenepoel ha sido más lento que el del grupo trasero y que el de otros años, pero la ventaja conquistada metro a metro en el llano descendente previo le ha servido para poder hacerse con la victoria. Enric Mas ha marcado el paso en la primera parte de la subida, y en la segunda Dylan Teuns ha intentado la arrancada en el punto crucial en el que se juega últimamente la carrera, pero ya ha sido demasiado tarde. Dani Martínez y Sergio Higuita le han cogido rueda en un primer momento, y más tarde lo hacían Aleksandr Vlasov, Marc Hirschi, Michael Woods, Alejandro Valverde y Enric Mas. Con tantas figuras detrás, algunas de ellas habituales ahorradoras de relevos, la caza era imposible. Vlasov ha intentado marcharse, ya para obtener simplemente el segundo puesto, siendo absorbidos todos en la misma ciudad por un grupo más numeroso.
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| Coger ventaja en el llano, aguantar en la subida |
En el sprint por los puestos de honor, Quinten Hermans ha obtenido una meritoria segunda posición, derrotando a Wout van Aert. Con ese fantástico sprint, Hermans se ha quitado de encima la mala suerte que le ha acompañado a lo largo de su temporada de ciclocross. Por su parte, el campeón belga, agotado por los esfuerzos constantes de esta primavera, ha mostrado algo de debilidad en el sprint, pudiendo salvar la tercera posición frente a Dani Martínez gracias a su golpe de riñón. Se ha conseguido así un podium exclusivamente belga, algo que no sucedía desde 1976, con Bruyère, Maertens y Verbeeck.
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| Fantástico sprint de Quinten Hermans, el Quique San Francisco belga |
La
calidad de Evenepoel es innegable y a pesar de que el muchacho no siempre caiga bien, hoy se merece todas las alabanzas. No ha habido recriminaciones a nadie, no ha habido reproches en meta, hoy se ha portado bien. Ni siquiera ha pedido relevo a Moniquet o a Armirail cuando los ha alcanzado: iba demasiado obcecado en su ritmo salvaje. El único síntoma de megalomanía se ha visto en meta, cuando ha hablado de sí mismo en tercera persona durante la entrevista, mala señal (como en el caso de Bahamontes). Pero en lo deportivo, ha sido el único que se ha anticipado a los demás, ha jugado sus cartas con valentía y agresividad, sabiendo aprovechar el cansancio acumulado en las piernas de muchos y el conservadurismo de gran parte de sus rivales. Ha hecho lo que mejor sabe hacer, acoplarse sobre la bici, hundir la cabeza entre los hombros y dar fuerte a los pedales, sin mirar atrás, sin importar quién lleve a rueda. Había incluso algo de estético en su rodar por los anónimos paisajes suburbanos que suele ofrecer la aproximación a Lieja. Solo en esos momentos de puro rodar se puede prescindir de todo el ambiente embarullado y polémico que le suele rodear.
domingo, 25 de abril de 2021
EL MEJOR SPRINT DE LO QUE LLEVAMOS DE TEMPORADA
Como una vieja dama que necesita simplemente aparcar un viejo vestido o quitarse un moño para parecer más joven, a la Doyenne le ha sentado bien el cambio. Frecuentaba malas compañías, le hacía falta volver a la ciudad. Desde que ha arrumbado a las cuestas de Saint-Nicolas y de Ans, está ofreciendo unas resoluciones muy interesantes, si se exceptua la primera exhibición de Fuglsang en 2019. Llegan grupos muy selectos y hay emoción hasta el final. Y si el año pasado la resolución estuva marcada por la payasada y el esperpento, esta vez ha ofrecido el mejor sprint de lo que llevamos de temporada.
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| Cuánta diferencia entre estas selecciones finales y las de principios de siglo (vía Bettini photo) |
Si el año pasado fue un cuarteto extraordinario, con Alaphilippe, Roglic, Hirschi y Pogacar, esta vez ha llegado un quinteto equiparable, con Alaphilippe y Pogacar repitiendo, viejos conocidos como Valverde y Woods y la relativa sorpresa de Gaudu. Previamente no se ha visto gran cosa, todo hay que decirlo. En cierta medida los ataques lejanos quedan muy bien para contarlos una vez pasado el tiempo al calor de la hoguera, sazonándolos con algo de cosecha propia, pero no deparan finales taquicárdicos como el de hoy. Este tipo de finales permiten arrinconar viejos discursos, esos de las "pelotas" y los "huevos sobre la mesa" propios del periodismo de la épica, que tanto huelen a habitación mal ventilada. Estos finales permitien que el olfato y el instinto cobren protagonismo. La inteligencia, en resumidas cuentas. Aunque tampoco hay que fliparse, pues la lucidez solo viene si llega sangre a la cabeza.
Las cosas no se han puesto serias hasta La Redoute. Por delante marchaba una escapada, de la que tan solo quedaban por delante Loïc Vliegen, Lorenzo Rota, Tomasz Marczynski y el voluntarioso Laurens Huys. Todos parecían vigilar al lagunar polaco, mientras por detrás Ineos comenzaba a marcar el ritmo de la subida. Contaban con cuatro hombres en la parte delantera del grupo, Geoghegan Hart, Carapaz, Adam Yates y Kwiatkowski. El pelirrojo británico comenzó a marcar un fuerte ritmo, arrastrando desarrollo y subiendo con la boca cerrada, lo que hizo creer a más de uno que estaba viendo el espectro de VDB encarnado en otro cuerpo.
El ritmo de Ineos permitió dar caza a un grupo intermedio, formado por Padun, Donovan y Van Houcke, quedando por delante los cuatro supervivientes de la escapada, a merced de los intereses del pelotón. En Forges les llegó su turno, a Vliegen incluso con calambres. Los Ineos estaban juguetones, con Tao infundiendo miedo y Adam Yates a rueda. Solo Vingegaard y Pogacar parecían quererles seguir el juego. Llamaba la atención la mala colocación en el grupo de Alejandro Valverde y Julian Alaphilippe. Las tensiones provocadas por Adam Yates crearon la fractura y quedó por delante un grupo de una quincena de corredores, sin Roglic, Alaphilippe ni Valverde.
Hubiese sido una selección notable, pero Ineos lo lanzó todo por la borda. Richard Carapaz lanzó un ataque una vez coronada la cota de Forges. Por detrás hubo parón y reagrupamiento, de forma que los equipos pudieron reorganizarse, sobre todo Deceuninck, teniendo a tiro a Carapaz durante el tramo de bajada hasta el inicio de la Roche-aux-Faucons. Sin querer jugar al pro cycling manager desde el sofá, no pareció la táctica más acertada la de Caparaz, pues no sirvió en su labor de señuelo: las fuerzas estaban claramente desequilibradas en favor del grupo trasero, que lo tuvo controlado en todo momento. Para más inri, en el tramo de bajada ensayó durante unos segundos una posición cercana al supertuck, que luego le supuso la descalificación. (En estos casos, como en el de Alaphilippe el año pasado en esta misma prueba, la descalificación viene siempre una vez se sabe que no es el ganador de la prueba).
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| Como cantaban "Maricón y Tontico": por la puntica na' más... |
En la Roche-aux-Faucons se vio un notable trabajo de UAE. Formolo se abrió paso por el lateral para alcanzar a Carapaz, que fue absorbido sin problemas. Debería haber sido el momento de Adam Yates, pero en realidad fue el de Michael Woods. El canadiense, que siempre rinde más a medida que mayor es el porcentaje, lanzó su ataque y realizó la selección: tras él se marcharon Pogacar, Gaudu y...también Alaphilippe y Valverde. Sorprendentemente no estaba Roglic, de forma que hubo acuerdo en el quinteto. La aparente debilidad de Alaphilippe parecía haber sido un buen truco de teatro, pero de teatro del bueno, no del que luego comporta que te roben la cartera en la línea de meta. Hoy se ha visto una versión más modesta, más moderada, de Alaphilippe. Sin tener uno de sus grandes días, ha sabido reservar hasta el momento oportuno, como un buen corredor experimentado.
Tras él iba Valverde. Qué decir del murciano. Cumplía 41 años y ahí estaba, como siempre, tendiendo un puente entre dos épocas. Empezó con Bettini, Rebellin, Di Luca y compañía, y en el arco de su trayectoria deportiva, no exenta de caídas, ha visto la desaparición completa del clan italiano de Lieja y la irrupción de nuevos corredores que podrían ser sus hijos. En el sprint no ha sido el más hábil ni el más fuerte (poco podía hacer ante Pogacar y Alaphilippe), pero es tarde para exigirle. Es un corredor querido y respetado en el grupo, no solo por la edad (no hay que olvidar los "códigos" del pelotón), sino también por no tomarse ya la victoria o la derrota como nada más que un juego. Si fuese de otro país sería un mito, a pesar de sus sombras, algo parecido a un Poupou en sus últimos años. Pero ya se sabe qué pasa siempre aquí: tienen que venir de fuera a destacar el auténtico talento.
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| Ahora que está de moda Eloy de la Iglesia: Colegas. |
De esta forma se planteó un sprint a cinco muy interesante. Por detrás, a pesar del empeño de Mohoric y Schachmann, poco había que hacer. Ha sido sin duda sorprendente que una escapada con Valverde y Alaphilippe haya podido llegar a buen término. Pero con ellos iba alguien más listo. Poco antes de entrar en el último kilómetro, la maravilla eslovena iba en primer lugar. Se ha abierto sutilmente, dejando que pasaran otros. Alaphilippe ha pasado brevemente, pero dándose cuenta del lugar que estaba ocupando, casi un suicidio, ha reculado. Finalmente ha sido Valverde el que ha asumido la primera posición, siempre la menos idónea en un sprint.
A falta de 250 metros, Valverde ha comenzado el sprint desde la primera posición. No ha sido un sprint desde su casa como aquel de Innsbruck, pero sin duda no lo estaba afrontando bien. Pensar que pudiera haber ganado a Alaphilippe o Pogacar era francamente una quimera. Pero tampoco lo ha podido hacer con Gaudu. Pogacar había cogido claramente la rueda buena, ha tomado la estela de Alaphilippe en el momento de su remontada y aun ha tenido fuerzas, cimbreando su bicicleta con fuerza, para superar al campeón del mundo por más de una rueda. Un sprint de los que se ven pocas veces.
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| No hay lugar para la duda. |
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| Le ha venido bien el descanso del miércoles (vía @_blind_side) |
Ha sido una lección de ciclismo por parte del más novato. Una lección que lleva a pensar en los posibles límites de la criatura, en sus auténticas capacidades, aquellas de las que hablaba Matxín metiendo miedo. En Pogacar hay algo de bello por fuera y negro por dentro. Hoy ha podido controlar a ese demonio que le salió en la última etapa de la Itzulia. Ha corrido como quien juega, y le ha salido bien. En la Itzulia exhibió sus cartas, se vio solo, perdió los nervios. Hoy ha corrido con una insuperable sangre fría. Por su parte, Alaphilippe consigue así un nuevo segundo puesto en la Lieja. Y por supuesto, ha sido grata la sorpresa (relativa, ya digo) de Gaudu. A las promesas francesas se las lanza al agua con una pesada losa como a los buceadores por apnea, en busca de esponjas. Todos tienen que ser Hinault, o al menos Fignon. Lo malo es que muchos no salen a flote. Amortizados Pinot y Bardet, a Gaudu le va a llegar este julio el turno de dar el salto al vacío.
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| Lo que le espera a Gaudu. |
domingo, 4 de octubre de 2020
PAYASOS
¡Ay, los payasos! En un pasado pudieron parecer entrañables, pero en realidad siempre me resultaron un tanto inquietantes. Charlie Rivel, Fofito, Krusty, Pennywise y compañía. Cargantes, atontaniños, alcohólicos o simplemente monstruos capaces de reír a carcajadas después de asestar unas cuantas puñaladas a un niño nerd engañado al salir del colegio. En la edición de la Lieja se ha visto un buen ejemplo de lo que son capaces los buenos payasos, los de toda la vida: no solo de los más sutiles ardides, sino también de las mayores bufonadas. ¡Qué pronto ha envejecido mi anterior post, cargado de "buenas intenciones"!
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| "Sensibles,cariñosos y...¡sí! chalados, los payasos" |
Se podría empezar a contar esta Lieja como un chiste. "Saben aquel que diu d'un ciclista...". Un chiste de los malos, de los que cuenta Perico, de los que ya se han visto. Uno levanta los brazos y ¡pam! otro le birla la victoria. De normal es una situación que llega a ser tan ridícula que el aficionado al final tiene un poco de misericordia con el que ha hecho la tontería de celebrar antes de tiempo, pero este no ha sido el caso. De hecho, yo lo he celebrado con un aplauso.
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| Acércate, niño ¿No llevarás en la mochila una Lieja? |
Pero vayamos a los sucesos anteriores. La Lieja se disputaba en un ambiente fresco y algo húmedo, más de lo habitual. Muchos se fueron al suelo, entre ellos Van Avermaet, que se perderá la extraña temporada de clásicas de octubre. No hubo movimientos de auténtico peligro hasta la Roche aux Faucons. La tentativa de Schär y algún movimiento más, apenas destacable. Todo se armó donde se tenía que armar y donde atacó el esperado, el nuevo Mesías de los amantes del ciclismo ofensivo: Alaphilippe.
Parecía una vez más que el francés jugaba a lo grande, a atacar donde se le espera y a marcharse solo por pura fuerza, aprovechando su demarraje violento. Devenyns, que parece otro (como siempre sucede en ese equipo, por otro lado), lo había lanzado a la perfección. Pero por detrás Hirschi lo cogió, poco a poco, como el que simplemente recoge carrete y espera la captura. Al presentir la sombra del suizo a su espalda, Alaphilippe relajó el ritmo, lo que permitió que por detrás llegaran Roglič y Pogačar. El mayor de los eslovenos llegó con aparente facilidad, el más joven con algo más de tensión en los hombros y varios mechones asomando por el casco. La presencia de Pogačar demostraba la inutilidad de su gesto en el pasado mundial: si se hubiese esperado, habría estado ahí con los mejores. En esa subida a escalones se produjo otro parón, lo que permitió entrar in extremis a Kwiatkowski, después de sobrepasar a Woods, al que le faltó bien poco para lograr la conexión.
Alaphilippe y Hirschi siguieron forzando el ritmo en los falsos llanos posteriores y Kwiatkowski, el último en agarrarse al tren, finalmente se descolgó. Se había formado el cuarteto predilecto, solo quedaba afrontar el descenso hasta el Mosa y resolver las cosas al sprint. Alaphilippe parecía nervioso. Como siempre ejecutaba esos movimientos bruscos, extraños, tan característicos en él y que tan en riesgo innecesario ponen a sus rivales. En este caso, poco faltó para que hiciera el afilador con Hirschi. Sin embargo el francés seguía a lo suyo, a su juego particular de nervios, no sabiendo que estaba ante dos hombres de hielo y uno dotado de auténtico instinto para las clásicas.
A falta de un kilómetro, ya en las calles de Lieja, un cuarteto de lujo iba jugarse el triunfo en la Lieja: Alaphilippe, Hirschi, Roglič y Pogačar. Un cuarteto que no envidará a otros del pasado, como aquel de 1991, con Argentin, Criquielion, Sorensen e Indurain, por poner un ejemplo. Alaphilippe culebreaba, y en un último cambio brusco de dirección, casi pone de nuevo en peligro a sus compañeros de fuga. Hirschi ya extendía los planos, cartabones y escuadras para medir su distancia, mientras que el dúo esloveno esperaba con atención cualquier error de los rivales para lanzarse directamente a la yugular. Empezaron a observarse detenidamente. En realidad se trataba de viejos conocidos. Alaphilippe había podido derrotar a Hirschi en Niza y a su vez Pogačar y Roglič habían hecho lo mismo con el suizo en Laruns. Con los despojos del suizo, habría que matizar. Sin embargo, el cervatillo de Berna parecía el más acomodado a la victoria, después ganar la Flecha: en cada pedalada ahorrada parecía ganar un metro hacia su triunfo. Era el único que le había tomado la medida a Alaphilippe en la Roche aux Facons.
Los cuatro empiezan a mirarse. Alaphilippe transmite su nerviosismo a los demás, como siempre, aunque también va bastante crecido por el maillot que luce. Hirschi, con las manos soldadas a las manetas, parece en condiciones de ganar. Los eslovenos, uno mecánico como siempre, como un autómata, el otro con esa expresión facial de niño que se divierte corriendo, hacen sus cálculos. Los cuatro se abren y se despliegan sobre la recta de meta, como los cuatro ases de una baraja ya escogida de antemano. Por detrás llega una amenaza, también eslovena: Mohorič.
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| Llega Mohoric |
Mohorič es un invitado más a la fiesta que los alcanza e intenta asestar el golpe final. Pero no puede, pronto se colocan todos a su rueda, y lo que parecía un estocazo se convierte en un simple lanzamiento del sprint. Mohorič no va a ganar, Alaphilippe ha cogido su rueda y parece que entre él y Hirschi va a estar la victoria. El francés comienza su sprint pegado a las vallas. Lanza una breve mirada a sus rivales y, cuando aprecia que Hirschi comienza su remontada, gira bruscamente hacia el centro de la calzada. Hirschi se ve obligado a sacar un pie para evitar caerse y a su vez desplaza a Pogačar, que acaba casi en las vallas opuestas. Alaphilippe sigue ya prácticamente por el centro de la calzada, directo hacia su triunfo, pequeña triquiñuela mediante.
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| El momento de la infracción |
Y entonces, una vez perpetrada la pequeña fechoría, qué mejor que entregarse al goce de las cámaras. Dos o tres reverencias dieciochescas, un saludo a todo el mundo, "aquí ha llegado el arc-en-ciel". Sin embargo, con sigilo crecía la estratagema para derrotar al falso rey por su derecha. Un golpe de riñón dado precisamente en esos momentos en el que el Gran Bufón se daba al espectáculo, el viejo truco de los sprinters zorretes. ¡Cuánto ha aprendido Roglič de ciclismo en poco tiempo! Roglič adquiere de pronto la fisonomía de Freire, de Guimard, de tantos otros que supieron burlar al orgulloso que se cree ganador antes de tiempo. De un plumazo voló el triunfo en la Lieja y toda la martingala. No hacía falta ni la descalificación, que luego vendría como una losa: simplemente el karma, aquello que antes llamábamos justicia poética, había actuado una vez más, despojando justo a tiempo a Alaphilippe de un triunfo inmerecido.
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| No las tiene todas consigo |
Hablemos ya del ganador, que lo merece. El triunfo merecido de Roglič acaba con dos meses de desencuentros. Caídas, excesos de confianza y fuerzas que flaquean en los momentos precisos le habían privado de las grandes victorias. Su triunfo en la Lieja lo coloca en un selecto grupo, el de corredores ganadores de gran vuelta y monumento, es decir, en el grupo que marca la excelencia ciclista. El podium es de los que se recordarán por su calidad. Si bien no sabremos nunca qué habrían hecho Hirschi y Pogačar en el sprint, al menos el vencedor ha visto coronados sus esfuerzos de varios meses aciagos y el aficionado se queda con la buena sensación de que el desafortunado encuentra por fin su camino hacia el triunfo, la perseverencia obtiene su recompensa y las malas artes su castigo, como en una buena obra de teatro.
| Sin el infractor sancionado |
lunes, 29 de abril de 2019
AUNQUE LA MONA SE VISTA DE SEDA, MONA SE QUEDA
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| 1991: Argentin una vez más por delante de Criquielion. Miguel Indurain y su mejor resultado en monumentos. |
Ha sido el tiempo de perros el que ha condicionado la carrera. En la zona de Stavelot es habitual ese microclima frío, con nevadas y días espantosos. Sólo hay que recordar las ediciones de 1957, 1980, 1981 o la más reciente de 2016. A Eddy Merckx con doble maillot atacando a lo loco en 1971. A Hinault con un pasamontañas bajo la chichonera, adentrándose en un túnel de nieve que nada tenía que envidiar al del laberinto nevado de El Resplandor. Este año no se ha llegado a ese nivel de exigencia pero sí que la lluvia y el frío han sido determinantes. Tanto es así que Valverde ponía pie a tierra, al igual que poco antes lo había hecho Daniel Martin. El murciano se retiraba. Marchaba mientras tanto una fuga, la que Julien Bernard se distanció en la de Wanne. Por detrás, Deceuninck-Quick Step marcaba el ritmo, el compás eterno de esta primavera.
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| Fin de ciclo |
Después del encadenado de Stockeu-Haute Levée las cosas empezaron a ponerse interesantes. Los chubasqueros negros, los guantes, las perneras, los rostros embozados, de párpados hinchados por la lluvia y "ese punto de fatiga" eran las notas predominantes. Pero después de Haute Levée se formó un grupo delantero, muy numeroso, en el que figuraban nombres importantes como Greg Van Avermaet, Philippe Gilbert, Enric Mas o Maximiliam Schachmann. También Carlos Verona, a la desesperada después de la retirada de Valverde. Dieron alcance al hijo de Jeff Bernard y después de la larga subida a Rosier, de este grupo se desgajó una avanzadilla de 10 corredores. Los demás fueron alcanzados. No se trataba de una pactofuga como en otros años, casi con heroicos resultados (recuérdese siempre a Anthony Perez y a Stephane Rossetto), sino un grupo verdaderamente peligroso: Tanel Kangert, Omar Fraile, Damiano Caruso, Carlos Verona, Winner Anacona, Benoît Cosnefroy, Bjorn Lambrecht, David De la Cruz, Alessandro De Marchi y Michael Albasini. Un grupo con cazadores de etapas como Fraile o De Marchi, con buenos escaladores como Kangert, Caruso, Anacona o De la Cruz, con jóvenes promesas como Cosnefroy y Lambrecht, y con un vejete y un youtuber. Esta vez Deceuninck-Quick Step no había colado a nadie delante y tocaba tirar: por una vez parecía que la estrategia no funcionaba.
Esta fuga fue comiéndose subidas: Macquisard, La Redoute (ultrajada, como viene siendo habitual) y Forges. Al acabar estas cotas, los dos Movistar habían sido alcanzados al igual que Albasini, mientras que el estonio Kangert se marchaba por delante. En Forges del grupo trasero atacó Patrick Konrad y posteriormente Tim Wellens y Daryl Impey. El impetuoso belga, con su estilo de caballo loco, siempre ataca un poco a destiempo, puesto que su ataque acabó en las primeras rampas de La Roche-aux-Faucons. El grupo había estado esperando, una vez más, a su momento justo y fue Jakob Fuglsang el que lanzó el ataque. Era de suponer, puesto que lleva la mejor primavera de su vida, nada menos que con 34 años y con un TUE as needed. Cosas del ciclismo que cambia, que diría aquel. Tras él sólo le pudieron seguir Michael Woods y Davide Formolo. Un Education First y un Bora, siempre los mismos equipos. Pero esta vez faltaba Quick Step: Alaphilippe comenzó a perder puestos delanteros, en una caída al vacío paralela a aquella de Innsbruck.
El trío de cabeza se distanciaba, por detrás se formaba una pareja con David Gaudu, el prometedor escalador francés, y Dylan Teuns. En la segunda parte de la subida, el ritmo machacón de Fuglsang logró descolgar a Woods (que no había podido quitarse una de las perneras) y posteriormente a Formolo. El danés se quedó solo en la situación ideal para lanzarse hacia la victoria. Una victoria que pondría muy contento a Vinokurov. Lo que quedaba hasta Lieja era una bajada pedaleable, con el incoveniente de que estaba algo mojada en las zonas de sombra. Por detrás de él todavía marchaba Formolo y tras éste se configuró un grupo de siete corredores, con David Gaudu, Dylan Teuns, Vincenzo Nibali, Mikel Landa, Adam Yates, Michael Woods y Maximilian Schachmann. Después de que a Fuglsang se le apareciera la virgen y todo el santoral belga en una de las curvas, con una librada digna de Valentino Rossi, ya no había más inconvenientes hasta la meta. Fuglsang primero, Formolo segundo y Schachmann gana el sprint del grupo.
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| Fuglsang, Woods y Formolo en la Roche-aux-Faucons. |
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| A Fuglsang se le apareció "la chica de la curva" |
Tercera victoria de los kazajos en Lieja, aparentemente la más limpia de todas. La de 2010 tiene un asterisco del tamaño de Júpiter al lado del nombre de su ganador: recuérdese el infame billeteo que rodeó la victoria del Jefe Absoluto. En 2012 fue Maxim Iglinskiy el gran protagonista, dándole un sorpasso a Nibali en la misma cuesta de Ans. Finalmente la de ayer, ganada por Fuglsang. El danés ha sido siempre un habitual de los puestos de honor al que le ha costado ganar. Pero un habitual, todo sea dicho, de las vueltas de una semana, no de las clásicas. Pero este año, con 34 añazos, está cosechando su mejor temporada: Vuelta a Andalucía, 2º en Strade Bianche, 3º en Tirreno - Adriatico con una etapa, 4º en País Vasco (que podría haber sido tercero) y la traca final, 3º en Amstel, 2º en Flecha y 1º en Lieja. Para poner estos datos en valor, sólo ocho ciclistas habían conseguido terminar entre los tres primeros en las tres carreras del tríptico de las Ardenas en un mismo año. Otro dato sintomático es el rendimiento de los Bora: si algunos parecen situados en el plato que se eleva de la balanza (Formolo, Schachmann, Konrad), otros han tocado fondo (Sagan). Lo que a unos les siente muy bien...(completen ustedes la frase).
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| El grupo perseguidor: Gaudu, Adam Yates, Landa, Nibali... |
Así llegamos al final de las clásicas, como siempre con un punto melancólico. Gran parte de lo mejor de la temporada se ha esfumado, una percepción que ya se empieza a notar en la ceremonia final en el velódromo de Roubaix, pero que este año había tenido una prolongación de la euforia tras el triunfo de Mars Attacks de van der Poel. Se avecina el Giro y aparecerán nuevos actores, algunos de ellos ya han ido plantando sus migitas de pan a lo largo de la temporada. Esperemos que en la ronda italiana el abanico de equipos dominadores (Astana, Deceuninck, EF y Bora) se amplie un poco más.
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Para aderezar la espera hasta el inicio del Giro, he propuesto vía Twitter una encuesta acerca de los mejores momentos de la historia del ciclismo. Es muy simple: cada uno tiene que elegir los cinco momentos más interesantes, más emocionantes, más sorprendentes, más épicos, más "lo que quiera", de la historia del ciclismo, vividos como espectador o no. Vale cualquier cosa. La idea es realizar una entrada con los resultados. Si alguien no tiene twitter, puede señalar sus cinco momentos en los comentarios de esta entrada.
lunes, 23 de abril de 2018
¡VUELVEN LOS NOVENTA!
Sin embargo Jungels no se limitó a tirar. Se fue para adelante, siguiendo esa táctica que les está dando tantos frutos a ellos y a los Astana: lanzar a alguien delante mientras se controla detrás. De nuevo, la cartilla Palau del ciclismo. Aunque algo así sólo posible si se es una nueva versión del Mapei. O peor aún, del Gewiss-Ballan. Sólo es posible si se dispone siempre de varias cartas a jugar, a pesar de que la reducción de corredores haya dejado a otras escuadras en paños menores (caso de Movistar). Jungels se lanzó como era de esperar; Woods y Henao se abrieron. Valverde, Fuglsang y los demás, que llegaron a la cima algo más tostados, se limitaron a esperar acontecimientos. Los metros del luxemburgués se fueron agrandando, la goma invisible que lo unía al grupo se tensó tanto hasta llegar al punto en que se rompió y el luxemburgués del tupé salió disparado, cual propulsado por tirachinas, hacia la meta. Era evidente que no le iban a dar alcance, dado que en el grupo de atrás iban muchas figuras y entre ellas prevalecía el espíritu reservón y el marcaje.
sábado, 25 de abril de 2015
LOS MEJORES DE LA LIÈGE - BASTOGNE - LIÈGE
1. EDDY MERCKX 80
1966 8º 3
1967 2º 9
1969 1º 10
1970 3º 8
1971 1º 10
1972 1º 10
1973 1º 10
1975 1º 10
1976 6º 5
1977 6º 5
2. DAVIDE REBELLIN 57
1996 6º 5
2000 3º 8
2001 2º 9
2002 9º 2
2004 1º 10
2007 5º 6
2008 2º 9
2009 3º 8
3. MICHAEL BOOGERD 57
1998 5º 6
1999 2º 9
2001 5º 6
2003 3º 8
2004 2º 9
2005 3º 8
2006 5º 6
2007 6º 5
4. STEVEN ROOKS 54
1983 1º 10
1984 4º 7
1985 10º 1
1986 5º 6
1988 4º 7
1989 6º 5
1990 3º 8
1992 2º 9
1993 10º 1
5. MORENO ARGENTIN 51
1985 1º 10
1986 1º 10
1987 1º 10
1990 6º 5
1991 1º 10
1993 5º 6
6. PAOLO BETTINI 51
1999 5º 6
2000 1º 10
2002 1º 10
2005 4º 7
2006 2º 9
2007 4º 7
2008 9º 2
7. FRANS VERBEECK 49
1969 8º 3
1970 2º 9
1971 3º 8
1973 2º 9
1974 10º 1
1975 4º 7
1976 3º 8
1977 7º 4
8. ALEJANDRO VALVERDE 46
2006 1º 10
2007 2º 9
2008 1º 10
2013 3º 8
2014 2º 9
9. CLAUDE CRIQUIELION 44
1982 4º 7
1984 7º 4
1985 2º 9
1986 4º 7
1987 3º 8
1991 2º 9
10. RAYMOND IMPANIS 43
1947 2º 9
1948 2º 9
1953 10º 1
1954 2º 9
1955 2º 9
1958 5º 6
Una mención especial para:
FRED DE BRUYNE 30
1956 1º 10
1958 1º 10
1959 1º 10
Y finalmente, entre los corredores en activo:
Philippe Gilbert (32): 4º 2009 (7), 3º 2010 (8), 1º 2011 (10), 7º 2013 (4), 8º 2014 (3)
Fränk Schleck (32): 7º 2006 (4), 3º 2007 (8), 3º 2008 (8), 8º 2010 (3), 2º 2011 (9)
Joaquín Rodríguez (21): 8º 2008 (3), 2º 2009 (9), 2º 2013 (9)
Michele Scarponi (20): 4º 2003 (7), 7º 2004 (4), 8º 2012 (3), 5º 2013 (6)
Damiano Cunego (18): 9º 2005 (2), 3º 2006 (8), 7º 2007 (4), 7º 2009 (4)
Samuel Sánchez (18): 6º 2003 (5), 4º 2004 (7), 10º 2009 (1), 10º 2011 (1), 7º 2012 (4)
Simon Gerrans (16): 6º 2009 (5), 10º 2013 (1), 1º 2014 (10)
Daniel Martin(16): 5º 2012 (6), 1º 2013 (10)
Enrico Gasparotto (13): 3º 2012 (8), 6º 2013 (5)
Vincenzo Nibali (13): 10º 2008 (1), 8º 2011 (3), 2º 2012 (9)






































