El fin de semana pasado se disputaron la mayor parte de los campeonatos nacionales, unas carreras algo devaluadas con el paso del tiempo, por el desinterés de gran parte de las figuras internacionales en disputarlas. Hay excepciones, pero la sensación es la de que, para muchos equipos WT, estas carreras sobran. O están mal colocadas en el calendario, pues estorban en sus planes de preparación para un Tour cada día más magnificado. En fin, repasemos, como ya planteé el año pasado, la composición del pelotón en los campeonatos principales, aquellos que contaban con al menos 40 corredores de categoría profesional y World tour.
lunes, 29 de junio de 2026
lunes, 30 de junio de 2025
DOMINGO DE CAMPEONATOS (EDICIÓN 2025)
He pensado seriamente si escribir o no esta entrada, puesto que el formato de los campeonatos nacionales parece remar a contracorriente de la dirección dominante del ciclismo actual. Las grandes figuras, con la mirada puesta en el Tour o en objetivos todavía más lejanos, prescinden en muchos casos de participar en las carreras de sus países, salvo contadas y gratificantes excepciones. En realidad, tan solo los campeonatos de Francia y Bélgica mantienen un nivel aceptable, en cuanto a recorrido, participación e interés del público. En el caso opuesto, el otrora prestigioso campeonato italiano ha contado con la victoria de un ciclista no profesional, hecho que debería resultar algo humillante para el pelotón profesional italiano, en un estado actual más que renqueante y con figuras bastante sobrevaloradas.
lunes, 24 de junio de 2024
DOMINGO DE CAMPEONATOS (EDICIÓN 2024)
Con el paso de los años, se ha convertido en un pequeño ritual de este espacio escribir la crónica de los campeonatos nacionales. En un calendario y un mundo cada vez más globalizado, estas carreras parecen algo anacrónico y en decadencia, debido a una suma de circunstancias, entre las que se encuentran la ausencia de las grandes figuras de cara al Tour y el desinterés de algunos patrocinadores de empresas estatales o paraestatales por ofrecer unos maillots de campeones nacionales algo decentes. Pero esta decadencia se deja sentir más en algunas naciones que en otras. En España, se lleva unos años disputando el campeonato profesional y el élite en la misma carrera, debido al poco nutrido pelotón profesional español. En Italia también han corrido este año algunos aficionados junto con los profesionales. Igualmente, la carrera española está monopolizada por Movistar, mientras que en Francia y Bélgica se produce cierto empate numérico entre los grandes equipos del país. En Italia, el campeonato se resuelve casi siempre de forma individual, con un corredor por equipo, dada la inexistencia de equipos italianos de primer nivel y la diáspora internacional de sus corredores. Hay algunos campeonatos menores, como el noruego, con un monopolio insultante de un único equipo. La siguiente tabla ofrece una muestra de cómo están las cosas en cuanto a calidad de corredores en liza y nivel competitivo por país.
lunes, 26 de junio de 2023
DÍA MULTIPANTALLA DE CAMPEONATOS NACIONALES
El fin de semana de los campeonatos nacionales era en otro tiempo la antesala del Tour de Francia, el momento en que algunos ciclistas empezaban a desvelar su auténtico estado de forma y los equipos decidían por fin sus alineaciones. En un ciclismo cada vez más programado y global, estos campeonatos apenas cuentan a la hora de decidir el ocho del Tour, pero siguen siendo un buen termómetro para valorar la pujanza o decadencia de ciertas naciones. Recuerdo de pequeño consultar los resultados en el teletexto...
lunes, 21 de junio de 2021
DOMINGO DE CAMPEONATOS
Me gusta el domingo de los campeonatos nacionales. Es la excusa perfecta para una ingesta masiva y simultánea de ciclismo. El único problema radica en que después es bastante complicado trazar un relato ordenado de los hechos, por no decir imposible. Así que lo que viene a continuación más que una crónica es una reconstrucción parcial a partir de numerosas lagunas.
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| Multipantalla. |
En el caso del campeonato español las cosas están claras. Ha sido una de las ediciones más entretenidas que recuerdo, aunque quizá a ello han contribuido tres factores. En primer lugar, un circuito duro, sin un metro llano, ha propiciado una gran selección. En segundo lugar, la incomparecencia del bloque del Tour de Movistar ha facilitado una mayor libertad de movimientos. En tercer lugar, y no menos importante, la inexistencia de retransmisión en directo durante bastante años impide realizar una auténtica comparación con otras ediciones.
Ha sido Astana el equipo que ha ocupado la vacante parcial de Movistar, controlando un poco una carrera ciertamente loca, marcada por los continuos ataques y reagrupamientos. Ion Izagirre, Luis León Sánchez y Omar Fraile estaban al servicio de un Álex Aranburu al que finalmente le han fallado las piernas. Los rivales a vigilar estaban claros: Jesús Herrada, Pello Bilbao, David De la Cruz, Carlos Rodríguez...Por Movistar, Pedrero y Gonzalo Serrano fueron los protagonistas. Todos ellos se movieron en algún momento. Pero había más invitados a la fiesta. Ander Okamika del Burgos-BH, Julen Amezqueta del Caja Rural, el sorprendente Marcos García, del Kinan japonés, y sobre todo Roger Adrià del Kern Pharma, muy activo y a la postre quinto.
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| Una de las incontables situacions de carrera que hubo. |
En realidad la carrera se ha jugado en uno de esos sprints de caballo loco a los que nos tenía acostumbrados Omar Fraile. En la recta de meta cambió su lanzamiento a Aranburu por un sprint en el que sacó bien pronto varias bicis de diferencia. No tuvo oposición real. Herrada se hizo con el segundo puesto y Aranburu con el tercero.
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| No es Bagno di Romagna, es La Nucia. |
En el caso de Francia, todo se planteó como un marcaje al hombre a Alaphilippe, con el que no tuvieron compasión por su reciente paternidad. Los tres equipos WT franceses estrangularon todo ataque del campeón del mundo, mientras dejaban marchar una escapada numerosa, con representantes de todos los equipos. Incluido Deceuninck con Rémi Cavagna, para su desgracia.
Como era de esperar, el trontón de la manada atacó en la parte final, y ni Rudy Molard, ni Geoffrey Bouchard ni ninguno de los escapados lo pudo retener. El único peligro residía en la posibilidad de que Cavagna hiciera un recto, algo nunca descartable en un corredor con un pedaleo de autómata, que no suele mirar a la carretera como un niño obcecado en su tarea. Al menos impidió un nuevo triunfo de Madiot, que ejerce su particular yugo sobre la prueba. Tendrá que irse con su espectáculo de gritos y bufonadas a otra parte.
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| Se mantuvo en la calzada y machacó. |
En Bélgica se constató que Evenepoel necesita relajarse. En sus primeros años las victorias caían fáciles, por su talento y por las ganancias marginales que aporta su equipo, pero ahora parece ofuscado porque se ha dado cuenta de que ganar no es tan sencillo. Sobre todo si se llega al sprint. En esa particular carrera contra sí mismo cuenta además con un enemigo adicional: una prensa que ya le otorga la victoria antes de disputar las carreras. Así pues, no pudo descolgar Wout van Aert y Edward Theuns, mostrándose contrariado al coronar el último repecho: se sabía tercero.
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| El niño tiene hambre y si no come se enfanda. |
El sprint se lo jugaron van Aert y Theuns y, como parece ser el sino del de Jumbo, se jugó todo en el golpe de riñón. Menos apurado que en otras ocasiones, pero de nuevo en la línea. Theuns había ahorrado fuerzas con zorrería, viendo que con los relevos de los otros dos ya había más que suficiente. Evenepoel, por su parte, entró tercero, maldiciendo a grito pelado. Otro día casi le arrea un sopapo a un chaperon. A este paso no creo que esté haciendo muchos amigos en el pelotón. Ese carácter ya no es solo cosa de la edad.
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| El plano vanaertiano. |
En Italia de nuevo un sprinter se colocó en la piel de un súper escalador. Ya lo hizo Viviani en 2018, ahora le ha llegado el turno a Colbrelli, apurando la actual racha de su equipo. El campeonato italiano ofrece actualmente el atractivo de la inexistencia de equipos numerosos, lo que convierte todo en una lucha individual. Los Bardiani intentaron hacer contar su superioridad numérica mandando gente por delante, táctica que les sirvió para mantener a Zoccarato en la tercera posición.
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| "Su quanti???" Solo llevas uno detrás, Masnada, puedes dejar de tirar. |
El recorrido en Imola, con la subida a Gallisterna, se predisponía a los ataques agónicos, y así fue. Fausto Masnada fue el Deceuninck de esta ocasión, después de un Giro bastante discretito. Pero se pegó a su rueda Colbrelli, con el maillot desabrochado, las cadenas colgando y el rostro enrojecido. Un mal pensado podría decir que a rueda un ciclista con auténtica estampa de corredor se soldó uno con más pinta de cicloturista que otra cosa. Pero Colbrelli tenía el día. Imbuido en ese espíritu vivianesco, intentó incluso descolgar a Masnada. El final no tuvo lugar en el autodromo (menos mal) sino en Imola, y allí Masnada lanzó un sprint desesperado desde lejísimo, que no impidió un fácil triunfo para Colbrelli.
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| Vivianesco. |
Del campeonato de los Países Bajos mi seguimiento fue bastante intermitente. En un inicio, la situación parecía un duelo entre van der Poel y los Jumbo, pero de pronto van der Poel desapareció del mapa. Dicen que atacó en la tercera vuelta, en una de esas locuras que les son propias cuando no se ve con piernas y decide quitarse de en medio con una inmolación que registren las cámaras. Finalmente los Jumbo hicieron contar su superioridad numérica, con Kooij, Roosen y Teunissen, incluso con Groenewegen sacrificándose hasta la extenuación, como quien cumple una particular penitencia. El triunfo final fue para Timo Roosen.
Y ya finalmente aun pude ver el campeonato de Eslovenia, de rebote, dirimido en la costera Koper. Por delante marchaban Mohorič y Polanc, y detrás un grupo con Tratnik y Pogačar controlando, más Luca Mezgec. Después de varios tiras y aflojas, Mohorič se deshizo a ritmo de Polanc y se fue a por el triunfo en solitario. Pogačar entró quinto, rezagado de Tratinik y Mezgec, que se jugaron el podio. Parece que se haya tomado estos campeonatos de relax, sin machacarse, para ver si sus gregarios mojaban algo, o con la intención de no hacer derroches innecesarios de cara a lo que se le viene encima.
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| En Eslovenia es sota, caballo o rey. Ayer fue sota. |
Que no es otra cosa que el Tour. Un Tour que genera mucha expectación, pero que luego seguro que defrauda, como siempre sucede. Más todavía con los recorridos acutales, pensados principalmente para que nadie destaque demasiado y haya lucha de segunditos hasta el final. La maldita fórmula, que tan bien han sabido interpretar en Ineos en esta última década, salvo contadas excepciones. Estos se presentarán en la salida con un equipo de lujo, que ya ha hecho salivar a muchos periodistas, pero que se limitará a montar un trenecito como única alternativa al talento esloveno de Roglič y Pogačar. Si el ciclismo fuese un fenómeno más fácil de interpretar, se escogería a Carapaz como el líder del equipo frente a los otros dos corredores anglosajones, bien entrados en la treintena. Greipel, Froome, Valverde, Nibali, Porte, Thomas y Cavendish en otra época estarían ya comentando carreras, conduciendo algún coche en la caravana o criando tripa en el sofá: hoy aun se ven con piernas para ganar. Esto es el Tour, amigos, el lugar de los milagros.
lunes, 29 de junio de 2020
LA TREGUA
Pocos acontecimientos inducen a escribir una nueva entrada, pero hay que dejar constancia de alguna manera de lo que está sucediendo en estos meses extraños. Porque en realidad la historia está más en el recuento por escrito de los acontecimientos que suceden que propiamente en lo que sucede en realidad. Así pues, hay que levantar acta de estos días extraños. En ellos se ha producido un leve destello en mitad de las tinieblas: la vuelta a la competición en Eslovenia, de la que luego hablaré. Dentro de unas semanas veremos si no ha sido una apuesta demasiado arriesgada, como la de sus ex-compatriotas serbios con el tenis.
Aunque sin duda lo que ha copado las noticias estos días – dada la ausencia de noticias sobre temas tan poco trascendentes como los deportivos – ha sido la irrupción efímera de un nuevo patrocionador en el World Tour. La archiconocida Manuela Fundación. Su paso por los pelotones, con diseño de maillot incluido, ha sido tan fugaz como polémica. Habían embaucado incluso a Stefano Garzelli y parece ser que a parte del staff de los australianos de Mitchelton también. Sin embargo, el culebrón parece que todavía no ha acabado.
Todo esto ha venido a demostrar dos cosas: la mafia en la que se ha convertido el World Tour, con su sistema cerrado de licencias que induce a la endogamia y al “pasar por caja”, y la nueva realidad de los patrocionios ciclistas. Sobre este apartado habla en uno de sus últimos artículos Sergio Palomonte en su blog de referencia.
Detengámonos un momento en este último punto. Ha pasado ya el tiempo en el que el ciclismo era un deporte popular, con un seguimiento más o menos masivo, sobre todo en algunos momentos señalados del año. En Italia, el ciclismo con el Giro hacía su entrada espectacular en la televisión y la prensa una vez acababa la liga de fútbol. En España, la Vuelta podía coincidir con las últimas jornadas ligueras, mientras que en Francia el fútbol nunca fue competencia, pero sí los días de vacaciones permitían a la gente tener un relato del que poder hablar en ese periodo de tregua en el que las obligaciones y la política cesan. Ese tiempo ya ha pasado, con sus luces y sus sombras. Se podría decir que el tiempo en el que el ciclismo era seguido por gente “ajena al mundillo” o no practicante del ciclismo ya es historia, y a ello ha contribuido sin duda alguna el propio ciclismo, cavándose su tumba con una sucesión ininterrumpida de casos de dopaje, a los que no ha sabido ni querido poner freno. En ese sentido, las sustancias cambian pero la esencia ha permanecido, en un mundo demasiado cerrado y acostumbrado a prácticas ilegales, perpetuadas de generación en generación. A ello se añade un nuevo aficionado, con tendencias talibánicas, que aparta de su deporte al aficionado puntual. Es una tendencia en la que todos hemos incurrido en algún momento, dadas también las características de este “aficionado puntual”, cada vez más adocenado por una prensa deportiva de calidad menguante. Como daño colateral, se ha apartado del ciclismo al aficionado no practicante. Algo extraño: imagínense que en el fúbtol todos los aficionados que llenan los estadios, incluidos aquellos de banderas y símbolos dignos del periodo de entreguerras, supieran no solo chutar un balón, sino aguantar el ritmo de todo un partido.
Pues eso es lo que sucede en el ciclismo. A resultas de lo cual han ido desapareciendo aquellos patrocinadores destinados a un consumidor masivo y anónimo, para dar paso a tres tipos de patrocinadores: las marcas de bicicletas, las empresas paraestatales y las empresas tapadera. Hagamos un poco de historia. Las primeras empresas en entrar en el ciclismo se asociaban a productos “varoniles”, como los licores y las bebidas alcohólicas (Saint-Raphaël, Carpano, Cynar, Margnat, Licor 43, Wiel's, Pelforth...). Pero si uno revisa los equipos que existían en los años 60, 70, 80 y 90 se encuentra empresas de todo tipo. Empresas de alimentación y bebidas (Ghigi, Molteni, Kas, La Casera, Safir, Maes, Vini Riccordi, Cantina Tollo, Tonissteiner, Gerolsteiner). Empresas relacionadas con el nuevo boom económico de los 60-70, como automóviles (Ford, Fiat, Renault), televisores (Philco, GBC, Televizier, Werner tv, Sonolor) o electrodomésticos (Ignis, Fagor, Super Ser). Empresas de textiles y de modas (Filotex, La Redoute, Z vetements, Navigare). Empresas relacionadas con el hogar, en todas sus vertientes: pinturas (Histor), muebles de cocina (Salvarani, Scic, Ferretti, Del Tongo, Gemeaz, Teka, Jolly), parqués (Collstrop), muebles (Rokado, Vermeer Thijs, Novostil), cerámica y azulejos (Jollj, Ariostea, Refin). En los 80 irrumpieron incluso las empresas japonesas (Toshiba, Panasonic, Hitachi), aprovechando el momento del boom de Nakasone previo al colapso de principios de los noventa. A cuenta gotas, con el aumento de seguimiento del ciclismo, fueron apareciendo empresas de servicios, como aseguradoras (Helvetia, Gan) o bancos (Banesto, Credit Agricole, Rabobank), superficies comerciales (7 Eleven, Supermercati Brianzoli, Castorama, Mercatone Uno, Casino, Bigmat) e incluso las apuestas estatales (Lotto, Once, Française des Jeux). Aunque en general pervivían marcas modestas, con productos claros y definidos: colchones (Magniflex, Dormilón, colchón CR, Relax), helados (Gis, Sammontana, Miko, Sanson, Magiglace, Ijsboerke, Capri Sone), puertas (Alfa Lum, Mavisa), empresas lácteas (Alpilatte, Clas, Brescialat, Milram)...En los 2000, como caso particular español, las campañas turísticas de las comunidades autónomas hicieron florecer los equipos sufragados con dinero público, a fondo perdido, algo muy propio de la época (Illes Balears, Xacobeo, Euskadi, Andalucía, Costa de Almería, Comunidad Valenciana...). En muchos casos, se daba el caso de la irrupción de marcas que se hacían la competencia: Kas-La Casera, Sanson-Gis, Patatine Pata - Amica Chips, Panasonic-Toshiba-Hitachi...
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Cintas de vídeo PDM (Peter Van Petegem), cosméticos Malvor (Robert Dill-Bundi), aluminios Reynolds (Julián Gorospe), sucedáneos de café Leroux (Seamus Elliott). |
Las crisis económicas y la crisis inherente al ciclismo ha ido cambiando todo este panorama. Se mantienen las apuestas estatales o las empresas paraestatales, así como portales turísticos, aseguradoras y servicios financieros. Pero fueron las marcas de bicicletas las que invirtieron en el ciclismo para hacer de él su particular escaparate, aprovechando y fomentando un consumismo creciente en torno al deporte (BMC, Cervélo, Cannondale, Trek...). Como contrapartida, como resultado de esta extensión masiva y contemporánea de la salud y la práctica del deporte (y la presunción a él aparejada), ha aparecido otro tipo de practicante de la bicicleta que apenas tiene interés en el deporte ciclista, algo completamente ajeno a otros deportes. Imaginen a alguien que se junta con los amigos los fines de semana a jugar a fútbol o a baloncesto y que no tenga ni idea de sus respectivos deportes, no solo de nombres, sino de reglas y tácticas básicas...
Pero lo más interesante y característico de estas últimas décadas de tribulación ha sido el aterrizaje en el ciclismo de los oportunistas y de las satrapías (Astana, Katusha, UAE Emirates, Bahrein). Unos buscan el lavado de dinero, otras el lavado de imagen. Hubo casos anteriores de “emprendedores” que apostaron por el ciclismo, con marcas de dudosa fiabilidad o que ni siquiera se sabía qué vendían. El caso más conocido quizá sea el de Bernard Tapie y su La Vie Claire. Pero en estos últimos tiempos se ha visto una sucesión de personajes y marcas que se desconoce qué venden (High Road, Leopard, Tinkoff). La Fundación Manuela no era más que un apéndice en esta lista, aderezado con el componente cañí.
Cambiando de tercio, del otro apartado del que quería hablar es de la vuelta a la competición. Una competeción circunscrita solo a Eslovenia, donde se han disputado los campeonatos nacionales. Una competición que hubiese suscitado un interés muy tangencial de haber sido otras las circunstancias: pero en estos días, ha sido un faro en mitad de la niebla. El ciclismo esloveno está viviendo una edad de oro y el resultado de la prueba en ruta ofrece un podium espectacular, al igual que la de crono. Aunque sin duda lo que más llamó la atención fue la desastrosa retransmisión del evento, que tuvo un seguimiento masivo dada la sequía actual de competición que estamos viviendo. El desastre fue mayúsculo, aunque será recordado con simpatía. Las cámaras de la moto enfocaban al dúo delantero, Roglič y Pogačar, cómo no. Entraban en el último kilómetro de ascensión. Primero el saltador, segundo el wunderkinder. De golpe la realización picha la cámara de meta, en la que se ve entrar en solitario a Roglič. Un salto temporal impresionante, un teletransporte que ni en La Mosca. Tercero fue Mohorič, el predestinado. La crono, que no tuvo imágenes, ha sido para Pogačar, en este tanto monta-monta tanto característico de los últimos tiempos. Esta vez el tercero ha sido Jan Polanc.
Poco más hay que contar. Quizá el revuelo que causó el divertido vídeo de Sagan como connaisseur de arte, y la polémica añadida de su participación en el Giro en detrimento de las clásicas pedrusqueras. Una polémica artificial, para hablar de algo. Sin duda vale más una París-Roubaix que una etapa en el Giro, pero Sagan es libre de optar por aquello que más prefiera o que más dinero le reporte. Desgraciadamente, aún quedan unos meses para la vuelta real a la competición.
lunes, 2 de julio de 2018
DOS FINES DE SEMANA DE CICLISMO, A PESAR DE TODO
Sin embargo la actualidad manda. Froome ha sido exonerado. Las razones de la anormal acumulación de salbutamol por parte de su organismo no sé si serán explicadas algún día. Tampoco lo incongruente que resulta un campeón "enfermo" (aunque no sea el único, ni mucho menos, que recurre a los ventolinazos). Nos ha tocado vivir un tiempo en que el ciclismo es cada día más una farsa, en la que el antidopaje sólo afecta a algunos mientras que otros, secundados de abogados e informes pseudocientíficos, y respaldados por morteradas de dinero, se salen de rositas. Una vieja historia, tan antigua como la civilización, que no por ello nos evita una sensación de impotencia y desilusión.
Pero hablemos de ciclismo y dejémonos de todo lo que rodea a ese equipo y a ese país que tantos males ha perpetuado en este deporte (y en otros, un saludo a Mo Farah), arrogándose de la falsa aura de salvadores. No quiero destinar más tiempo de mi vida ni más espacio en este blog en hablar de ellos ni de sus mentiras. Al menos por el momento.
El primer fin de semana tuvieron lugar los campeonatos de España y Bélgica, entre los grandes países. En el caso de España se vio un espectáculo moderado en las rampas del alto del Desierto de las Palmas, con una resolución que por primera vez en mucho tiempo alteraba el monólogo del equipo navarro. Beneficiados por su superioridad numérica aplastante, por la inexistencia de equipos españoles equiparables en nivel y por la ausencia de la televisión, Movistar había hecho del campeonato de España una especie de criterium interno, en el que el único misterio residía en saber a quién iba a regalar Valverde el maillot. Un maillot, todo sea dicho, ultrajado y convertido en un compendio de retales o diseños horrendos por el equipo de Echavarri y Unzue desde la lejana fecha de 1992.
En la previa, pocos parecían los idóneos para alterar ese orden establecido. Los hermanos Izagirre, Omar Fraile, Luis León Sánchez...pocos más. Sin embargo, el poderío navarro ya no era el de otro tiempo. Sin los Herrada y los Izagirre, sin la inestimable ayuda de Castroviejo al frente del pelotón, los Movistar tenían que confiar de nuevo en Rojas para comandar el grupo, y en Soler o Rubén Fernández. Ante una escapada numerosa, compuesta entre otros por Lluis Mas, Julen Amezqueta, Francisco Mancebo, Carlos Barbero, Imanol Erviti y Sergio Samitier, los Movistar dejaron que fuese Cofidis con Maté quien marcase el ritmo por detrás. En la última vuelta se produjeron escaramuzas protagonizadas por Ion Izagirre y Alejandro Valverde, que acabaron con el grupo de fugados, del que tan sólo se mantuvo en cabeza durante unos instantes Pablo Torres, del Burgos - BH. Este corredor fue alcanzado por Gorka Izagirre en el descenso. El corredor vasco logró distanciarlo fácilmente, trazando las curvas con gran habilidad, manteniendo un pulso con un grupo principal algo indolente durante los últimos diez kilómetros. Con su victoria, el de Ormaiztegi está cuadrando una de sus mejores temporadas como profesional, en la línea de su equipo. A pesar de ser un soplo de aire fresco la victoria de un corredor que no figura en Movistar, no pueden considerarse visos esperanzadores para el ciclismo español el hecho de que cuatro ex-Eufemianos estén entre los diez primeros clasificados del campeonato.
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| 1º Gorka Izagirre, 2º Alejandro Valverde, 3º Omar Fraile |
En Bélgica el circuito tuvo lugar en Binche, localidad que acoge la semiclásica Binche-Chimay-Binche, anteriormente conocida como Binche-Tournai-Binche. En el siempre disputado campeonato belga se asistió de nuevo a la pinza del Quick Step a la que nos tiene tan acostumbrados, y en la que se manejan tan bien. Para ello, cómo no, es necesaria la superioridad numérica en los momentos decisivos, algo que no parece complicado para los de Lefevere en la presente temporada, acostumbrados a apisonar a los rivales como un suelo bien llano y sin imperfecciones sobre el que depositar después con pulcritud el parqué. Los protagonistas del día fueron Jasper De Buyst, Jens Keukeleire, Nathan Van Hooydonck, Dimitri Claeys, Pieter Serry y sobre todo Aimé De Gendt, un joven corredor del Topsport Vlaanderen que está predestinado por apellido a ser combativo. Sin embargo, los fuera de serie llegaron por detrás, con Stuyven, Vanmarcke, Benoot y sobre todo Lampaert y Gilbert. El circuito era el clásico de las carreras belgas, con pasos por alargados pueblos de casas de ladrillo, carreteras estrechas y reviradas y un último repecho empedrado, ya casi en el último kilómetro.
Después de muchas escaramuzas, acabaron marchándose por delante Jasper Stuyven, Yves Lampaert y Philippe Gilbert. Entonces llegó la "pinza": Lampaert fue el primero en atacar y Stuyven no pudo cogerle rueda, de manera que Gilbert se mantuvo vigilante mientras "John Deere" abría hueco. La carrera estaba sentenciada. De nuevo el apabullante dominio de los Quick Step sentenciaba la victoria sin aparente esfuerzo, ante unos rivales de gran calidad reducidos a meras comparsas. A pesar de ello, no todo parecía buen rollo en el seno del equipo belga, pues Gilbert se mostró abiertamente decepcionado por la resolución de la prueba.
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| 1º Yves Lampaert, 2º Philippe Gilbert, 3º Jasper Stuyven |
El sábado llegó el turno al campeonato italiano, disputado en Darfo Boario Terme. Quizá se asistió ese día a una de las demostraciones más insólitas y sorprendentes del año, de nuevo con un Quick Step como principal protagonista. Precisamente desde esta página se ha hablado largo y tendido del año gengiskaniano de los Quick Step, de los extraños bajones de rendimiento de aquellos que han abandonado sus filas, de la aparente facilidad de pedaleo de todos ellos, sean jóvenes o viejos. Lo del sábado en Darfo Boario Terme estuvo un punto más cerca del mundo de los sueños que de la realidad: un sprinter puro, un pistard (¡uno más!), aguantando el ritmo a un escalador puro en un duro repecho en pleno ataque.
La tónica general del campeonato italiano fue la variedad de equipos, la cantidad de ciclistas corriendo casi al modo individual, dada la disgregación del pelotón italiano, sin equipos de primer nivel. El fascista Salvini tendría que meter mano en el asunto para evitar que tantos compatriotas corran para el extranjero. Por delante marchaban Alessandro De Marchi y Jacopo Mosca, hasta que fueron alcanzados por un grupo más numeroso, formardo por Enrico Barbin, Alessandro Tonelli, Daniel Oss, Ivan Santaromita, Fabio Felline, Salvatore Puccio, Oscar Gatto y Domencio Pozzovivo. Daniel Oss era de los más activos, mientras que Pozzovivo, el diminuto escalador lucano, se mantenía a cola, esperando que por detrás llegase Giovanni Visconti. El malhumorado siciliano llegó, pero también Elia Viviani. En los momentos decisivos, Oss propició una selección con Visconti, Pozzovivo y Viviani. El sprinter veronés se mostraba muy activo, rodando como el que más, cerrando huecos, atacando en el llano. Parece que ha dado un salto cualitativo espectacular desde que está en Quick Step; el mismo que ha dado Kittel pero al revés. Finalmente Oss llegó desfondado al repecho final, después de intentarlo en solitario, mientras Pozzovivo forzaba el ritmo. Los ataques de Pozzovivo suelen ser breves e inconstantes: sin embargo el repecho tenía la distancia ideal para hacer daño. A pesar de ello, Viviani se mantuvo soldado a rueda, subiendo sentado, con cadencia. La lengua asomando bajo su prominente nariz era el único detalle que mostraba algo de sufrimiento. Poco después Visconti contactaría con ese duo delantero.
La victoria parecía cantada para Viviani y aún así Pozzovivo seguía forzando el ritmo en el llano, confiando en el sprint de Visconti contra toda lógica. La recta final dejó las cosas claras. Ganó un Viviani intratable, como nunca se le había visto. Qué lejos queda aquel corredor predestinado a ser un sprinter de segunda fila. Ahora gana etapas, corta el bacalao (como se vio en la acción mafiosa de Roma) y finalmente es capaz de aguantar a los escaladores en las rampas más duras. Cassani sigue salivando.
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| 1º Elia Viviani, 2º Giovanni Visconti, 3º Domenico Pozzovivo |
Finalmente el domingo tuvieron lugar los dos últimos grandes campeonatos, el francés y el holandés. El siempre combatido campeonato francés se disputó en Mantes-la-Jolie, en las cercanías de París. Era un circuito duro y rompepiernas, en la mejor tradición del ciclismo francés. Por delante marchaba un grupo con corredores combativos habituales, como Damien Gaudin, Alexis Vuillermoz, Stéphane Rossetto, Kevin Reza y Jimmy Turgis. Por detrás, el joven Rémi Cavagna, otro joven talento de la cuadra de Lefevere, se marcaba un ataque en solitario para dar alcance al grupo delantero, grupo cada vez más cercano gracias al empuje desde el pelotón de los equipos con hombres rápidos: Cofidis para Bouhanni, Groupama para Démare y Vital Concept para Coquard.
En las vueltas finales accedieron a posiciones delanteras corredores que ya podían hacerse con el tricolor: tres Groupama, Arthur Vichot, Anthony Roux y Rudy Molard, Warren Barguil de Fortuneo, Cyril Gautier de Ag2r y Guillaume Martin, el pequeño ciclista filósofo, de Wanty. Por detrás, en un derroche de fuerza para la galería tan propio de él, Julian Alaphilippe se marcaba un "allungo" en solitario para dar caza, él solito, a ese grupo con muchas opciones de victoria. Alaphilippe es un corredor en la mejor (o peor, según se mire) tradición de Virenque: mucho gesto desbocado, mucha "expresividad" y casi siempre a destiempo. Parecía condenarnos a otro triunfo del Quick Step, para hacer de los campeonatos nacionales un monólogo más, una prolongación de la primavera demencial a la que hemos asistido.
Afortunadamente otro corredor vino de atrás adelante a ensombrecer el "espectáculo" de Alaphilippe: Anthony Turgis. Un corredor potente, el mediano de tres hermanos ciclistas, que parece destinado a ofrecer buenos momentos de ciclismo. Poco después Rudy Molard se lanzaba en solitario. Alaphilippe saltó a por él. Parecía una victoria cantada de nuevo para uno de los azules a medida que el menudo corredor del Groupama iba perdiendo fuelle. Por detrás, sin embargo, el voluntarioso Anthony Roux no estaba dispuesto a dejar a su compañero solo a merced de uno de esos malditos lobos. Vichot y Barguil caían por su propio peso. Cuando se formó un trío con dos Groupama y Alaphilippe delante, extrañamente Molard siguió tirando. Parecía una táctica por completo equivocada, en vez de marear a Alaphilippe con ataques alternados. Aún así, por detrás Anthony Turgis, Pierre Latour y Guillaume Martin les daban alcance.
Guillaume Martin fue el que lanzó el sprint desde lejos, en una mezcla de ataque con poco efecto sorpresa y sprint desde la estratosfera. Alaphilippe, cebado como siempre, salió a su rueda, e inmediatamente también intentó hacer lo propio con Turgis. Fue Anthony Roux el que se lanzó a por el joven del Cofidis, en un sprint largo y antológico. Le dio alcance y aún fue capaz de cambiar y sacar una ventaja demencial a su rival. Por su parte Turgis, al ser alcanzado por Alaphilippe, aún tuvo fuerza y orgullo para pelear y arrebatarle la segunda plaza.
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| 1º Anthony Roux, 2º Anthony Turgis, 3º Julian Alaphilippe |
Finalmente el campeonato holandés, en Hoogerheide, fue una demostración de ese talento natural que es Mathieu van der Poel. Uno de esos ciclistas mimados por el aficionado al ciclocross que, como su rival Wout Van Aert, no deja de sorprender cuando se deja caer por la carretera. La escapada ya en el tramo decisivo de la carrera estaba formada por Denis van Winden, Jan-Willem van Schip, Danny van Poppel y el propio Mathieu van der Poel. Van Poppel se mantenía a rueda, esperando a que por detrás sus compañeros acercasen a Groenewegen para una presumible resolución al sprint. El circuito era el clásico trazado revirado, por urbanizaciones, con algún tramo de kasseien y un final en ligera subida. No parecía ser el día de Groenewegen, que ofrecía una apariencia en exceso pesada para la próxima cita de julio. Se descolgó a falta de unos kilómetros a meta, cuando ya se había dado caza al cuarteto delantero. En el sprint final, Mathieu se abrió literalmente paso ante Ramon Sinkeldam, que le estaba cerrando contra las vallas. Su sprint fue una obra maestra de fuerza y orgullo, y una demostración de que un corredor de su especie es capaz de desenvolverse bien en una distancia superior a los 200 km.
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| 1º Mathieu van der Poel, 2º Danny van Poppel, 3º Ramon Sinkeldam |
Así pues éste ha sido el desarrollo de los principales campeonatos nacionales. Carreras que, salvo en el caso español, suelen ser muy abiertas y disputadas, ofreciendo siempre buenos espectáculos debido a que no suele haber equipos dominadores (el único equipo que casi condiciona su campeonato como el Movistar es el Groupama de Madiot). Se podría tener la falsa impresión de que el ciclismo ha prevalecido, ofreciéndonos dos fines de semana muy disputados. Sin embargo, el blanqueamiento de la figura de Froome, con el veto improductivo de ASO (¿un paripé?) y la resolución inmediata a falta de menos de una semana por parte de la UCI, dejan un panorama de sombras. Las mismas en las que lleva dando palos de ciego el ciclismo desde hace mucho tiempo. Esto ha sido la demostración de que, como señalaba Di Luca en su fantástico libro, en el antidoping se tiene bien en cuenta en qué equipo se milita y si éste es solvente. Se diría que, ante el fraude perpetrado (¿qué opinan Petacchi y Ulissi de todo esto?), el ciclismo sigue intentando salir de unas arenas movedizas que lo engullen. Estacado, con el fango hasta las cejas, el deporte ciclista saca una mano intentando aferrarse al borde de la charca. El paisaje que le rodea es hermoso: montañas, valles, cielos cambiantes, pequeñas poblaciones, sutilezas estratégicas, bicicletas relucientes, colores combinados. Pocos deportes tienen al alcance tanta belleza. Sin embargo, la fuerzas que tiran hacia abajo son demasiado variadas y constantes, empeñadas con ciega obsesión en que lo que es casi un cadáver se hunda definitivamente.





















