Con el Giro de Italia se inicia la temporada de grandes vueltas, tres semanas de entretenimiento diario, con sus pequeños dramas, sus momentos de intensidad e incluso sus plot twist. Pero, con el paso de los años, me he acabado dando cuenta de que es más interesante la expectación previa a una gran vuelta que una gran vuelta en sí misma. En la víspera se vive todo con cierto cosquilleo primaveral, hasta que llega la constatación de que no va a pasar nada sorprendente.