Sobre el papel, la ubicación de los Pirineos parecía este año demasiado temprana para ser interesante, y además, ¿quién iba a imaginar que tras la tremenda fumada de Nogaro se iba a ver un encadenado de etapas tan excitante? Sobre la etapa Dax – Nogaro no merece la pena ni siquiera hablar. Como viene siendo habitual en este espacio, si no no hay competición, no hay crónica. El pelotón se arrastró con desidia por el recorrido, en charla distendida, abalanzándose con voracidad sobre la meta, a trompazos, con el resultado de tres caídas en el último kilómetro.