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miércoles, 9 de octubre de 2024

DÍAS DE LLUVIA Y CICLISMO

El pelotón está siendo acompañado por una lluvia constante durante las últimas semanas, que solo remite en momentos puntuales. Así se planteaba el Giro dell'Emilia, con unas condiciones de frío y lluvia muy propicias para que Tadej Pogačar estrenase su nuevo maillot por todo lo alto. En la salida en Vignola estaba acompañado por Primož Roglič y Remco Evenepoel como principales rivales, pero a la hora de la verdad poco pudieron oponer a la abrumadora superioridad del campeón esloveno. Hizo lo que quiso, para sorpresa de nadie. Evenepoel y Roglič asomaron tímidamente la nariz en la parte delantera del pelotón en la primera ascensión a San Luca y, sin tiempo para la respuesta, Pogačar lanzó su ataque. Faltaban 37 kilómetros para meta, una minucia en comparación con los 100 del otro día. Solo Jorgenson intentó seguirle en vano. El esloveno se merendó San Luca cinco veces, con sus subidas y bajadas, marcando en la primera ascensión el segundo mejor tiempo histórico, solo superado por su propio registro en el pasado Tour, acompañado de Vingegaard. Evenepoel y Roglič acabaron retirándose y las plazas del pódium quedaron para Pidcock y el prometedor Piganzoli, a casi dos minutos del ganador. 

domingo, 1 de octubre de 2023

IL SANTUARIO DELLA MADONNA DI SAN PRIMOZ

Una vez acabada la Vuelta, solo era cuestión de tiempo que empezase la campaña de rumores de fichajes, a cada cual más altisonante. En esta ocasión se ha alcanzado un punto insostenible, con un bombardeo inmisericorde a diario por parte de medios deseosos de colgarse medallas o de recibir atención. La chapa diaria recordaba a la del Marca en verano, con sus rancias portadas anunciado adquisiciones improbables del Madrid. Afortunadamente las clásicas otoñales italianas han llegado al rescate, para recordar al personal que la temporada 2023 no ha terminado, pudiendo todavía deparar bellos momentos. Los amantes de los chismorreos han tenido hoy cubierto su cupo con el anuncio de cambio de equipo por parte de Roglič. Pero mientras no se conozca su destino definitivo, mejor hablemos de ciclismo. 

viernes, 7 de octubre de 2022

RESURRECCIÓN NAVARRA

La actualidad me obliga a centrarme en un equipo que ha pasado bastante desapercibido en este espacio, el equipo Movistar. Resulta cuanto menos curioso que el equipo navarro se haya convertido en noticia positiva a estas alturas de la temporada, cuando ya todo el pescado está casi vendido. Dos causas han contribuido a este hecho. Por un lado, el miedo al descenso, que ha traido como consecuencia que las cabezas pensantes de Movistar hayan abandonado su congénito desinterés por aquellas pruebas de un día que no son ni la Flecha ni la Lieja. Han descubierto partes del calendario nuevas, antes no exploradas. Como los marineros de antaño, han superado sus miedos al finesterre y sus islas de San Brandán, descubriendo nuevos horizontes. La otra causa ha sido, claro está, la inminente despedida de Valverde. Con sus carnes enjutas, su barba spaghetti western y su chepa ya poco disimulada, busca la salida a hombros por la puerta grande, con el pecho lleno de cadenas, escapularios y medallas. 

No estaban muertos.


Resulta igualmente curioso que la resurrección del equipo navarro llegara en el momento del eterno entierro de la reina inglesa. Mientras todos los periodistas patrios, fuesen del signo que fuesen, se lanzaban a la alabanza sin fin de la caduca y podrida institución monárquica, con sus anacrónicas costumbres, una noticia pasaba desapercibida: la cancelación express del Tour of Britan in media res daba el triunfo final a Gonzalo Serrano, otorgando unos puntos valiosos para la salvación. Poco después, el mismo Serrano rivalizaría con van der Poel y Girmay en la ciudadela de Namur, en el Gran Prix de Valonia. Gracias a este flotador de emergencia lanzando en medio de un naufragio, las cabezas pensantes de Movistar ya tuvieron a bien ceder a Cortina para el mundial. No así a Mas, en la forma de su vida. 

¡A las armas!

 

Llegaban así las carreras italianas, tan bellas a su manera. Desde aquí me declaro fan absoluto de estas carreras, con sus carreteras cuarteadas, los tonos incipientes del otoño en los bosques y las cabezas peladas y canosas de sus voluntarios y de su público en meta, ataviados casi todos ellos con fachalecos italianos. Son carreras que tienen todavía cierto aire artesanal e improvisado, alejadas de las grandes organizaciones, aun gozando cada una de ellas de un albo d'oro envidiable. En ellas, gracias a las premuras del descenso, Mas y Cortina iban a conseguir los mejores triunfos de sus respectivas carreras deportivas.

En la Coppa Agostoni ya comenzó a vislumbrarse el nivel de forma del equipo. La victoria se la jugó un grupo selecto de nueve corredores, con Vincenzo Nibali, Domenico Pozzovivo, Andrea Piccolo, Davide Formolo, Guillaume Martin, Enric Mas, Alejandro Valverde y Sjoerd Bax, un corredor desconocido del Alpecin, con buena planta de rodador. Mas controló en todo momento el grupo para llegar al sprint con Valverde, pero el murciano se precipitó. Con un ímpetu y una inconsciencia que hacían recordar al sprint de Innsbruck, Valverde se lanzó a por la victoria a falta de 300 metros. Hubiese sido suficiente de no haber estado Bax, un corredor que, en cuanto enrolado en Alpecin, debía ser a buen seguro buen sprinter, como bien demostró. 

La enésima foto de Valverde con la nueva generación.

 

En el Giro dell'Emilia le llegó el turno a Enric Mas. Explotando unas tremendas piernas provenientes de la pasada Vuelta, fue capaz de poner en apuros a Pogačar en el penúltimo paso por San Luca. El esloveno se mantuvo a duras penas a su rueda, sin levantarse del sillín, mostrando que ya no le vienen tan bien estos finales en cuesta, o que estaba guardando fuerzas para otros momentos aun importantes de la temporada. En el descenso fueron alcanzados por Pozzovivo, Valverde y Urán, que volvieron a quedarse en la última subida. El cedazo de San Luca separaba la juventud de la veteranía. Pozzovivo aguantó solo un poco menos que Pogačar, que también tuvo que ceder ante el ataque de Mas. Ante el cadavérico Mas, Pogačar parecía sacado del país de Jauja de Brueghel. Peldaño a peldaño, Mas ascendía al santuario, consiguiendo de esta forma su mejor triunfo profesional, tapando muchas bocas. Por un momento había hecho recordar a aquel corredor de Quick Step que un día fue, o incluso a Contador ganando la Milán - Turín tras salir de su sanción. 

Sueños húmedos de Movistar de cara al próximo Tour.

 

La Coppa Bernocchi, segunda carrera del Trittico Lombardo, se resolvió al sprint con victoria de Davide Ballerini. García Cortina perdió una primera oportunidad al entrar mal colocado. La tercera tabla del Trittico, la Tre valli varesine, se volvía a presentar como una reedición del duelo Movistar - Pogačar. UAE controló la carrera para su líder, aunque Movistar tomó la iniciativa en los últimos kilómetros. Un grupo de una veintena de corredores se iba a jugar la victoria en las calles de Varese. Einer Rubio y Enric Mas comandaban el pelotón, con Pogačar y Valverde a rueda. El sprint se lanzó desde lejísimos: a la par en inconsciencia, la carne lozana de Pogačar prevaleció sobre la ajada de Valverde, consiguiendo la victoria con otro de sus tantos sprints para enmarcar (y van...). Sergio Higuita pudo finalmente colarse en el segundo escalón, superando a Valverde en los últimos metros. 

Cada día mejor sprinter. Y quizá peor escalador.


De esta forma se llegó al último episodio de este otoño dorado de los telefónicos: el Gran Piemonte, anteriormente conocido como el Giro del Piemonte. Organizada por RCS, la carrera se ha convertido en los últimos años en un coto para sprinters de segunda fila, aunque este año la inclusión de una cota doble a falta de cuarenta kilómetros (il Pinoletto y el Col d'Arsete) puso bastente aliciente a la prueba. Se disputaba en el mismo paisaje de colinas y palacios en el que Simon Yates ganó su segunda etapa en el pasado Giro. Movistar forzó en la subida con un ataque de Matteo Jorgenson, creándose una selección de una veintena de corredores, que se jugarían la victoria. Por detrás se había quedado Olav Kooij. En los últimos cuarenta kilómetros de planicie se vivió una interesante persecución, con Intermarché - Wanty tirando por delante, con la colaboración tardía de Movistar. Los dos pelotones fueron atravesando como flechas la adormecida llanura piamontesa, con sus grandes localidades sumidas en una incipiente bruma. A pesar de la malísima colocación de Cortina al entrar en la recta de meta de Beinasco, supo sortear corredores, a la manera de aquel sprint de locura de McLay, para llevarse el triunfo por más de una bici sobre Matej Mohorič

Su tercer triunfo profesional (¿quién lo diría?)

 

Estas han sido por tanto las carreras de preparación para il Lombardia de este fin de semana, en el que se prevé un interesante duelo a tres bandas entre Movistar, Pogačar y Vingegaard. El danés ha vuelto de su merecido descanso, ganando dos etapas en Croacia y acallando extraños rumores sobre su estado de forma y salud. A diferencia de otros años, hay bastantes candidatos que parecen haber llegado en forma a este final de temporada. Aparte de los mentados, habrá que contar con Vlasov e Higuita, con algún Education First, e incluso con Mohorič, sin duda atraido por los descensos siempre al límite de la prueba. Es lo dado de este nuevo ciclismo: aunque se vislumbra el cercano final de temporada, siempre triste a su manera, algunos podrían seguir corriendo ininterrumpidamente hasta la próxima temporada. De hecho, algunos enlazarán con otras disciplinas, en el circo interminable en el que se ha convertido el ciclismo, entretenimiento en perpetuo bucle, al modo netflix enlazando capítulos ante un espectador dormido o en coma. Diversión con la que poder llenar horas y horas, con la que distraerse y combatir los sinsabores del día a día, como quien se emborracha cerveza tras cerveza en un bar hasta caer en redondo. Al menos se ven bonitos paisajes, digo yo.

De vacaciones en Istria y Dalmacia. Como los austriacos.