domingo, 22 de marzo de 2026

OSSESSIONE

La victoria de Tadej Pogačar en la Milán - Sanremo ha sido la culminación de una obsesión. Desde 2022 la Classicissima se mantenía esquiva a sus intentos de abordaje, como una vieja dama cansada de las atenciones e insinuaciones de un joven demasiado impulsivo. La trayectoria ascendente del esloveno parecía haberse estancado en 2025. Después de un quinto puesto en 2022, un cuarto en 2023 y un tercero en 2024, volvía a repetir la última plaza del pódium en 2025. Lo había intentado por activa y por pasiva, en el Poggio y en la Cipressa, ¿Qué quedaba pues por inventar? ¿Qué podía hacer para evitar que van der Poel acabase ganando o decidiendo la carrera una vez más? La Milán - Sanremo se había convertido en una obsesión, en su obsesión. El recorrido de la prueba era como un papel en blanco, de difícil interpretación. Su desarrollo estaba sujeto a azares e imprevistos, que siempre invitaban a nuevos comensales a la mesa. Y mientras, Pogačar interpretaba una y otra vez la partitura, obsesivamente, con ligeros cambios, sin dar con la nota desafinada que conducía al traste con toda la interpretación. Su fluidez habitual había encontrado su freno. 

Ya podemos respirar.


En los días previos solo se hablaba de estrategias y direcciones del viento. Dónde atacar, qué hacer, cómo mover los peones. Como si el resto del mundo no existiera y solamente fuese un combate de Pogačar contra su destino. Pero, por supuesto, había más gente, dispuesta a aprovechar sus despistes, a seguir su rueda, a comerle la moral. Sobre todo, Mathieu van der Poel. El plan, aparentemente trazado al milímetro, no se iba a cumplir, como nunca sucede en el ciclismo. Iba a irrumpir lo imprevisto, en forma de despiste y caída a falta de 32 kilómetros, justo en el momento más comprometido. Su caída, en un lugar delantero del pelotón, se llevó consigo a los que vigilaban su rueda, Wout van Aert y Mathieu van der Poel. Pero no adelantemos acontecimientos. 

Fallo organizativo a las primeras de cambio.

Hasta el momento la carrera había seguido su guion habitual, demasiado codificado. Fuga consentida, a la que se permite cierta libertad en la llanura padana y en la vía Aurelia, y apenas desgaste de los equipos principales. Silvan Dillier había controlado él solito, como también sucediera el año pasado, a una fuga de soliti ignoti como Maestri, Belletta, Milesi, Moro, Tarozzi, Marcellusi, Peron, Lozano y Faure-Prost. El escaso desgaste del pelotón, más allá de la acumulación de kilómetros, había sido la causa principal de la caída delantera de Pogačar, una caída que parecía que iba a impedir, una vez más, su victoria. 

Una de las cosas más bellas de la jornada. El maillot retro del Polti. 

Tras la caída, pasado el Capo Berta, el pelotón se fragmentó en varios pedazos. En un primer grupo perseguidor iba van der Poel, con heridas en la mano. En el segundo, Pogačar, con el maillot y el culotte rasgado en varios puntos y esa pinta de gato apaleado que tiene cuando se recompone con agilidad de aparatosas caídas. Fue rápidamente arropado y encorajado por McNulty y Großschartner. En el tercer grupo quedó Wout van Aert, de nuevo gafado (es el Pepe Gáfez del pelotón), solo con Matteo Jorgenson como soporte. Los coches permitieron la reducción general de las distancias, pero McNulty y Pogačar entraron rezagados en el desvío hacia Cipressa. 



La caída, con Pogačar, van der Poel, Girmay, van Aert... Últimamente Pogačar se cae más.

Pogačar llega a la cola del pelotón entre los coches y tras Danny van Poppel (?).



En el primer tramo de ascensión, McNulty condujo a Pogačar a la primera posición, en la mayor demostración atlética del norteamericano desde aquella etapa pirenaica del Tour de 2022. Parecía McLay esquivando ciclistas. Una vez los UAE en cabeza, el plan podía retomarse. Del Toro asumió el ritmo del grupo, pero no demasiado tiempo (no parece a gusto en un rol de gregario). Pogačar, con el calentón de la caída y unas tremendas ganas de revancha, lanzó su ataque, siendo seguido esta vez por Pidcock y Mathieu van der Poel. Aunque la caída pudo mermar su fuerza, el tiempo de ascensión de la Cipressa fue demencial: según ammattipyöräily, fue exactamente igual que en 2025; según RCS, ligeramente inferior. 

Remontada en el inicio de la Cipressa, tras McNulty.

El ataque en la Cipressa. 



En el descenso, Pogačar parecía querer dejar atrás a su sombra, jugándose el tipo en cada curva. Como en aquellos videojuegos en los que un coche fantasma marca el recorrido ideal a seguir, Pogačar parecía seguir un punto inconcreto, el fantasma del descenso ideal, en un frágil equilibrio entre la perfección y el tortazo. Pidcock, otro suicida, le iba a la par en cuanto a trazadas al límite, mientras que van der Poel parecía algo más prudente, aunque viéndose forzado a arriesgar dado el ritmo de los otros dos. Esa bajada kamikaze impidió el reagrupamiento posterior. En el llano, Lidl - Trek se organizó con Pedersen, mientras que Pogačar tuvo que asumir casi toda la responsabilidad, como era lógico. 



Pazzesco. Van der Poel, el más cuerdo.


En el Poggio, van der Poel cedió. Iba haciendo caras durante todo el llano previo y sin lugar a dudas no iba bien. Un duro escollo parecía flanqueado por Pogačar. Pero Pidcock seguía a su rueda y la adrenalina que le había espoleado en la Cipressa parecía que menguaba en cada aceleración. No pudo dejar atrás al de Leeds, en uno de sus mejores días, pegado a su rueda como una lamprea. Y por supuesto tampoco lo iba a descolgar bajando. En los últimos kilómetros, ya en Sanremo, Pogačar continuó en cabeza, con alguna duda que otra, mientras Pidcock seguía a rueda, pasando al relevo solo en contadas ocasiones. De todas maneras, por detrás la caza parecía cada vez más improbable, tanto que incluso saltó Wout van Aert, esta vez más desacomplejado y sin haberse desgastado en persecuciones imposibles en los momentos decisivos.    

van der Poel se descuelga. Pogačar más cerca de la victoria.


Saliéndose en las curvas (en ascenso).



En la entrada del último kilómetro, Pidcock cedió con zorrería la primera posición a Pogačar, que tendría que afrontar así el sprint desde una incómoda primera posición. Pogačar hubiera deseado evitar un sprint de tú a tú, situación en la que a veces tiene algunas inseguridades, como en aquel Flandes de 2022 o, sin ir más lejos, en la Sanremo de 2025. Ya en vía Roma tuvo que adivinar, casi por instinto, el momento del demarraje de Pidcock. Sin embargo, el británico cometió un pequeño error. O más bien una sutil duda en la dirección que tomar: optó primero por adelantar por el interior, sin espacio suficiente, teniendo a continuación que remontar por el centro de la calzada. Sin este pequeño error de cálculo quizá la victoria hubiera sido suya. Finalmente la victoria de Pogačar fue por una rueda, con un lanzamiento excelente de la bicicleta por parte de ambos, casi al unísono. La tercera posición la ocuparía van Aert, con una ligera ventaja sobre el grupo principal, comandado por Pedersen.



Sprint agónico, como toca en una Milán - Sanremo.



Con esta victoria de Pogačar todo el mundo parece contento e incluso aliviado: sus directores, los organizadores, los aficionados, mou... También la historia. Ha inscrito su nombre en el palmarés y quizá de este modo se contente y busque nuevos objetivos futuros. Su aire de despreocupación juvenil, cada día más apagado, camufla en realidad un interior obsesivo, que no cede hasta que su deseo ha sido colmado. El resto tendrá que contentarse con ser testigos de sus triunfos y contemporáneos de su dominio, siendo recordados como elementos de un escenario en el que parece que sigue habiendo un solo protagonista principal. 

Una más en el zurrón. 11 monumentos, 2 mundiales, 5 grandes vueltas...


Amics per sempre.

3 comentarios:

  1. Maravilloso enfoque, muy al hilo de las declaraciones de Pogacar donde dice que no quiere volver a entrenar/correr más por Sanremo de la sobrecarga tan grande que le ha supuesto preparar la carrera (este año se le ve más "petado", no sé si pensando también en la Roubaix).
    La obsesión de alguien que compite contra la Historia y que ha conseguido su victoria más esquiva el día que parecía que nada le iba a salir bien (gregarios fundamentales que no la corren, viento contrario en el tramo decisivo, su propia caída!!! Todo muy bien recogido en el post.

    Habiendo vuelto a ver el tramo final de la carrera, y un pequeño vídeo onboard del coche UAE (https://www.youtube.com/watch?v=SO6Irlf-gjI tan editado, que solo vemos como le van cantando la diferencia atrás como si de un notario se tratara) quiero destacar algunas cosa:

    - LA CAÍDA. Decíamos que Armstrong tuvo suerte cuando Beloki se rompió la clavícula y el consiguió hacer el campo a través reintegrándose a la carretera, pero el esloveno no le va a la zaga ya que van varias veces que se ha pasado de apurada (Strade 25, Tour 25, MSR 26...). Partiendo de la base de que ni la bici se le desajustó solo usa dos compañeros del UAE -Novak y Vermeesch- para volver justo a tiempo a un pelotón más perdido que Venezuela la mañana que se llevaron a Maduro. Ahí Mcnulty (convenientemente avisado por radio) no solo lo sube hasta cabeza de carrera en relativamente poco tiempo sino que sigue enfilando un rato más el grupo. He leído comentarios que es demasiado fácil la remontada, pero la propia caída hizo una limpia brutal y más de la mitad del pelotón que inicia la Cipressa venía en diversas filas afiladísimas de a uno intentando recuperar.

    - EL ATAQUE EN LA CIPRESSA. Como el año pasado, Del Toro hace un "forcing" muy breve -apenas 40segundos- previo al lanzamiento del ataque definitivo, quizá no tan espectacular como el del año pasado -por esperado éste- pero también definitorio. Esta vez, incluso recibe algún tímido relevo antes de coronar que Pogacar responde con otro ataque... que no creo que se quiera ir desde ahí solo, sino que es la táctica MadeInFlandes que ha visto que le funciona contra Van der Poel, dejarlo vacío como si estuvieran nadando hacia la boya de Gattaca. Es más, en el descenso tampoco quiere ceder el protagonismo y sí es cierto que se ve a un Van der Poel más separado de la cuenta del duo de kamikaces, aunque en ningún momento interpreté como debilidad sino como llevadme en carroza.

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  2. - EL LLANO HASTA EL POGGIO. Después de la gran ventaja cosechada va dejando que entren los otros dos al relevo, sobre todo hacia el final de la tirada, incluso jugando con la ventaja que tienen con el grupo de atrás tirado por Trek, Jumbo (cuando mete a Van Aert), Lotto, Jayco... y todo el que pasaba por allí, hasta un Del Toro que se mete en la rueda para molestar (hace poco alguien decía que jugaba sucio incluso tocando el freno en esas situaciones). Muchos cuellos mirando hacia atrás pero yo creo que sabía perfectamente que le valía con un pequeño hueco, más que nada para quitarse estorbos, ya que los que iban a aguantar sus últimas andanadas ya estaban con él... o eso pensába antes de ver abrirse a un Van der Poel al que penalizó subir sin motos delante (como ya sabía Bettini, la foto del Poggio puede suponerte una Sanremo).

    - EL SPRINT FINAL nervios, muchos nervios: Pogacar dice que lanza el sprint a 200m (se entiende que largo) consciente del mayor reprís de Pidcock, pero viendo la repetición de la repetición, es el inglés el que primero se pone de pie, con un pequeño amago para luego lanzarte -muy bien apuntado por tu parte- hacia la valla, por donde el esloveno no va a dejar camino. Ese cuarto de rueda que tiene que "regalar" para cambiarse al centro y la consecuente deceleración creo que le cuestan una Sanremo que debería de haber ganado igual que Sagan frente a Kwiatkowski... En esta ocasión el dios del ciclismo -al igual que con Nibali- ha sido benevolente con el atacante.


    - VAN AERT. Desde su leñazo, no se le ve en cabeza persiguiendo en ningún momento, de hecho ni siquiera corona con el grupo principal, y ni va tirando del suyo, de modo que la primera vez que se ve que le da el aire en la cara es cuando ha atacado en pos de las migajas del podio. ¿Aprenderá? Por lo menos parece que como aficionados lo recuperamos para las piedras 2026.

    PD. Perdón por el tocho, pero ¡qué bonito y cuantas lecturas tiene el Ciclismo cuando se escribe con mayúscula!

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    1. Muy buen análisis de todos los detalles. Muchos de ellos a mí se me habían escapado.
      Sobre la remontada de McNulty, he leído unas declaraciones de Romain Grégoire, en las que dice que sin los UAE en cabeza se sentían "raros", sin saber muy bien qué hacer. Da la impresión de que el primer tramo de la Cipressa, cuando se produce la remontada, el ritmo no era tan alto como parecía.
      Sobre el tema de las motos, ha circulado algún que otro vídeo al respecto. Es verdad que Pogacar y Pidcock cuentan, en algún momento, con cinco motos delante, excesivamente próximas, sobre todo en los tramos más empinados. Es algo ya consustancial a la carrera, y la presencia de motos debe ayudar lo suyo, pero no creo que sea una novedad, así que descarto teorías conspiranoicas en ese sentido (aunque sí me parece excesiva la presencia de motos).
      Y sobre el caso de van Aert, es la primera vez que consigue un pódium sin hacer un esfuerzo titánico, demostración de que puede correr de otra forma, sin exhibirse tanto, sin dejar que se aprovechen de él. Espero que lo haga bien en Flandes y que corra un poco más al ataque, y no tanto a contrapié, como es habitual en él.

      Muchas gracias por tus comentarios.

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