El Tour acabó en la decimoquinta etapa, con la caída de Jonas Vingegaard camino del Plateau de Solaison. Una curva mal tomada, un bordillo y una rotura de clavícula, que supusieron que el hechizo que vivía el Tour, siempre con los mismos ciclistas en primera y segunda posición desde 2021, se rompiera por fin. Antes de esa desafortunada caída, esa misma noche, tanto Vingegaard como Pogačar habían tenido que pasar sendos controles nocturnos por sorpresa. El revuelo vino precisamente por las horas de los controles, el de Vingegaard a las dos de la madrugada, el de Pogačar a las cinco de la mañana. Para que algo así suceda se requiere permiso judicial, basado en la existencia de "sospechas fundadas" y "posible destrucción de pruebas", como informaba L'Équipe, el Pravda de ASO. Seguramente todo quedará en nada, siendo simplemente una acción, por primera vez destinada a los grandes, para simular que se hacen cosas. ¿Podrían ser controles pensados para favorecer a la estrella emergente local, Paul Seixas? Lo dudo. De hecho, para evitar rumores, al día siguiente pasarían control (antes de las 23 horas, eso sí) los corredores de Red Bull - Bora y Decathlon.
![]() |
| Ya nada iba a ser igual. |
Esa misma jornada, la táctica de Pogačar cambió y comenzaron los regalos. Pogačar ejerció de gregario de Del Toro durante toda la ascensión de Plateau de Solaison, llevando incluso a veces al límite a su compañero. Remco Evenepoel les aguantó el ritmo, ganando el sprint a Pogačar en meta. Si bien quizá no fue un regalo descaradísimo, puesto que el sprint de Evenepoel ha mejorado mucho en los últimos tiempos, es verdad que no dio la impresión de que Pogačar se esforzase al máximo para batirle. Tras la jornada de descanso del lunes, en la crono del martes en Thonon-les-Bains, a orillas del lago Leman, Evenepoel obtuvo su segunda victoria de etapa consecutiva. Lo más destacado del día fue la caída de Lipowitz, con su consecuente retirada, hecho que despejaba definitivamente el camino del podio para Evenepoel, al mismo tiempo que simplificaba las cosas para el Red Bull - Bora de cara a los Alpes.
![]() |
| El Plateau de Solaison se subió en estado de shock, y hubo semi-regalo. |
![]() |
| Posiciones aerodinámicas dispares en la crono mixta de Thonon-les-Bains. |
A continuación vinieron dos etapas de transición, aptas para las fugas, marcadas ambas por una extraña enfermedad que afectó parcialmente al equipo UAE. En la etapa de Voiron se formó una fuga muy numerosa, de más de cuarenta corredores, en la que se colaron la mayor parte de los sprinters. Ya sin Merlier en carrera, Philipsen, Kooij y Pedersen se filtraron en la escapada, en el caso de Philipsen con el acompañamiento decisivo de van der Poel. El pelotón llegó a más de ocho minutos, dejando hacer UAE en una jornada en la que, de salida, Del Toro se descolgó en el primer puerto (según se dijo, por un incidente mecánico, siendo esperado por el pelotón). En la fuga, van der Poel realizó un portentoso lanzamiento, esta vez sí, a Philipsen, consiguiendo por fin mojar en un Tour que se le estaba haciendo cuesta arriba.
![]() |
| Philipsen vuelve a respirar con su undécima victoria de etapa en el Tour. |
Las penurias de Adam Yates fueron lo más llamativo del día. El compañero de Pogačar entró muy descolgado, acompañado por Wellens, a más de 26 minutos. Según se dijo, padecía una enfermedad, una de quita y pon, pues a los dos días estaría casi plenamente recuperado. Por momentos recordó a aquel pajarón que dejó a Soler fuera de combate en 2022, camino de los Pirineos. Al día siguiente, en la etapa de Orcieres-Merlette, Brandon McNulty no tendría tanta suerte y acabaría retirándose. Un abandono a tiempo siempre es preferible a un vergonzoso fuera de control.
Esa etapa fue de nuevo para la fuga, con Carapaz, Valentin Paret-Peintre, Jorgenson y Schmid jugándose la victoria, consiguiendo el ecuatoriano por fin su primer triunfo en este Tour, después de haberlo intentado en varias ocasiones anteriores. La etapa no fue más que una espera para la jornada del viernes, con final en Alpe d'Huez, una etapa concebida como una invitación por parte de la organización para que, en estos tiempos obsesionados con los KOMs, Pogačar batiese el récord de ascensión de Pantani, realizado en otra etapa distinta, con otra dureza y otro kilometraje. De todas formas, la etapa fue una locura. De la escapada del día, quedaron por delante solo tres corredores: Carapaz, Lenny Martinez y Kuss. Entre los tres hicieron una ascensión a arrancadas y paradas, con continuas bajadas del ritmo para observarse. Carapaz y Kuss andaban sobre todo muy pendientes de Martinez, como siempre muy reservón. Carapaz suele caer en esas trampas, cosa que facilitó que, desde atrás, Pogačar acabase recortando 3 minutos de pérdida. Pogačar contó, a mitad subida, con la colaboración de Adam Yates, filtrado en la fuga y ya recuperado milagrosamente para la ocasión. También hay que decir que su ritmo tampoco supuso un recorte notable de tiempo a los fugados. Lo más interesante de la persecución se vivió en los kilómetros finales: Pogačar dio alcance a Martinez y a Carapaz a falta de 4 kilómetros, y le costó dejarlos atrás. De todas maneras, el récord quedó pulverizado, consiguiendo una de sus exhibiciones más alienígenas.
![]() |
| Masas excesivas y alocadas en Alpe d'Huez. Cuesta encontrar a Pogacar. (foto de Kei Tsuji) |
En otro orden de cosas, el Alpe d'Huez deparó, como siempre suele suceder, las imágenes más absurdas y estúpidas del Tour. Personalmente es una subida que me resulta aborrecible y en la que sufro por si tiran a algún corredor, aunque reconozco que quizá haya deparado algunos destellos interesantes en su historia. Como hay mucho psicópata suelto, hay gente a la que el acoso al ciclista le parece bien, pues al considerar a los ciclistas como una panda de drogados con los que divertirse, algo así como monos de feria, les gusta denigrarlos hasta el final. El Alpe D'Huez se trata de una subida masificada que, en el fondo, esconde más circo que mito, ya desde los años noventa - la tontería de todos los años de el mayor estadio del mundo a cielo abierto. La subida atrae a los aficionados más ruidosos, bebidos, horteras e irrespetuosos. Es como un imán. Una especie de Stonehenge al que peregrinan grupos humanos desde diversos puntos, con el único denominador común de la estupidez. En realidad, el Alpe d'Huez es a los Alpes lo que la sangría es a los vinos, y el aficionado que elige por voluntad propia ir al Alpe d'Huez antes que a cualquier otro punto de la carrera se define por sí mismo. También es cierto que la tontería ha ido a más, con unos aficionados alcoholizados, en su mayoría franceses, pertrechados de cartones y añorantes de Pinot. El damnificado del día fue Einer Rubio, como anteriormente lo fueron Guerini y Nibali, en otras ediciones. Así pues, uno de estos aficionados cayó en mitad de la carretera, o se encontraba tumbado en ella de puro beodo, de manera que el coche de UAE frenó de golpe y Rubio, que marchaba entre coches, acabó estampado contra la luna trasera, provocando toda una serie de heridas en la cara y su consecuente retirada.

Nueva obsesión saciada. ¡Récord cumplido! 
En todas las fotos, Martinez chupando rueda.
Por si fuera poco, al día siguiente se volvía a Alpe d'Huez, pero con más dureza y menos público, afortunadamente. Todo el tramo final estaba vallado. Se subía Galibier por Télégraphe, Sarenne, para enlazar con los kilómetros finales de Alpe d'Huez. La subida de Sarenne, estrecha y sin público, fue un deleite para los sentidos. Carapaz, Kuss y Hindley, tres ganadores de gran vuelta, formaban la fuga del día, con el ecuatoriano por tercer día consecutivo por delante. Por detrás, Pogačar se dedicó a ejercer de niñera de Del Toro, para consolidar su tercer puesto, cuando era bien evidente que Seixas, el único que podía inquietarle, llevaba una trayectoria descendente, lógica dados sus 19 años. Ello no impidió que Pogačar comandara el grupo de favoritos en todo momento, marcando ritmo como un gregario más, incluso en zonas tan poco gratas como el valle. En meta llegó a decir que se sentía realizado con esas labores nuevas de ayuda a un compañero.
Kuss se lanzó al ataque en la parte final de Sarenne, pero la empanada que llevaba encima era de tal magnitud que tuvo problemas para manejarse en las curvas: primero se fue a un bordillo tras salir de un túnel y, de forma mucho más espeluznante, casi se fue por un precipicio, siendo salvado in extremis por una red, colocada por la organización con mucha previsión. En casos así, en la que se ve lo cerca que están muchas veces los ciclistas de un desenlace trágico, uno piensa en lo arriesgado que es este deporte sin darnos cuenta. Lo que para el espectador es divertimento, un entretenimiento más, para los ciclistas es un trabajo en el que se juegan la vida a diario, con presiones desde muchos flancos, añadidas a su propia ambición personal. Una vez llegados de nuevo a Alpe d'Huez, Carapaz afrontó la subida en primera posición, y pudo ganar, puesto que Pogačar no estaba centrado en esos menesteres. Su interés era llegar con Del Toro, hacerse la foto; incluso dejó salir a Evenepoel, que acabó segundo, lamentándose en meta con sus habituales gestos.
![]() |
| Un segundo de escalofrío y corazón encogido al ver la caída de Kuss. Gracias, red. |
![]() |
| Final de Tour termonuclear para Ecuador. |
Al menos en la etapa de París se vivió algo de emoción, con un final de nuevo trepidante y a la altura de la belleza de la capital francesa. Aunque, bien mirada, esta última etapa fue de nuevo un critérium, al igual que el año pasado. No se contaron tiempos, pero esta vez no había excusa de la lluvia. Ello permitió que Del Toro entrase descolgadísimo, sin perder por ello el tercer puesto, mientras Seixas se rompía los cuernos por acabar con el grupo delantero, haciendo más honor a su puesto. Por delante se vivió de nuevo el espectáculo del año pasado. La rue Lepic y la rue Novins fueron de nuevo el escenario de los principales ataques, la pasarela de las principales figuras: Mathieu van der Poel, Tadej Pogačar, Mads Pedersen y Remco Evenepoel. En el último paso, atacaron van der Poel y Pogačar, marchándose solos en el descenso - Pogačar habia soñado, casi en modo pesadilla, con un descenso siguiendo a van der Poel - y afrontaron los Campos Elíseos de bajada, con el pelotón pisándoles los talones. No escatimaron relevos, mientras por detrás los Decathlon de Kooij iban perdiendo unidades. Cuando ya parecían cazados, Pogačar se vació en un relevo para facilitar que van der Poel llegase. Este aun tuvo que hacer un esfuerzo terrible en los últimos metros, llegando por delante de su compañero Philipsen, consiguiendo de esta manera uno de sus mejores triunfos de siempre.
![]() |
| Fotos espectaculares en el critérium final del Tour. (tornanti, Zac Williams y Nicola Martello). |
Acababa así con un buen sabor de boca una nueva edición del Tour, el quinto para Pogačar. De nuevo el Tour más veloz, de nuevo el Tour más visto, contradiciendo un poco la amargura de las redes sociales. Un Tour en el que, tanto Pogačar como su equipo, han dado muestras de un dominio aplastante, alterado solo puntualmente por esa enfermedad oscilante de la última semana. Bien es cierto que Pogačar exprimió al equipo en las primeras etapas, en especial en algunas ascensiones, como en el Tourmalet, el Pas de Peyrol o el Grand Ballon, llegando a esta última semana con lo justo. Él no. Se marcó un último paso a todo tren por los Campos Elíseos, permitiéndose el lujo de contribuir con su esfuerzo a la bella victoria de Mathieu van der Poel. Ha sido muy diplomático en este final de Tour, con muchos regalos, quizá excesivos, contrarios a su naturaleza. Es una nueva forma de mostrar su superioridad, y no sé si del todo humilde. Este Tour también ha estado marcado por la irrupción de las jóvenes figuras que marcarán los años post-Pogačar, sobre todo Seixas y Del Toro. A Seixas se le ha hecho larga la última semana, como era lógico, siendo su primera gran vuelta, disputada bajo un gran nivel de exigencia tanto mediática como autoimpuesta, mientras que en el caso de Del Toro se han visto esos vaivenes suyos tan característicos, entre lo excelso y la aparente debilidad. En realidad, el mexicano es un corredor muy difícil de interpretar, es casi un acertijo, como lo eran Bugno o Tonkov, idénticos en el triunfo y en el desfallecimiento. Por su parte, Evenepoel ha subido un peldaño en el escalón. Ha sido un gran Tour para él, borrando malos recuerdos con la alta montaña. Es un corredor francamente perjudicado por los recorridos actuales, aunque este año se ha visto bastante favorecido por los abandonos. Otros protagonistas han sido Carapaz, muy voluntarioso y casi omnipresente en la última semana, y Pedersen, que tan solo se lleva una etapa por su denodado esfuerzo por llevarse el verde (es un clásico, quien disputa las metas volantes al final gana pocas etapas). Van der Poel ha sido otro gran protagonista al final, con dos excelentes triunfos de etapas, y un final apoteósico en París que es todo un monumento.
![]() |
| Quinto año de reinado en París, y sin guillotina a la vista. |












Gracias por todas las crónicas. No he podido ni comentar, pero es un lujo la mezcla de historia y narración de la carrera. Enhorabuena.
ResponderEliminarAl final la imagen que me queda es que Pogacar es mucho más que indestructible. No le afecta jamás nada, ni los sucesos al menos extraños de su equipo, ni caídas, ni siquiera otros infortunios. Su superioridad es algo que yo creo que nunca se ha visto antes, porque no creo que los grandes de la Historia ganaran por semejante aplastamiento, o al menos no lo hacían siempre. Todos recordamos, o hemos leído, las hazañas de Hinault en el Mundial o en esa Lieja, o en la Vuelta, o donde quiera que fuera, así cómo Merckx haciendo locuras con el amarillo a no sé cuantos kilómetros de meta. O las de otros corredores de manera esporádica o puntual. Pero Pogacar lo hace siempre, las veces que haga falta, y sobre cualquier terreno. No sé cuántos factores hay en la fórmula que propicia este rendimiento, pero en todos es algo nunca visto.
Además queda la sensación de que el danés ya irá a menos. No sé si por el Giro, o la falta de terreno, pero daba la impresión de que iba a tener que luchar el podio. Evenepoel en cambio, el año de cambio de equipo y el año donde comenzó con más dudas, donde se le atragantaba casi cualquier montaña al inicio, ha dado un gran salto. Ha estado increíblemente sólido y pese a que rozó detestarlo, se agradecería un Tour de los 90 para ver de qué es capaz.
Los jóvenes vienen pisando fuerte y el futuro de Del Toro y de Seixas parece que será el que ellos quieran tener, o les dejen. Ayuso en cambio no parece hecho para las tres semanas, incluso se diluye, como casi todo su equipo respecto al año pasado. No son lo que eran en todos los aspectos.
Y commo resumen, el nivel del Tour ha sido espectactular. Los ganadores de etapa tienen un nivel altísimo, y aún así han tenido que luchar todas las victorias. Esto es el Tour, y salvo alguna etapa fumada, la lucha ha sido increíblemente alta por todo.
En fin, la temporada ya va cuesta abajo, con algunas cosas de interés pero con la sensación de que lo mejor se ha visto.
Muchas gracias por las crónicas y un saludo!
Gracias a ti por comentar, como siempre.
EliminarSobre Pogacar, es como comentas. No tiene días malos. En sus otras victorias, había tenido algún día menos bueno. En la Loze en 2020, en el Mont Ventoux en 2021, en Le Lioran en 2024 o en la última semana, en tono bajo, del año pasado. Sin contar, claro está, los años que no ganó (los descalabros del Granon en 2022 y, sobre todo, de la Loze en 2023). Este año ha sido indestructible, sin atisbo de fatiga, y lleva así todo el año, sin descanso. Sale a exhibición por día. No sé cuándo podrá parar.
En cuanto al futuro, yo veo más a Seixas que a Del Toro. Hay que tener en cuenta que es su primera gran vuelta y ha soportado mucha presión. Espero que no se queme demasiado pronto. Del Toro es muy bueno, pero yo lo veo más hecho para carreras de una semana y clásicas, como la Lieja o Lombardía, que seguramente ganará cuando Pogacar se canse de hacerlo.
Y sobre Evenepoel, para mí ha sido sin duda una sorpresa. Yo no esperaba que aguantase la alta montaña, y este año lo ha hecho, sin cebarse. Es un corredor excelente al que le pierde un poco la cabeza. En cuanto a Vingegaard, opino parecido. Su equipo ya no es el de 2023, de eso no hay duda, y él, aunque siempre logra distanciar a los demás, está a un mundo del Pogacar actual. Por edad tiene que ir a menos, con lo cual sus oportunidades partirán de escoger bien el calendario, y dosificar sus encuentros con Pogacar.
A mí me ha gustado en general este Tour. Se echa en falta algo más de crono y quizá alguna etapa más dura (en realidad, solo de Galibier-Sarenne fue un auténtico etapón sobre el papel). Pero vamos a una dinámica de etapas más cortas y más veloces, fomentada por las necesidades televisivas, y creo que el modelo no va cambiar en los próximos años.
Un saludo, y a esperar el mundial, el momento grande de lo que queda de temporada.
Lo que me ha flipado de este Pogaçar es la facilidad extrema con la que parece pedalear y el nivel de autoridad sobre la carrera que ha tenido. La ausencia de un Vingegaard poderoso supongo que ha tenido algo que ver. Es algo que no he visto nunca. También puede ser que el recorrido ha sido, es mi impresión ahora mismo, extremadamente fácil para él. No tenía trampas de ningún tipo y podía mantener una velocidad de crucero sin problemas. Ni largas contrarrelojs ni pasos de Gois ni pavés ni cualquier otro elemento más allá de etapas ligeras, con montañas muy conocidas donde el equipo le podía dejar preparado para sus ataques o él mismo servirle de guía a Del Toro. Su rostro afable, su cara todavía juvenil, es también algo a tener en cuenta para no definirle como lo que es, el dictador absoluto de este deporte. En definitiva, me tiene loco.
ResponderEliminarDe los demás, ni una sorpresa para mí. Tampoco lo de Evenepoel, que esta vez le ha tocado cara. Es un corredor que depende mucho de su cabeza y cuando le salen las cosas su rendimiento mejora exponencialmente. Del Toro está aún por ver su nivel sin un ayudante de ese calibre y Seixas es una revelación extraordinaria de la temporada pero dada su edad no se le puede pedir más. Su fiabilidad sin embargo es asombrosa.
Concuerdo con lo que dices. El recorrido le era muy propicio, con finales como el de Gavarnie-Gèdre, una subida "de rodar" después del Tourmalet. O etapas como la de Le Markstein, en las que ya podía ampliar su ventaja. Aunque es cierto que es bastante difícil acertar con un recorrido que a día de hoy le pueda perjudicar. Quizá más crono, que, sin ser su punto débil, es un terreno mucho más favorable a Evenepoel. Porque en el adoquín sacaría también ventaja a todos los demás. Sí que sería conveniente algún encadenado alpino más, uno de verdad. Este año en realidad solo ha habido uno, el de Croix de Fer-Galibier-Sarenne/Alpe d'Huez. Lo demás ha sido relativamente ligero.
EliminarEn cuanto a los demás, coincido con lo de Del Toro. Tendría que verlo menos arropado, como en el Giro pasado, para poder valorar su auténtico nivel. Seixas también se ha visto perjudicado por la inexperiencia y su corta edad, hay que recordar que tiene 19 años y era su primera gran vuelta, corrida con mucha presión. Yo creo que ahí tenemos el corredor del futuro. A Del Toro lo veo más para clásicas onduladas y vueltas de una semana, aunque una Vuelta y quizá un Giro los tienen en las piernas.
Un saludo, y gracias por comentar.
Lo del adoquín no lo tengo tan claro, no es lo mismo competir contra todos los que preparan Roubaix o no salen asustados, que con el pelotón grácil y delgado del Tour (y de los propios compañeros del UAE en el caso de Pogaçar). Es un terreno que, aunque seas muy superior, pueden pasar cosas diferentes, azarosas. Y producen un nivel de estrés que ya sabemos que influye mucho en el esfuerzo físico que necesitan otras 20 etapas. No sé, es por ver al dictador un poco menos seguro de sí mismo. Como pasaría con una contrarreloj larga, mínimo 50 km, antes de la montaña. Gracias a ti por tus conocimientos ciclistas perfectamente narrados.
ResponderEliminar